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El Foro Mundial sobre Migración y Desarrollo enarbola la bandera de la educación

publicado 14 diciembre 2016 actualizado 16 diciembre 2016

El Foro Mundial sobre Migración y Desarrollo ha brindado a los sindicatos de educación una gran oportunidad para destacar el papel fundamental que juega la educación en la integración de los migrantes.

El IX Foro Mundial sobre Migración y Desarrollo (FMMD), celebrado del 8 al 10 de diciembre en Dhaka (Bangladesh), se ha centrado en el tema «Hora de actuar: llevar a cabo una gestión de la migración y el desarrollo en las poblaciones y más allá de las fronteras que esté basada en los derechos».

En el discurso dirigido a los delegados acerca de «Qué ocurrirá desde ahora y hasta el FFMD de junio de 2017», Samidha Garg, la responsable de Relaciones Internacionales de la National Union Teachers (NUT), ha insistido en que «los servicios públicos son fundamentales para que haya una integración sostenible de los migrantes y refugiados en la sociedad».

Si bien el foro ha hablado sobre el «ambiente tóxico» que se respira en la sociedad civil y la incesante propagación del nacionalismo, el populismo, el racismo y la xenofobia, «no hay mejor antídoto contra eso que la educación», ha asegurado. La educación consiste en «inculcar respeto y pensamiento crítico» y es «una herramienta poderosa contra la intolerancia y los prejuicios».

Garg también ha señalado que la educación puede ayudar a acelerar la integración de los niños refugiados y migrantes, al adaptarles a las lenguas y prácticas locales.

El cuarto ODS es fundamental

Pathma Krishnan, de la oficina de la Internacional de la Educación (IE) de Asia-Pacífico, se ha hecho eco de estas opiniones y ha añadido que el cuarto objetivo de desarrollo sostenible sobre la educación es fundamental. Ha asegurado que los gobiernos de los países de tránsito y los países receptores deben hacer posible que todos los niños, jóvenes y adultos migrantes y refugiados tengan acceso a la educación. Ha reconocido que también es fundamental que los docentes de los países de destino reciban la formación y el apoyo necesarios para atender las necesidades diversas de los niños migrantes y refugiados.

Krishnan también ha insistido en que la falta de voluntad política representa una dificultad importante. La generalización cada vez mayor del Movimiento mundial para la reforma de la educación ha hecho que se dé excesiva importancia a las pruebas estandarizadas, ha deteriorado la profesionalidad de los docentes y ha llevado a prestar demasiada atención a las competencias de lectoescritura y cálculo. Ha asegurado que cada vez se presta menos atención a la educación para la ciudadanía. «El reto consiste en recuperarlo con libertad profesional para promover el respeto por la diversidad cultural como un antídoto contra el racismo y la xenofobia», ha señalado.

Pacto mundial sobre migración

Desde el movimiento sindical y de la sociedad civil, también se reclama que la educación se considere parte integrante de la solución y que la próxima FFMD se centre en la educación.

Los sindicatos de educación consideran que la ONU debería velar por la participación plena de la sociedad civil, concretamente de los sindicatos, en el desarrollo del Pacto mundial sobre migración. Esto garantizaría el derecho de los migrantes y de los niños y jóvenes refugiados a una educación, como ya se subrayó en la Conferencia de la IE para «Ofrecer una educación a los niños refugiados de áreas en conflicto en Oriente Medio: vía rápida para la igualdad de oportunidades y la integración»,celebrada en Estocolmo (Suecia) el 21 y 22 de noviembre.

Cómo avanzar

Entre las medidas y recomendaciones concretas alcanzables que debatieron los sindicatos en el FFMD, están: la regularización de los migrantes ilegales, especialmente de aquellos que han pasado mucho tiempo en los países; el acceso a servicios básicos como la educación y la salud para los migrantes y refugiados regularizados, con nuevas vías para acceder a una situación legal y a la ampliación de su visado temporal; la necesidad de que haya una responsabilidad generalizada en el sistema tripartito de los sindicatos, los gobiernos y las empresas que trabajan con los migrantes y los refugiados; el reconocimiento de la Organización Internacional del Trabajo como pieza clave en la gestión mundial de la migración; y «un coste de contratación cero» para los trabajadores, donde los empleadores sean responsables de las tasas de contratación y de cualquier otra tasa legal del país de destino, como ocurre en el modelo alemán.