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RDC: El ébola debilita la educación y aumenta la vulnerabilidad de las comunidades educativas

publicado 22 septiembre 2026 actualizado 28 septiembre 2026

A medida que la epidemia de ébola continúa extendiéndose por varias provincias de la República Democrática del Congo (RDC), sus consecuencias para la educación son cada vez más preocupantes. El cierre de escuelas, el descenso de la asistencia escolar, la interrupción de los aprendizajes y el miedo al contagio afectan de lleno al alumnado, al personal docente y a las comunidades educativas.

Según la Fédération nationale des enseignants du Congo-Union nationale des travailleurs du Congo (FENECO-UNTC), afiliada a la Internacional de la Educación, la situación exige una respuesta urgente de las autoridades públicas que permita garantizar el derecho a la educación y la continuidad de los aprendizajes, de conformidad con la estrategia de educación y formación en situaciones de emergencia de la RDC y con las distintas normas de la Red Interagencial para la Educación en Situaciones de Emergencia (INEE), al tiempo que protege la salud de la población.

Escuelas bajo presión en las zonas afectadas

Según Jacques Taty, secretario general de la FENECO-UNTC, el cierre de los centros educativos situados en los epicentros o en las zonas de alto riesgo es una de las primeras consecuencias de la epidemia. E incluso en los casos en que las escuelas permanecen abiertas, muchas familias dudan en enviar a sus hijos e hijas por miedo al contagio.

En primer lugar, el cierre temporal de las escuelas, especialmente en los epicentros del brote y en las zonas de alto riesgo, constituye una medida preventiva destinada a limitar la propagación de la epidemia y proteger la salud del alumnado, del profesorado y de toda la comunidad educativa. Aunque esta medida interrumpe la continuidad de los aprendizajes, parece estar justificada, ya que permite salvar vidas. El cierre temporal de las escuelas en las zonas más afectadas se presenta como una medida de precaución que permite reducir los riesgos de transmisión en el entorno escolar, al tiempo que pone de manifiesto la necesidad de establecer mecanismos que permitan garantizar, en la medida de lo posible, la continuidad de los aprendizajes".

Jacques Taty, secretario general de la FENECO-UNTC.

Solo en la provincia de Ituri, la información facilitada por el sindicato indica que 28 zonas de salud se han visto afectadas por el brote de ébola. Esta provincia cuenta con 3 045 escuelas, 1 007 620 estudiantes y 32 043 docentes. Estas cifras permiten hacerse una idea de las necesidades de prevención y de continuidad educativa a las que deben responder las autoridades públicas.

Medidas de salud y seguridad todavía incompletas

Patcho Tshienda Mulunda, presidente de la sección provincial Ituri 1 de la FENECO-UNTC, ha señalado que, en Bunia, el curso escolar comenzó el 1 de septiembre de 2026, pero los dispositivos de prevención todavía no están disponibles en todas las escuelas. El acceso a lavabos, jabón, gel desinfectante, agua y termómetros infrarrojos para tomar la temperatura sin contacto sigue siendo insuficiente en los centros que no disponen de los recursos necesarios.

"Esperábamos que el Gobierno pudiera proporcionar los kits completos para proteger al alumnado y al profesorado. Se están distribuyendo en algunas escuelas, pero se ha producido un ligero retraso", ha señalado.

El responsable sindical también ha destacado el coste de los termómetros sin contacto y del suministro de agua, y ha pedido a las autoridades que proporcionen kits completos y garanticen un suministro regular, para que las medidas de prevención no dependan de los recursos económicos de cada centro o de cada familia.

Los sindicatos supervisan, alertan y sensibilizan

Sobre el terreno, representantes sindicales visitan los centros para comprobar si han recibido los equipos de protección prometidos y recordar al alumnado y al personal las medidas de prevención. Esta labor de proximidad complementa el trabajo de los equipos de sensibilización enviados por el Ministerio.

El responsable sindical provincial ha explicado que:

"Los sindicatos visitan las escuelas para comprobar la situación y verificar si el Gobierno ha proporcionado el kit que había prometido. Y, si es necesario, pueden explicar al alumnado y al profesorado la importancia de lavarse las manos y respetar la distancia de seguridad".

Patcho Tshienda Mulunda, presidente de la sección provincial Ituri 1 de la FENECO-UNTC.

Sin embargo, la presencia del personal en los centros no basta para disipar la preocupación de las familias. Tshienda Mulunda ha señalado que la asistencia ha ido aumentando progresivamente después de que el primer día de clase fuera muy baja en algunas aulas, pese a la presencia constante del profesorado.

El aprendizaje, gravemente alterado

Desde la implantación de la política de gratuidad de la educación primaria en las escuelas públicas, el número de estudiantes ha aumentado considerablemente, lo que ha provocado una elevada concentración de alumnado en algunas aulas, donde puede haber más de 100 estudiantes. En aulas de estas características, resulta difícil aplicar las medidas de distanciamiento físico. Algunas escuelas están estableciendo turnos, a costa de reducir el tiempo de aprendizaje y recortar los contenidos del currículo. Por ejemplo, en primaria, acompañar al alumnado en sus primeros intentos de escritura puede requerir una proximidad física entre el profesorado y el niño o la niña, lo que dificulta aún más la aplicación de las medidas de prevención y aumenta el riesgo de contagio.

