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La corporatización de la educación en Filipinas

publicado 1 febrero 2016 actualizado 1 marzo 2017
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En Filipinas, la incapacidad de las instancias públicas para cumplir con sus obligaciones de proporcionar educación gratuita y de calidad para sus ciudadanos ha “abierto” nuevas oportunidades comerciales para las empresas privadas permitiéndoles participar en el sector y ayudar a llenar la “brecha de gobernanza” a través de la prestación de servicios siguiendo los principios del mercado. Como resultado, las privatizaciones en el ámbito educativo de Filipinas a instancias de las empresas han ido extendiéndose en la forma de una cadena de escuelas privadas de bajo costo con fines de lucro conocidas como APEC (Affordable Private Education Centers). APEC es una nueva entidad corporativa establecida a través de una asociación de empresas ( joint venture) entre dos importantes empresas multinacionales: Pearson Education y el Grupo Ayala.

El 24 de abril de 2013 el Ministerio de Educación de Filipinas (MEF), conjuntamente con Pearson [1](la mayor empresa de servicios educativos en el mundo) yAyala Corporation [2]((uno de los mayores conglomerados empresariales de Filipinas), firmaron un Memorando de Entendimiento en el que se establece:

Con la aprobación de la “Ley para la Mejora de la Educación Básica de 2013”que obliga a la introducción de los 11º y 12º grados, existe una necesidad urgente de dispensar una educación de calidad al alcance de los millones de niños filipinos en edad de cursar la enseñanza secundaria, cuya única opción en la actualidad es inscribirse en una escuela pública superpoblada. (MEF y APEC, 2013, p.1)

Un sistema sobrecargado y sin suficientes recursos no puede dar cabida eficazmente a todos los alumnos que pronto se inscribirán para seguir dos años adicionales del ciclo superior de la enseñanza secundaria (11º y 12º grados) debido a la aplicación de la Ley para la mejora de la educación básica(o sistema “K-12”). Se avecina, pues, una crisis educativa en Filipinas debido a la “necesidad urgente” de proporcionar una educación de calidad a millones de niños filipinos en edad de cursar la enseñanza secundaria. Esta crisis ha traído consigo oportunidades comerciales para las edu-empresas globales.

El Gobierno filipino planea expandir ampliamente su programa de vales y de asociaciones público-privadas en el sector educativo con el fin de impulsar la inversión privada y los recursos que puedan ayudar a incrementar la oferta de escuelas privadas y financiar el nuevo sistema “K-12”. Como lo explica el gerente/director de una escuela APEC:

El Ministerio de Educación de Filipinas necesita mucha ayuda del sector privado con el fin de satisfacer la necesidad de impartir los 11º y 12º grados. A ello se debe que estén entregando estos vales. No pueden construir suficientes edificios ni contratar suficientes maestros. No pueden permitírselo. Hemos tenido una gran respuesta favorable del Gobierno para nuestras escuelas APEC a fin de ayudar a impartir los 11º y 12º grados. (Comunicación personal, 26 de mayo de 2015)

Por lo tanto, APEC tiene la intención de capitalizar la reestructuración neoliberal que se está produciendo en la educación en Filipinas expandiendo su propia cadena de centros de enseñanza secundaria con fines de lucro que teóricamente cobran “bajas tasas”, es decir, 500 dólares estadounidenses anuales, en un esfuerzo por llegar a los jóvenes filipinos de “escasos recursos” que actualmente no disponen de un acceso suficiente a las escuelas públicas y a otras escuelas privadas.

Sin embargo, las escuelas de APEC no son “asequibles” para los estudiantes de bajos ingresos, como afirma la empresa, ya que las familias de más bajos ingresos en Filipinas (Clase E) tendrían que gastar, en promedio, aproximadamente un 40% de sus ingresos anuales para enviar a un niño a una escuela APEC. Por lo tanto, los servicios ofrecidos por APEC no llegan a los jóvenes de “escasos recursos económicos” en Filipinas. APEC está dando servicio a una selecta minoría de familias de renta entre media-baja y media que pueden permitirse el lujo de pagar un aprendizaje comercializado.

