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Día Internacional de la Mujer 2015: mirada retrospectiva y más allá de 2015 a Pekín

publicado 6 marzo 2015 actualizado 6 marzo 2015

2015 es un año favorable para las celebraciones del Día Internacional de la Mujer: conmemoramos el vigésimo aniversario de la Declaración y Plataforma de Acción de Pekín, el documento más avanzado sobre derechos y empoderamiento de la mujer firmado por líderes mundiales.

Los 189 miembros de Naciones Unidas que dieron este decidido paso de forma unánime en la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer de 1995, destacaron aspectos críticos de interés y acciones concretas que deben realizar gobiernos, instituciones de la ONU y la sociedad civil si se quiere conseguir una igualdad de género real y que se promuevan, protejan y respeten los derechos humanos de mujeres y niñas.

Sin duda es momento para reconocer ciertos logros críticos que nos han acercado a la consecución de sus objetivos. En los últimos veinte años, se ha reducido la brecha de género en la educación a nivel mundial y ciertos países han alcanzado la paridad en la escolarización; el número de mujeres muertas a consecuencia del embarazo y parto se redujo a la mitad y, las mujeres ocupan ahora más del 30% de los escaños en los parlamentos nacionales en 46 países, al menos una de las cámaras.

Pero aún queda mucho camino por recorrer; el avance para poner en práctica la Plataforma de Acción de Pekín ha sido lento y desigual.

Este año también evaluamos los avances hacia los Objetivos de Desarrollo del Milenio(ODM) y los objetivos de Educación para Todos (EPT) que se establecieron en el año 2000 y debían cumplirse en 2015. El Informe de 2014 sobre los ODM hizo hincapié en los importantes retos pendientes, incluido el hecho de que el 60% de los 781 millones de adultos y 126 millones de jóvenes del mundo que carecen de habilidades de lectoescritura básicas son mujeres y niñas; y, a pesar de que entre 1990 y 2010 se han reducido a la mitad los niveles de pobreza, en la actualidad 1200 millones de personas viven en situación de extrema pobreza.

El trabajo de las mujeres pobres aporta a la economía mundial 9 billones de dólares cada año (sí, la cifra es correcta: nueve billones de dólares anuales).Nos referimos a mujeres atrapadas en trabajos precarios mal pagados que, al mismo tiempo, asumen la carga pesada que supone el cuidado no remunerado de sus familias.La explotación de la mujer por cuestiones de género en países pobres ahorra al mundo cada año el equivalente a la suma de los PIB de Gran Bretaña, Francia y Alemania.

Dado que la educación es un derecho humano en sí mismo y tiene la condición de habilitar, pues transforma vidas, el trabajo de los sindicatos de la educación para fomentar los derechos de mujeres y niñas en el ámbito educativo es imprescindible.

La Internacional de la Educación pide a sus organizaciones miembros que este año renueven sus esfuerzos:necesitamos hacer mucho más para que la propuesta de la Plataforma de Acción de Pekín se haga realidad para las mujeres, hombres, niños y niñas del mundo.Empoderando a las mujeres y niñas, empoderamos a toda la humanidad.