Los pueblos indígenas necesitan a los sindicatos para Kimi Haeata (buscar el amanecer)
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El sistema educativo de Aotearoa Nueva Zelanda fue instituido por los colonizadores para satisfacer los objetivos y las expectativas de la mayoría y es racista para los maoríes y para todas las demás minorías. La situación en los países nórdicos, en particular Groenlandia, es similar. Para las naciones samis y los inuit de Groenlandia, la implantación de estos sistemas educativos ha supuesto la desaparición de todas sus prácticas y perspectivas indígenas.
En la Conferencia de Pueblos Indígenas celebrada en Tromsø se reconoció que, en todos los países nórdicos, los principales agentes de la asimilación de la nación sami han sido las personas docentes. Esta situación se repite entre las personas inuit de Groenlandia y maoríes de Aotearoa Nueva Zelanda. Sin embargo, también es posible que sean las personas docentes quienes salvan a nuestros mokopuna (niños y niñas), como ha ocurrido con los maoríes en Aotearoa Nueva Zelanda.
Kōhanga Reo (educación preescolar exclusivamente en lengua maorí), Puna Reo (centros de la primera infancia que utilizan exclusivamente la lengua maorí), Ngā Kura a Iwi (escuelas de lengua maorí vinculadas a las tribus), Kura Kaupapa Māori (escuelas de lengua maorí basadas en el pensamiento maorí), Reo Rūmaki (clases impartidas en escuelas convencionales exclusivamente en lengua maorí), Reo Rua (clases impartidas en escuelas convencionales tanto en maorí como en inglés) y las clases específicas en lengua maorí en los centros de enseñanza secundaria son ejemplos en los que el personal docente debe dominar la lengua maorí y poseer competencias culturales para impartir enseñanza a los mokopuna (niños y niñas ) maoríes, desde nivel preescolar hasta la enseñanza secundaria.
Durante la conferencia, los sindicatos nórdicos expresaron claramente su apoyo a la presión ejercida sobre los parlamentos nórdicos para que aseguren la presencia de un mayor número de docentes capaces de enseñar a la niñez sami e inuit en sus propios contextos culturales, a fin de que estas poblaciones reciban la educación a la que tiene derecho.
Como mujer maorí de Aotearoa Nueva Zelanda que acude a participar en una conferencia indígena al otro lado del mundo, en la región ártica, puedo decir que las discusiones reflejaban la que era nuestra realidad hace unos veinte años. No importa quién sea el colonizador, los efectos sobre la población indígena son los mismos. El movimiento sindical mundial de la educación debería inspirarse en estas experiencias para ofrecer orientación y apoyo a las poblaciones indígenas de todo el mundo, quienes necesitan desesperadamente que los demás comprendan sus luchas. Nuestro movimiento también debe definir claramente las posibles vías que permitan a quienes lo deseen aportar cambios en beneficio de la humanidad, y no solo de las poblaciones indígenas del mundo. Puede y debe ser Kimi Haeata (buscar el amanecer), es decir, un nuevo comienzo para los mokopuna (niños y niñas) del mundo.
También debemos abordar las verdades de las que nadie quiere hablar: los colonizadores. Los colonizadores deberán reconocer la necesidad de descolonizarse a sí mismos y dar un paso al lado para permitir que las poblaciones indígenas avancen hacia la consecución de sus objetivos. Este proceso de reconocimiento por parte de los colonizadores será difícil y, quizás, en algunos casos, insuperable, pero creo que debemos mantenernos centrados en nuestros mokopuna (niños y niñas), quienes nos guiarán hacia el futuro.
Mientras los colonizadores se descolonizan, los pueblos indígenas deben “reindigenizarse” utilizando sus propios procesos para fortalecerse y prepararse para un futuro diferente. Los sindicatos pueden y deben implicarse plenamente, integrando las perspectivas indígenas en sus prácticas cotidianas. Reflexionar sobre la manera en que las perspectivas y prácticas indígenas pueden funcionar para los sindicatos puede parecer una enorme tarea, pero incluso los más pequeños pasos pueden ayudarnos a alcanzar el mismo destino.
Al reunir a 12 representantes de todo el mundo, el Órgano Consultivo de los Pueblos Indígenas de la Internacional de la Educación puede centrarse en las perspectivas y prácticas indígenas, pero primero debemos crear un espacio dentro del movimiento sindical de la educación a escala mundial. Las propuestas de nuestro Órgano Consultivo deben provenir de una posición de fuerza y de conocimiento colectivos.
El conocimiento que ha nutrido y sostenido a las naciones indígenas a lo largo del tiempo y el espacio tiene ahora el potencial de ser el último bastión de esperanza para toda la humanidad, si tan solo decidimos abrir los ojos para ver, abrir los oídos para escuchar, abrir nuestros corazones para sentir. Quizás sea hora de recurrir a Māui: Māui el asertivo, Māui el explorador, Māui el protector.
Las opiniones expresadas en este blog pertenecen al autor y no reflejan necesariamente ninguna política o posición oficial de la Internacional de la Educación.