El programa PISA desde la perspectiva de los sindicatos de la educación
Los datos comparativos a nivel internacional pueden aportar información útil sobre los sistemas educativos y el aprendizaje del alumnado. Sin embargo, el Programa Internacional para la Evaluación de los Alumnos (PISA), coordinado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), va mucho más allá de una simple evaluación técnica. La forma en que los gobiernos, los medios de comunicación y las organizaciones internacionales interpretan, difunden y utilizan sus resultados puede tener importantes consecuencias en las políticas educativas, la inversión pública y las condiciones de trabajo del profesorado y del personal de apoyo a la educación.
Por consiguiente, las críticas al programa PISA rara vez se centran en los datos propiamente dichos. La mayoría de los sindicatos de la educación se basan en datos objetivos e investigaciones comparativas para respaldar sus reivindicaciones, conscientes del papel esencial que desempeña esta información en la elaboración de políticas. El problema radica en que los gobiernos utilizan muy a menudo el programa PISA para promover clasificaciones simplistas, definiciones estrechas del éxito escolar y soluciones políticas que pasan por alto las condiciones sociales, económicas y políticas más amplias que determinan el aprendizaje. El presente documento presenta algunas de las principales críticas y propone una visión alternativa, que sitúa la educación pública, la equidad, la participación democrática, así como la experiencia profesional y el tacto pedagógico del personal docente, como núcleo de los sistemas educativos prósperos.
1. La obsesión por las clasificaciones
La crítica más habitual es que el programa PISA se considera una clasificación mundial de ganadores y perdedores, basada en una visión estrecha y bastante “occidental” de la educación.
La cobertura mediática suele centrarse en:
- Quién es un “ganador”
- Quién “se queda atrás”
- Qué países han progresado o retrocedido
Esta perspectiva puede dar lugar a una narrativa simplista que ignora:
- Los niveles de financiación de los centros educativos
- Las condiciones sociales
- El bienestar del alumnado
- Las diferencias entre los sistemas educativos
- La injusticia económica, las desigualdades y las situaciones de crisis
Perspectiva de la IE:
El programa PISA debería ser una herramienta para comprender los sistemas educativos, y no una competencia que clasifique a los países, los centros educativos, el personal docente o el alumnado en ganadores y perdedores. La enseñanza más importante que se puede extraer de los datos internacionales es que la solidez de los sistemas de educación pública depende de la inversión, la equidad, la profesionalidad del profesorado, el diálogo social y la confianza. Los países progresan cuando los gobiernos colaboran con el personal docente y sus sindicatos, invierten en la educación pública y abordan las desigualdades sociales y económicas que afectan al aprendizaje. Las ediciones anteriores de PISA son una prueba de ello cuando se analizan desde la perspectiva de los sindicatos de la educación.
2. Recriminación al profesorado en lugar de abordar los problemas sistémicos
Los resultados de PISA suelen utilizarse con fines políticos para justificar reformas que aumentan la presión sobre el personal docente o que se orientan hacia la privatización y/o la corporativización de la enseñanza pública.
Cuando los resultados son decepcionantes, los gobiernos suelen proponer:
• Más evaluaciones
• Una remuneración basada en el desempeño
• Sistemas de evaluación del profesorado
• La estandarización de los planes de estudio
• Una mayor supervisión del profesorado
Sin embargo, los malos resultados suelen ser consecuencia de uno o varios de los siguientes factores sistémicos y sociales:
- Falta de inversión
- Escasez de docentes
- Clases masificadas
- Pobreza infantil e injusticia económica
- Ausencia de servicios de apoyo
- Desigualdades crecientes
(Y cuando los resultados mejoran, rara vez se reconoce al profesorado el mérito mediante un aumento salarial o de las prestaciones)
Perspectiva de la IE:
Los sistemas educativos no pueden superar la falta de financiación, las desigualdades o la austeridad recurriendo únicamente a las evaluaciones. Una mejora real se produce cuando los gobiernos invierten en las condiciones que hacen posible la prosperidad y el éxito de la enseñanza y el aprendizaje: docentes y personal de apoyo cualificados, clases menos numerosas, entornos de aprendizaje inclusivos y servicios de apoyo integrales para el alumnado. Cuando los resultados mejoran, suele deberse a que el personal docente ha trabajado sin descanso a pesar de las difíciles condiciones. El personal docente merece reconocimiento, confianza y condiciones de trabajo justas, y no que se les haga responsables cuando los sistemas fallan.
3. Definición restrictiva del éxito educativo
El programa PISA mide competencias específicas en lectura, matemáticas y ciencias, así como, cada vez más, en competencias digitales. Sin embargo, una educación de calidad abarca un ámbito mucho más amplio.