Según explica Taty, "cuando se pide que el alumnado mantenga la distancia, el aula ya no tiene capacidad para acoger a todo el mundo. El resto tiene que quedarse fuera. Y quienes se quedan fuera no pueden seguir las clases que imparte el profesor o la profesora dentro del aula".

Para hacer frente a esta situación, el Gobierno planteó recurrir a la educación a distancia como alternativa para garantizar la continuidad de los aprendizajes. Sin embargo, este enfoque no es una solución válida para todos los contextos, dadas las desigualdades en el acceso a las infraestructuras y las tecnologías. En Ituri, por ejemplo, el acceso limitado a la electricidad, la televisión, la radio y otras herramientas y recursos tecnológicos necesarios para la educación a distancia constituye un obstáculo importante. Esta situación puede excluir a una parte considerable del alumnado procedente de familias vulnerables o que vive en zonas sin las infraestructuras necesarias, lo que agravaría las desigualdades en el acceso a la educación y pondría en riesgo la continuidad de los aprendizajes.

Tal como ha señalado Tshienda Mulunda:

"La educación a distancia no ha funcionado. Nuestras familias no tienen recursos para permitirse televisores, radios y demás. Aquí, en Ituri, no puede funcionar".

Patcho Tshienda Mulunda, presidente de la sección provincial Ituri 1 de la FENECO-UNTC

El secretario general de la FENECO-UNTC también ha señalado que se había considerado un enfoque híbrido basado en cuadernos de ejercicios, preparados de forma centralizada y posteriormente distribuidos por el profesorado al alumnado en sus hogares, donde también se realizaría el seguimiento. Finalmente, esta opción se descartó por su coste y las clases presenciales se reanudaron pese a los riesgos que entrañan las aulas masificadas.

Una respuesta pública inclusiva, con la participación de los sindicatos

Taty ha explicado que, como representante sindical, ha participado en las reuniones nacionales sobre la respuesta frente a la epidemia y la elaboración de un plan de acción destinado a garantizar la continuidad de los aprendizajes. La FENECO-UNTC ha defendido un enfoque global que implique a los ministerios pertinentes, como el de Salud y Asuntos Sociales.

"Hemos formulado varias propuestas, entre ellas la necesidad de elaborar un plan inclusivo y global en el que participen todos los ministerios implicados en la respuesta frente a la epidemia".

Jacques Taty, secretario general de la FENECO-UNTC.

El sindicato también ha reclamado la participación de las comunidades locales y de sus responsables, del profesorado, de las iglesias, de las autoridades comunitarias y religiosas, así como de los medios de comunicación. Para la FENECO-UNTC, su participación es indispensable para reforzar la sensibilización y favorecer el cumplimiento de las medidas de prevención.

Además, Taty ha señalado que varias de las propuestas planteadas por el sindicato han sido tenidas en cuenta, algo que valora positivamente.

Proteger la salud mental y los derechos del personal

Más allá de las alteraciones que está provocando en las escuelas, la crisis sanitaria también genera miedo y traumas en las comunidades educativas. Para abordar este problema, la FENECO-UNTC reclama apoyo psicosocial para el alumnado, el personal educativo y los responsables de la educación.

Taty ha explicado que:

"Hay traumas psicológicos porque existe miedo al contagio, además de todo lo que están viviendo las personas de la comunidad, tanto docentes y estudiantes como responsables de la educación".

Jacques Taty, secretario general de la FENECO-UNTC.

Las dificultades van mucho más allá de la emergencia sanitaria. El profesorado también ha señalado retrasos en el pago de las nóminas, importantes dificultades logísticas para percibir sus salarios y la inseguridad provocada por los conflictos armados. Por tanto, una respuesta educativa creíble debe proteger la salud, garantizar unas condiciones de trabajo seguras y velar por la seguridad de las personas y sus bienes, así como por los derechos fundamentales del personal educativo.

Solidaridad con las comunidades educativas de la RDC

La FENECO-UNTC mantiene el contacto con sus representantes en las zonas afectadas, especialmente en Beni y Bunia, para conocer las dificultades a las que se enfrentan, alertar a las autoridades y apoyar al personal educativo. En un contexto marcado por la enfermedad, la inseguridad y los desplazamientos forzados, la escuela sigue siendo un espacio fundamental de protección, estabilidad y esperanza.

La Internacional de la Educación expresa su solidaridad con el profesorado, el alumnado, sus familias y las organizaciones sindicales movilizadas en la RDC. Garantizar la continuidad de la educación no puede significar exponer a las comunidades educativas al peligro. Para ello, es necesario contar con inversiones públicas, un diálogo social real y una participación plena y activa de los sindicatos en todas las etapas de la respuesta.