Ei-iE

Hogares y escuelas devastados por los huracanes

publicado 19 enero 2009 actualizado 19 enero 2009

El frágil sistema educativo de Haití ha sufrido otro duro golpe con los huracanes y las tormentas tropicales que sacudieron la isla en cuatro ocasiones durante los meses de agosto y septiembre. Las consiguientes inundaciones provocaron más de 800 víctimas mortales y casi 1.000 millones de dólares en daños y perjuicios.

En el país más pobre del hemisferio oeste, cerca del 45% de la población es menor de 18 años. Sólo un 51% de las niñas y un 48% de los niños en edad correspondiente a la escuela primaria están escolarizados, según datos de UNICEF. La coordinadora regional de la IE, Virginia Albert-Poyotte, viajó a Haití en octubre para reunirse con los docentes y líderes sindicales de la Confédération Nationale des Educateurs d’Haïti (CNEH), y distribuir los fondos de solidaridad recaudados por la IE y sus afiliadas canadienses y caribeñas.

Albert-Poyotte y otros sindicalistas visitaron la ciudad gravemente afectada de Gonaives, donde las aguas alcanzaron tres metros de altura, destruyendo hogares y escuelas. La delegación también intentó visitar Nippes, donde 40 escuelas perjudicadas imposibilitaban la educación de 8.000 escolares, pero las carreteras estaban cortadas por las inundaciones.

En Gonaives las clases también permanecían interrumpidas debido a que las pocas escuelas en pie servían de refugio a los ciudadanos cuyas casas resultaron destruidas. “La comunidad docente está muy agradecida por el apoyo recibido,” expresó Albert-Poyotte.

Los huracanes también arrasaron campos de cultivo y ganados, lo que deja a una ya hambrienta población en estado aún más vulnerable. La asociación Médicos sin Fronteras informó que un número creciente de niños malnutridos ha sido ingresado en el hospital de emergencia en Gonaïves.

“Ante tales dificultades, la educación representa prácticamente la única esperanza para el futuro”, ha declarado la representante de UNICEF en Haití, Annamaria Laurini. “Demasiadas familias se enfrentan este año al dilema que ninguna familia debe tener jamás: o alimentar a sus hijos o enviarlos a la escuela.”

Este articulo fue publicado en Mundos de la Educación, No. 28, diciembre 2008.