“La mayor emergencia educativa”: 258 millones de niños y niñas afectados por guerras, crisis climáticas y desplazamientos
Un nuevo informe mundial de La Educación No Puede Esperar (ECW), el fondo de las Naciones Unidas para la educación en situaciones de crisis, ofrece un panorama desolador de un mundo en el que las crisis están privando a millones de niños y niñas de su derecho a la educación. A medida que se intensifican los conflictos, las crisis climáticas y los desplazamientos, los sistemas educativos se están derrumbando y están quedando rezagados los más vulnerables.
El informe Breaking Barriers: Understanding Educational Exclusion in Crises (Romper barreras: comprender la exclusión educativa en situaciones de crisis) revela que 258 millones de niñas, niños y adolescentes en edad escolar de 87 paísesse ven afectados por situaciones de crisis. De ellos, 93 millones están completamente fuera del sistema educativo. Ante esta emergencia mundial, el informe insta a pasar a la acción con urgencia y de forma colectiva.
Una crisis que crece a un ritmo alarmante
Presentado el 23 de junio de 2026, el informe pone de manifiesto un rápido deterioro: el número de niños y niñas afectados por crisis ha aumentado en más de 21 millones en apenas 18 meses.El 36 % de todos los niños y niñas afectados por crisis se encuentra actualmente fuera del sistema educativo, con tasas aún más elevadas entre quienes afrontan múltiples vulnerabilidades.
Los niños y niñas que se ven obligados a huir de sus hogares, los que tienen alguna discapacidad y los que viven en las situaciones de crisis más graves se ven afectados de manera desproporcionada. En las condiciones más duras, hasta el 74 % de los niños y niñas refugiados no asisten a la escuela.
Por lo tanto, el informe refleja un fracaso sistémico: quienes más necesitan la educación son quienes tienen menos posibilidades de acceder a ella.
La desigualdad en el centro de la exclusión
El informe muestra que la exclusión educativa no se distribuye de manera uniforme: casi el 80 % de los niños, niñas y adolescentes afectados por crisis que no asisten a la escuela viven en apenas 20 países, lo que exige una solidaridad y una acciónmundiales y focalizadas.
Del mismo modo, el 67 % de los niños, niñas y adolescentes sin escolarizar se concentra en tan solo diez países, lo que pone de relieve hasta qué punto las desigualdades están arraigadas en los sistemas educativos mundiales.
De la crisis de aprendizaje a la crisis de acceso
Más allá del acceso a la educación, el informe revela una crisis de aprendizaje cada vez más grave. En muchas zonas afectadas por crisis, menos de 1 de cada 10 niños y niñas demuestra competencias fundamentales de lectura en los primeros cursos.
Las consecuencias educativas son evidentes: a medida que se amplían las brechas de aprendizaje, los niños y niñas se desvinculan de la educación, lo que aumenta la probabilidad de que abandonen definitivamente la escuela.
Los conflictos intensifican esta dinámica, ya que los niños y niñas sufren carencias de aprendizaje más profundas y persistentes.
Las familias no se rinden, pero los sistemas sí
A pesar de estos inmensos desafíos, el informe destaca que las familias siguen priorizando la educación, incluso en situaciones de desplazamiento, pobreza e inseguridad.
Basándose en medio millón de entrevistas realizadas a hogares de 31 países, la investigación revela que las comunidades son conscientes del valor de la educación como protección, estabilidad y esperanza.
El fracaso, por tanto, no radica en las familias, sino en la falta de inversión sostenida, de voluntad política y de acción internacional coordinada.
“La mayor emergencia educativa”
Para Maysa Jalbout, directora de ECW, “el apoyo a la educación en situaciones de crisis es la póliza de seguro que las familias, los gobiernos y los donantes necesitan para proteger sus inversiones a largo plazo en educación y oportunidades económicas. Las pruebas son contundentes: los conflictos y el cambio climático están haciendo retroceder los avances educativos logrados con tanto esfuerzo”.
“Estamos dando la voz de alarma ante educativa. Estos resultados nos muestran dónde se concentran las mayores necesidades y dónde pueden tener un mayor impacto las inversiones. Ahora es el momento de invertir en el futuro de los niños y niñas afectados por las crisis”, añadió.
Un llamamiento a la inversión pública y al cambio sistémico
El informe establece unas prioridades claras: invertir en enseñanza básica desde el principio de las respuestas de emergencia, eliminar las barreras financieras y estructurales, ampliar la educación compensatoria y garantizar itinerarios educativos para el alumnado desplazado.
Para los sindicatos de la educación, estas recomendaciones se hacen eco de algunas de sus reivindicaciones históricas:
- Sistemas de educación pública sólidos, incluso —y especialmente— en situaciones de crisis.
- Una financiación íntegra, predecible y sostenible basada en la responsabilidad pública.
- Políticas inclusivas que no dejen atrás a ningún niño ni niña.
La educación no es un lujo que pueda posponerse en tiempos de crisis. Es un derecho fundamental y una piedra angular de la recuperación, la paz y la justicia.
La campaña mundial de la Internacional de la Educación ¡Por la pública! Creamos escuela, es un llamamiento urgente a los gobiernos para que inviertan en la enseñanza pública, un derecho humano fundamental y un bien público, y para que destinen más recursos al personal docente, el factor más importante para lograr una educación de calidad.
Descarga el informe aquí.