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(Photo credit:  EPA/Everett Kennedy Brown)
(Photo credit: EPA/Everett Kennedy Brown)

Los resultados de Japón en PISA, una lección para todos: El éxito académico no debe conseguirse en detrimento del bienestar de estudiantes y docentes

publicado 14 octubre 2026 actualizado 19 octubre 2026

Los resultados de Japón en la edición de 2025 del Programa para la Evaluación Internacional de Estudiantes (PISA), publicados recientemente por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), confirman la solidez y la relativa equidad del sistema de educación pública japonés. Sin embargo, también ponen de manifiesto las crecientes presiones a las que se ve sometido el alumnado, así como una grave escasez de personal y recursos y un nivel de curiosidad bastante bajo. Los sindicatos de la educación apelan a que los resultados sirvan para promover la inversión en la educación pública y el diálogo social, y no una nueva carrera por los primeros puestos en las clasificaciones.

Durante un seminario web organizado por la Internacional de la Educación (IE) y el Japan Teachers' Union (JTU), Antonia Wulff, directora de Investigación, Políticas y Defensa en la IE, instó a los y las sindicalistas de la educación a ir más allá de las clasificaciones y centrarse en lo que los datos revelan sobre las condiciones que se necesitan para una educación de calidad.

Internacional de la Educación: Más allá de las clasificaciones

“ El informe PISA ha mostrado este año un deterioro generalizado del rendimiento entre los países participantes”, afirmó. “Lo que queremos destacar no es solo un descenso en el nivel de lectura, sino un descenso en determinados tipos de lectura. Al alumnado le cuesta cada vez más leer textos más largos y complejos”.

Wulff también señaló “un preocupante descenso en la curiosidad manifestada por el alumnado”, y en su disposición para afrontar tareas de aprendizaje exigentes, “algo que nosotros y nosotras, desde la Internacional de la Educación, realmente tenemos que analizar”.

La IE considera que los resultados reafirman la importancia que reviste invertir en los sistemas educativos y en los trabajadores y las trabajadoras de la educación.

“El informe es muy claro: si no se invierte en educación, no se pueden esperar buenos resultados”, subrayó Wulff. “PISA 2025 aporta datos útiles para incidir ante los gobiernos y los responsables políticos”.

Análisis de la OCDE: Buenos resultados, pero indicios preocupantes

Al presentar el análisis de la OCDE sobre los resultados de Japón, Miyako Ikeda, analista sénior en la OCDE y responsable de los informes sobre PISA, hizo hincapié en que “PISA no es un estudio destinado a ofrecerles respuestas. La finalidad es identificar y poner de relieve retos y problemas”.

Japón mantuvo unos resultados sobresalientes en ciencias, lectura y matemáticas, y obtuvo también calificaciones notables en la nueva evaluación Aprendizaje en el mundo digital, sobre todo en el ámbito de la resolución de problemas computacionales. Más del 80% de los y las estudiantes japoneses demostraron una sólida capacidad para resolver problemas complejos desglosándolos en partes manejables y razonando de forma lógica.

El análisis de la OCDE también ha puesto de relieve uno de los principales puntos fuertes de Japón: la equidad educativa. La relación entre el origen socioeconómico y el rendimiento académico es menos marcada en Japón que en muchos otros países, lo que lo sitúa dentro de un reducido grupo de naciones que logra compaginar buenos resultados académicos con niveles comparativamente elevados de equidad social.

“El alumnado considera que el apoyo del profesorado es mejor que antes”, observó también Ikeda. “Creo que estos resultados reflejan los extraordinarios esfuerzos y el arduo trabajo del personal docente”.

Sin embargo, Ikeda identificó varias cuestiones que requieren atención urgente.

Pese a los buenos resultados académicos, el alumnado japonés muestra niveles de curiosidad, adaptabilidad cognitiva y fijación de objetivos inferiores a la media de la OCDE.

“Las ganas de saber cómo funcionan las cosas y de comprenderlas mejor son ámbitos importantes en los que Japón registra puntuaciones bajas”, explicó Ikeda.

La OCDE también ha constatado que los y las responsables de los centros educativos se muestran cada vez más preocupados/as por la escasez de docentes y la falta de tiempo para preparar las clases, especialmente en lo que respecta al uso eficiente de las tecnologías digitales.

JTU: PISA debe ser una herramienta para fomentar el diálogo social, no la competitividad

En respuesta a los resultados, Junji Kouda, miembro del Comité Ejecutivo del Japan Teachers' Union responsable de la reforma del sistema educativo, argumentó que Japón debe superar su obsesión histórica por las clasificaciones y utilizar PISA como una herramienta para mejorar las condiciones de aprendizaje y enseñanza.

“En Japón se produjo en su día lo que muchos denominaron el ‘shock PISA’, y el país se volvió extremadamente sensible a las clasificaciones”, explicó Kouda. “Hoy en día, debemos reflexionar sobre cómo aprovechar los resultados de PISA no como un instrumento para competir, sino para mejorar la educación pública y garantizar el bienestar del alumnado y del personal docente”.

El JTU también reconoce que uno de los mensajes clave que se desprenden de PISA 2025 es que el alumnado necesita más espacio para desarrollar la curiosidad y el pensamiento independiente.

“Una de las razones de esta falta de curiosidad es que los planes de estudios y el número de horas lectivas diarias son tan exigentes que los y las estudiantes no tienen margen de respiro”, señaló Kouda. “Antes incluso de tener la oportunidad de pensar que algo podría interesarles, ya se ven arrastrados por el plan de estudios y la presión de los horarios”.

El sindicato también advirtió de que el afán por mejorar los resultados en los exámenes ha contribuido a incrementar la carga de trabajo del personal docente. Al profesorado le cuesta cada vez más encontrar tiempo suficiente para prepararse las clases, brindar apoyo al alumnado y conciliar su vida laboral y personal.

El informe PISA 2025 pone de relieve crecientes preocupaciones por la escasez de docentes, de materiales didácticos y de instalaciones adecuadas en el contexto japonés. Kouda argumentó que estos retos requieren una mayor inversión pública en educación, en lugar de persistentes esfuerzos por lograr más con menos recursos.

“Ya hemos llegado al límite de lo viable a la hora de impartir una educación de calidad manteniendo los costes bajos y el mismo nivel de eficiencia”, advirtió. “Si esta situación no cambia, el profesorado seguirá abandonando la profesión”.

Para el JTU, el camino a seguir está claro: reforzar el diálogo social, aumentar la inversión en educación pública y mejorar tanto las condiciones de aprendizaje del alumnado como las condiciones de trabajo del personal docente.

“Tenemos que utilizar PISA como una herramienta para el diálogo social, no para fomentar la competitividad. Debemos ampliar la inversión en educación pública y garantizar el derecho de los niños y las niñas a aprender, velando al mismo tiempo por que las reformas aporten mejoras reales a las condiciones de trabajo del personal docente”, concluyó Kouda.