Voces de la educación | La solidaridad internacional al servicio de la lucha contra el trabajo infantil en la RDC
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Mundos de la Educación: Para empezar, ¿podrían presentarse?
Roger Isaya: Me llamo Roger Isaya y llevo cerca de veinte años dedicado a la docencia. Doy clase en la escuela primaria Musenga, en la ciudad de Kiliba, en la República Democrática del Congo. Soy un veterano militante sindical y actualmente presido la sección local de la FENECO-UNTC en Kiliba.
Denise Kigabi Mulangaliro: Me llamo Denise Kigabi Mulangaliro y doy clase en la escuela primaria de Kiliba. Además, soy vicepresidenta encargada de la promoción de las mujeres en la sección local de mi sindicato, la FENECO-UNTC.
Mundos de la Educación: ¿Por qué decidieron dedicarse a la enseñanza?
Denise Kigabi Mulangaliro: Elegí la profesión docente porque me encantan los niños y las niñas y creo que la educación es la mejor arma para combatir la pobreza y la ignorancia. A pesar de la inseguridad que vive nuestro país, sigo convencida de que cada niño y cada niña que asiste a la escuela representa una esperanza para el futuro de Kiliba y de la República Democrática del Congo.
Roger Isaya: Para mí, la profesión docente es una vocación. Desde muy joven, he soñado con contribuir a la formación de los niños y las niñas y al desarrollo de mi comunidad a través de la educación. Esta pasión me llevó a cursar pedagogía para prepararme para esta noble misión. Después de varios años de servicio, mantengo intacta la convicción de que la educación constituye la base del progreso social y del desarrollo humano.
Mundos de la Educación: ¿Cómo afecta a su vida cotidiana el contexto actual, marcado por la guerra y la reciente epidemia de ébola?
Denise Kigabi Mulangaliro: La guerra y las crisis sanitarias, en particular la epidemia de ébola, han perturbado profundamente nuestro trabajo. En varias ocasiones nos hemos visto en la necesidad de interrumpir las clases debido a la inseguridad. Algunos niños y niñas llegaban a la escuela cargando muchos traumas después de haber huido de los enfrentamientos o perdido a seres queridos. Como docente, resultaba difícil no solo enseñar, sino también brindar consuelo a un alumnado que vivía con un miedo constante.
Roger Isaya: Ejercer la docencia en estas circunstancias es extremadamente difícil. Recuerdo especialmente el martes 9 de diciembre de 2025, cuando estábamos en plenos exámenes del primer trimestre. De repente, empezaron a oírse detonaciones de armas pesadas en los alrededores de Kiliba. El pánico se apoderó inmediatamente del alumnado y del personal docente mientras intentaban regresar a sus hogares o refugiarse en un lugar seguro.
Ante el rápido deterioro de la situación de seguridad, me vi obligado a huir con mi esposa y mis seis hijos a Gatumba, en Burundi, como muchas otras familias. Allí las condiciones de vida eran muy precarias: nos faltaba agua potable, no teníamos suficiente comida ni disponíamos de refugios adecuados. Vivíamos en la incertidumbre y a veces teníamos que dormir a la interperie.
A pesar de todas estas dificultades, nunca perdimos la esperanza de retomar nuestra misión educativa en Kiliba, nuestra ciudad.
Denise Kigabi Mulangaliro: Cuando se reanudaron las clases tras los ataques de diciembre de 2025 y la toma de Uvira por los rebeldes de la AFC/M23, muchos niños y niñas habían abandonado la escuela por temor a que se repitieran episodios similares. Como docentes, esta situación nos causó una enorme tristeza.
Mundos de la Educación: ¿Cómo apoya a su escuela y a su comunidad el programa destinado a poner fin al trabajo infantil?
Denise Kigabi Mulangaliro: El programa de lucha contra el trabajo infantil ha tenido un impacto muy positivo en nuestra escuela y en la comunidad de Kiliba. Varios niños y niñas que habían abandonado la escuela han podido reincorporarse gracias a los esfuerzos conjuntos del personal docente, las familias y las organizaciones asociadas al proyecto.
Gracias a las distintas campañas de sensibilización organizadas por la FENECO-UNTC, muchas familias han comprendido que los niños y las niñas deben recibir protección y continuar en las aulas, en lugar de someterles a trabajar en el campo. Los clubes infantiles creados en las escuelas permiten al alumnado hablar libremente de sus dificultades y conocer sus derechos. La distribución de kits escolares ha contribuido, asimismo, a aliviar las dificultades de algunas familias vulnerables.
Roger Isaya: Estamos observando una transformación gradual de las mentalidades y los comportamientos en la comunidad, especialmente una creciente conciencia sobre la importancia de la escolarización de todos los niños y las niñas, sin discriminación. De este modo, el programa contribuye a promover el respeto de los derechos de la infancia y el acceso a una educación de calidad.
Por otra parte, la iniciativa de la COOPEDUC constituye otra innovación importante. Anima a las familias a adoptar el hábito del ahorro, por modestas que sean sus aportaciones, con vistas a garantizar la escolarización de sus hijos e hijas. En mi opinión, si esta dinámica se mantiene durante los próximos años, la localidad de Kiliba podrá alcanzar un nivel notable de compromiso comunitario en favor de la educación.
Mundos de la Educación: ¿Cómo fortalecen a la FENECO los programas internacionales de solidaridad?
Roger Isaya: Los programas internacionales de solidaridad han reforzado considerablemente la credibilidad y la visibilidad de nuestro sindicato, la FENECO-UNTC, tanto ante la comunidad local como ante las autoridades político-administrativas y educativas.
Gracias al proyecto de lucha contra el trabajo infantil, nuestra organización goza hoy de reconocimiento como un socio fiable en el sector educativo. Estas iniciativas también han contribuido a aumentar el número de docentes que se afilian a nuestro sindicato, atraídos y atraídas por los resultados concretos que hemos conseguido en defensa de la infancia y del personal docente.
Denise Kigabi Mulangaliro: La participación activa de las personas trabajadoras de la educación en las actividades comunitarias fortalece a nuestro sindicato. Gracias a los proyectos desarrollados en las escuelas y junto a las familias, la FENECO-UNTC cuenta hoy con un reconocimiento mucho mayor entre la población.
Estos programas también nos permiten compartir nuestra experiencia con otros sindicatos asociados. Sentimos el acompañamiento, a pesar de las dificultades que atraviesa nuestro país. Estas alianzas nos motivan aún más a defender nuestros derechos y los derechos de la infancia.
Mundos de la Educación: ¿Tienen algún mensaje para sus compañeros y compañeras de todo el mundo?
Denise Kigabi Mulangaliro: Este es mi mensaje para las personas trabajadoras de la educación de todo el mundo: sigamos protegiendo a la infancia a través de la educación. Incluso en las zonas afectadas por la guerra, la pobreza o las epidemias, la escuela sigue siendo un refugio de esperanza.
Roger Isaya: Quiero transmitir un mensaje de valentía y perseverancia. A pesar de los numerosos desafíos a los que nos enfrentamos, nunca debemos abandonar nuestra misión educativa. Nuestra profesión desempeña un papel fundamental en la transformación de la sociedad. A través de la educación, formamos a las generaciones futuras y contribuimos a construir un mundo más justo, más consciente y más humano.
Las opiniones expresadas en este blog pertenecen al autor y no reflejan necesariamente ninguna política o posición oficial de la Internacional de la Educación.