Lo que el PISA no refleja, y muy probablemente no puede reflejar de manera adecuada, son los aspectos socioemocionales del aprendizaje y el desarrollo, así como los contenidos y competencias relacionados con los siguientes ámbitos importantes de una educación integral:
- Educación para la ciudadanía
- Participación democrática
- Educación artística
- Saberes ancestrales
Es importante señalar que el programa PISA tampoco tiene en cuenta la diversidad cultural.
Perspectiva de la EI:
Lo más importante en la educación no siempre es lo más fácil de medir
Los sistemas educativos fuertes fomentan el pensamiento crítico, la creatividad, la participación democrática, la solidaridad, el bienestar y las relaciones significativas entre profesorado y alumnado. Estas dimensiones son fundamentales para una educación de calidad y no pueden captarse plenamente mediante evaluaciones estandarizadas.
4. Incentivo para la adopción acrítica de políticas
Tras la publicación de los resultados del programa PISA, los gobiernos suelen lanzarse a la búsqueda de “milagros educativos”.
Ejemplos:
- “Copiemos a X país”
- “Hagamos como el país Z”
- “Adoptemos las políticas en función de las clasificaciones”
Sin embargo, esto no tiene en cuenta:
- Los diferentes contextos socioeconómicos
- Las diferencias culturales
- Las estructuras de financiación
- Las diferencias lingüísticas
- Las realidades del mercado de trabajo
- Los factores históricos
Perspectiva de la IE:
Los sistemas educativos no mejoran por arte de magia copiando políticas de otros lugares. Mejoran gracias al diálogo y la colaboración con los sindicatos de la educación, e inspirándose en otros contextos, pero respetando siempre las realidades locales. Los intercambios internacionales y la solidaridad sindical pueden ayudar a identificar prácticas prometedoras, pero las reformas que tienen éxito deben elaborarse con la participación conjunta del personal docente, el personal de apoyo a la educación, los sindicatos, el alumnado y las comunidades. Los sistemas educativos más fuertes son aquellos en los que el personal docente y las personas trabajadoras de la educación tienen una voz real en la elaboración de las políticas, son aquellos en los que se respeta el diálogo social y aquellos en que los gobiernos apoyan al conjunto de profesionales que hacen posible el aprendizaje.
5. Atención insuficiente a las desigualdades y la injusticia económica
Cabe destacar que el programa PISA incluye datos sobre la situación socioeconómica. Sin embargo, los medios de comunicación y los responsables políticos suelen pasar por alto estos resultados.
El programa PISA demuestra a menudo que:
- La pobreza afecta al desempeño
- La segregación afecta al éxito
- Las desigualdades afectan a la igualdad de oportunidades
Sin embargo, los titulares se centran en las clasificaciones en lugar de prestar atención a los problemas estructurales.
Perspectiva de la IE:
La cuestión más importante no es quién ha obtenido la mejor puntuación, sino qué estudiantes se quedan atrás y por qué. La justicia educativa exige que los gobiernos se centren en el alumnado que afronta mayores dificultades y garanticen que todo el alumnado en su conjunto, independientemente de su origen, tenga derecho a una educación pública de calidad.
6. Presión a favor de la comercialización y la privatización
Los resultados de PISA se utilizan a veces para promover:
- La privatización de los centros educativos
- Centros educativos concertados
- Reformas basadas en el mercado
- Mayor externalización
- Soluciones educativas con ánimo de lucro, como los cheques educativos.
Cuando los países obtienen malos resultados, quienes están a favor de la privatización pueden permitirse afirmar que la enseñanza pública ha fracasado.
Sin embargo:
- Los sistemas de alto desempeño suelen ser aquellos que cuentan con una financiación pública consistente.
- La equidad está estrechamente relacionada con una educación pública de calidad.
- Las reformas orientadas al mercado suelen acentuar la segregación y las desigualdades en lugar de mejorar los resultados de aprendizaje, lo que, a largo plazo, implica consecuencias negativas en muchos otros aspectos para los gobiernos, las sociedades y las personas que las integran.
- La educación es un bien público y un derecho humano, no una mercancía.
7. Aumento de la cultura de evaluaciones estandarizadas
Aun cuando el programa PISA evalúa solamente una muestra del alumnado, su influencia puede contribuir a la generalización de una cultura de la evaluación y medición que limita la enseñanza y el aprendizaje
Algunas de sus consecuencias son:
- Centrar la enseñanza en los exámenes
- Conceder menor importancia a la curiosidad intelectual y al pensamiento crítico
- Reducir los planes de estudio
- Financiación de empresas privadas especializadas en evaluaciones (cuya motivación no es el bien común)
- Menor autonomía del personal docente
- Menor atención prestada a las materias no evaluadas
- Mayor estrés para el profesorado y el alumnado
Desde la perspectiva de la IE:
Cuando la mejora de las clasificaciones se convierte en el objetivo principal, los sistemas educativos corren el riesgo de recortar los planes de estudio, reducir la autonomía del profesorado y dar prioridad a los resultados cuantificables en detrimento de un aprendizaje significativo o del pensamiento crítico. Un exceso de exámenes puede generar presión sobre el alumnado y el personal educativo, al tiempo que favorece las inversiones en sistemas de evaluación y en las industrias privadas de la evaluación. La educación no debería ser una carrera por mejorar las clasificaciones internacionales.
