Los sindicatos de la educación exigen una IA centrada en el ser humano que sitúe la relación docente-estudiante en el centro
Ante la alarmante rapidez con la que la inteligencia artificial continúa trastocando la educación, docentes y sindicalistas se reunieron recientemente para analizar su impacto en las aulas y reafirmar la importancia que continúa teniendo la relación entre docentes y estudiantes.
Durante la primera reunión de la Red de Inteligencia Artificial y Tecnología de la Internacional de la Educación, celebrada en Madrid los días 29 y 30 de junio, representantes de Gobiernos, personal investigador y personal docente dialogaron sobre el futuro de la educación en un mundo en rápida transformación. La reunión, organizada en colaboración con el Gobierno de España y organizaciones sindicales del país afiliadas a la IE, como la Federación de Enseñanza de CCOO (FECCOO), UGT-Servicios Públicos (UGT-SP) y la Confederación de Sindicatos de Trabajadoras y Trabajadores de la Enseñanza - Intersindical (STES-I), giró en torno a una cuestión fundamental: ¿cómo está afectando la IA al desarrollo, el bienestar y el aprendizaje del alumnado, y qué medidas deben adoptarse para protegerlo?
En sus palabras de clausura, el secretario general de la IE, David Edwards, se refirió al carácter colaborativo de la conferencia y destacó la “labor extremadamente importante que se está llevando a cabo en todas las regiones y en cada país para garantizar que la relación docente-estudiante siga ocupando un lugar central en el futuro de la educación y de la humanidad”. Y añadió: “La investigación, las ideas, las estrategias y la solidaridad de nuestras extraordinarias afiliadas en defensa de nuestra profesión y del alumnado me han llenado de energía”.
Abelardo de la Rosa, secretario de Estado de Educación, y Carlos Medina, miembro del Gabinete de la Secretaría de Estado de Educación, inauguraron la reunión y subrayaron que “la IA puede promover la inclusión y la igualdad, pero solo si la regulamos y la ponemos al servicio de la profesión”.
Los y las panelistas abordaron cuestiones como la aplicación de la normativa sobre la IA, su impacto en el desarrollo y el bienestar del alumnado, y el papel activo que pueden desempeñar los sindicatos en la elaboración de las políticas sobre IA. La importancia de la dinámica entre docentes y estudiantes ocupó un lugar central en todos estos debates, así como el hecho de que la expansión de la IA ha provocado que esta relación sea aún más necesaria para el desarrollo y el bienestar del alumnado.
“La educación es, ante todo, una actividad humana basada en la relación entre docentes y estudiantes, un vínculo esencial para el desarrollo cognitivo, emocional y social del alumnado que ninguna tecnología puede sustituir”, recalcó Beatriz García, secretaria de Enseñanza de UGT-SP. “La IA debe servir como herramienta de apoyo a la docencia, nunca como un mecanismo para sustituir la labor educativa ni la autonomía profesional del personal docente”.
Entender las evidencias sobre cómo la IA influye en la educación
En su ponencia principal, Punya Mishra, de Innovative Learning Futures (el programa de investigación sobre el futuro del aprendizaje de la Universidad Estatal de Arizona), volvió a destacar las deficiencias y sesgos de los sistemas de IA actuales y subrayó que, si bien esta puede apoyar el aprendizaje, el personal docente debe seguir al frente. Hizo hincapié en que una educación significativa se basa en las relaciones humanas, el criterio profesional y la rendición de cuentas, cualidades que la IA no puede sustituir.
Armand Doucet, exasesor sénior para la IA en la Educación, presentó el informe marco de la reunión: La enseñanza, la IA y el núcleo humano de la educación: El futuro que merece defenderse, que recoge las preocupantes evidencias más recientes sobre el impacto de la IA en la seguridad, el bienestar y el aprendizaje del alumnado, y que defiende de forma convincente la necesidad de proteger la relación entre estudiantes y docentes como pilar de una educación de calidad.