8. El bienestar del alumnado y del personal docente puede quedar relegado a un segundo plano
Varios sistemas educativos considerados de alto desempeño o rendimiento según los resultados del programa PISA también son conocidos por presentar una o varias de las siguientes realidades preocupantes:
- Un número significativo de estudiantes con problemas de salud mental y de bienestar, en particular altas tasas de estrés, ansiedad y depresión.
- Excesiva presión académica
- Una carga de trabajo desmesurada para el profesorado, lo que afecta a su bienestar y a la retención de docentes en la profesión.
La atención exclusiva a las notas suele ocultar estas realidades.
Perspectiva de la IE:
Un sistema educativo con éxito no es necesariamente aquel que obtiene buenos resultados en los exámenes, sino aquel en el que docentes y estudiantes pueden desarrollarse plenamente.
9. Lo que impulsa una educación de calidad es la inversión pública, no la austeridad
Los resultados del PISA suelen presentarse como si el desempeño académico dependiera principalmente de las prácticas en el aula. Sin embargo, son muchos los datos que demuestran reiteradamente que el éxito escolar está vinculado a una financiación pública sostenida y a instituciones públicas sólidas.
Los factores fundamentales de una educación de calidad incluyen particularmente:
- Sólida financiación de la educación pública
- Inversión en programas de formación del profesorado
- Salarios competitivos y puestos de trabajo seguros para el profesorado y el personal de apoyo educativo
- Dotación suficiente de docentes y de personal de apoyo educativo
- Centros educativos seguros e inclusivos
- Educación pública de calidad para la primera infancia
- Servicios de apoyo al alumnado
Sin embargo, muchos gobiernos siguen imponiendo medidas de austeridad, congelando los salarios del sector público, reduciendo la dotación de personal o aplicando políticas fiscales que merman los ingresos públicos necesarios para financiar una educación de calidad.
Si los gobiernos desean realmente mejorar los resultados escolares, deben invertir plenamente en la educación pública en vez de recurrir a alternativas de facilidad. Los sistemas educativos públicos fuertes se construyen mediante una financiación sostenida, el diálogo social y el compromiso con la equidad y la inclusión.
Las últimas ediciones del programa PISA han destacado en repetidas ocasiones la importancia de:
- un profesorado cualificado
- el apoyo al profesorado
- entornos de aprendizaje positivos
- medidas en favor de la equidad
- recursos adecuados
- el bienestar del alumnado
- una formación profesional de alta calidad centrada en el profesorado
La cuestión no consiste en descubrir nuevos problemas, sino en convencer a los gobiernos de que actúen en función de lo ya demostrado por los datos.
10. La influencia de la OCDE en las políticas educativas nacionales
Las críticas señalan que la OCDE podría ejercer una influencia excesiva sobre las políticas educativas. Estas no se centran necesariamente en las investigaciones de la OCDE, sino en su capacidad para definir las prioridades.
Las prioridades de la organización han favorecido históricamente los intereses de los países ricos, los resultados del mercado, las desgravaciones fiscales para las multinacionales y el beneficio económico en detrimento de los derechos humanos.
Esta influencia plantea cuestiones importantes, sobre todo para los países de bajos ingresos, en particular:
- ¿Qué influencia debería tener una organización económica sobre la política educativa?
- ¿Se evalúa a los países en función de modelos elaborados en gran medida por economías más ricas?
- ¿Cómo evaluar los sistemas educativos de manera que reflejen mejor las realidades locales, las culturas, las lenguas, las historias y las prioridades de desarrollo?
- ¿Quién decide lo que constituye un éxito educativo?
- ¿Qué valores se reflejan en las evaluaciones?
Perspectiva de la IE:
Las prioridades educativas deberían determinarse democráticamente a través de un diálogo con el profesorado, sus sindicatos, el alumnado, las familias y las comunidades. Los datos internacionales pueden servir de base para la toma de decisiones, pero nunca deberían sustituir al diálogo social, a la rendición de cuentas pública ni a los procesos democráticos nacionales.
El programa PISA debería utilizarse como una herramienta de diagnóstico más, y no como un ejercicio de clasificación. Los países progresan cuando los gobiernos colaboran con el profesorado y sus sindicatos, financian la educación pública y abordan las desigualdades sociales y económicas que afectan al aprendizaje. La educación es un bien público y un derecho humano, y no un instrumento económico.