A Doucet se unió la profesora Judith Jacovkis Halperin, de la Universidad de Barcelona, quien subrayó que tecnologías como la IA no son herramientas neutras, sino poderosas infraestructuras sociotécnicas que pueden influir en los derechos de la infancia, la autonomía profesional docente y el propósito mismo de la educación. Representantes del Sindicato Nacional del Personal de Educación Superior de Australia y del Sindicato Nacional de la Educación de Guinea reflexionaron sobre estas ponencias y compartieron ejemplos de cómo el papel cada vez más importante de la IA en las instituciones educativas y de investigación está interfiriendo en el derecho del alumnado a la educación, así como de su impacto en las condiciones laborales, la libertad académica y la autonomía profesional docente en todos los sectores.
“Ya existen pruebas científicas que sugieren que el uso de la IA puede provocar atrofia o deuda cognitiva. No se trata de demonizar la herramienta, pero deberíamos suspender su uso hasta que sepamos con certeza cómo afecta al aprendizaje y al desarrollo cognitivo del alumnado”, afirmó Lorenzo Alberca García, de STES-I. Y añadió: “La IA devalúa el conocimiento y la educación se basa en la transmisión de conocimientos, que se produce principalmente a través de la relación emocional entre estudiantes y docentes, y no puede ser sustituida por ninguna máquina ni sistema. Podríamos estar introduciendo un “caballo de Troya” en el sistema educativo, cuyas consecuencias serían difíciles de revertir”.
De las evidencias a la acción
La segunda jornada de la conferencia fue más allá del debate sobre las evidencias y se centró en cómo los sindicatos pueden organizarse y pasar a la acción. Las y los ponentes hicieron hincapié en el papel fundamental que los sindicatos pueden y deben desempeñar para hacer frente al uso excesivo y perjudicial de la IA. Las personas integrantes del panel instaron a las organizaciones afiliadas a adoptar posturas más firmes respecto a las tecnologías emergentes y a defender una regulación más sólida a medida que se configuran las políticas sobre IA.
Las sesiones de trabajo brindaron a las organizaciones afiliadas la oportunidad de debatir sobre posibles medidas de protección, directrices y políticas sindicales relativas a la IA, así como sobre la regulación de esta tecnología en el ámbito educativo nacional, regional y mundial. Los sindicatos también debatieron sobre cómo utilizar la IA para movilizar a sus miembros y reforzar su influencia a través de la negociación colectiva, el diálogo social y la formación.
Varias organizaciones afiliadas participantes compartieron políticas concretas que tenían previsto aplicar tras la conferencia, como colaborar con las autoridades gubernamentales para promover el desarrollo de políticas nacionales claras y éticas en materia de IA. También se destacó la necesidad de una acción coordinada para regular la IA a escala internacional y regional.
Teresa Esperabé, secretaria general de FECCOO, expuso las medidas que su organización tenía previsto adoptar: “Estamos pidiendo al Ministerio de Educación que elabore una guía educativa e incluya a representantes sindicales para poder aportar nuestra voz al proceso y eliminar estos sesgos, de modo que la inteligencia artificial esté al servicio del alumnado y de la educación”.
Ahmad Saber, presidente del Sindicato de Docentes del Kurdistán (KTU), expresó ideas similares al abordar el papel de su sindicato en la definición de criterios para las políticas sobre IA: “La inteligencia artificial debe estar al servicio de los sistemas educativos y de la sociedad, no sustituir al personal docente ni debilitar la dimensión humana del aprendizaje. El KTU reafirmó su compromiso de contribuir activamente a configurar esta agenda a nivel nacional, colaborando con sus miembros, instituciones académicas y autoridades públicas, con el fin de garantizar una transformación digital inclusiva, ética y basada en el papel profesional del personal docente”.
La conferencia concluyó con un debate sobre los próximos pasos para reforzar la Red y su labor futura en este ámbito, así como con un llamamiento directo a la acción. El mensaje es claro: los sistemas educativos deben dar prioridad al desarrollo del alumnado frente a la adopción de la tecnología, y la única forma de hacerlo es garantizar que la relación entre docentes y estudiantes siga siendo el eje central de la educación, asegurando la participación del personal docente a través del diálogo social, el diálogo sobre las políticas públicas y la negociación colectiva.