El modelo de edu-empresa de bajo costo implementado por APEC se basa en los siguientes principios (MEF y APEC, 2013, p. 1):

  • Toma como modelo las “mejores prácticas” globales en lo que se refiere a la enseñanza privada de bajo costo, tales como BRAC en Bangladesh y las cadenas en las que Pearson ha invertido antes, tales como las Escuelas Omega en Ghana y Bridge International Academies en Kenia.
  • Introduce un fuerte componente de empleabilidad aprovechando los enfoques de formación en el empleo y trabaja en estrecha colaboración con los empleadores, particularmente para los grados 11 y 12.
  • Utiliza procesos estandarizados y repetibles con el fin de obtener economías de escala y permitir un desarrollo rápido.
  • Aprovecha la tecnología de bajo costo y alto impacto, implementada en otros países del mismo orden, tales como la India.
  • Reduce costos mediante el arrendamiento de las instalaciones escolares, en lugar de tenerlas en propiedad, y eliminando el espacio no utilizado.
  • Maximiza el uso y la vida útil de los materiales aplicando un enfoque de intercambio y reciclaje.
  • Maximiza la eficacia del personal docente [que no requieren ser docentes acreditados], proporcionándoles continuamente materiales de formación, propuestas, tutoría y apoyo.

Los planes de APEC consisten en beneficiarse de las economías de escala mediante la reducción del costo por unidad para “impartir enseñanza” a cada alumno/cliente, al tiempo que amplía el tamaño de sus actividades con el fin de incrementar las tasas de rentabilidad. Dentro de diez años, APEC planea contar con una cadena de 500 centros de venta de enseñanza para dar servicio a 250.000 estudiantes/clientes que deberán pagar 500 USD anuales como derechos de usuario. A este ritmo, APEC se convertirá en una empresa sumamente lucrativa.

Los beneficios acumulados por APEC se derivan de la diferencia en el precio que pagan los consumidores como derechos de usuario y el costo que implica la producción de estos servicios. En un esfuerzo por reducir al mínimo los costos de producción, al tiempo que aumenta los márgenes de ganancia, APEC ha implementado una serie de técnicas de reducción de costos, que han tenido efectos indeseables sobre la enseñanza y el aprendizaje. Estas reducciones incluyen un modelo de alquiler de bajo costo que implica contratos de arrendamiento a corto plazo en edificios comerciales en desuso que carecen de un espacio adecuado para bibliotecas, cursos de educación física, laboratorios de ciencias y/o de informática. Es decir, todo lo que se requiere de una escuela privada de enseñanza secundaria, de conformidad con la normativa del Ministerio de Educación. Este esquema de alquiler de bajo costo resulta radicalmente más económico que la compra de terrenos y la construcción de locales escolares adecuados. El Ministerio de Educación ha concedido a APEC un permiso especial para alquilar espacios comerciales, sin planes para adquirirlos en forma de propiedad definitiva, por lo que la empresa puede emprender su negocio de escolarización de bajo costo y con fines de lucro en establecimientos que no cumplen plenamente con las normas del ministerio. James Centenera (antes Director General de Operaciones de APEC) explica:

En Filipinas es preciso poseer el terreno y el edificio incluso antes de solicitar el permiso. Así, aun antes de saber si le van a conceder el permiso y poder generar ingresos, tiene que haber invertido cientos de miles de dólares en el área metropolitana de Manila, y también en otras provincias. En estas condiciones, nadie va a abrir una escuela como negocio. Aquí en Filipinas nos dimos cuenta de esta situación y pensamos que no había posibilidades. Tendríamos que cobrar una cuota escolar sumamente elevada al igual que las demás escuelas privadas para la gestión de nuestro riesgo, además, el capital inicial sería sencillamente muy alto para el número de alumnos que tendríamos. Por lo que decidimos que necesitábamos poner en marcha un modelo de alquiler y también conseguir regulaciones más flexibles. Así que hablamos con el Gobierno. (J. Centenera, comunicación personal, 1 de mayo de 2015)

Al dirigirse directamente al Ministerio de Educación, APEC ha podido eludir las reglamentaciones gubernamentales e implementar un sistema de alquiler a bajo costo y a corto plazo como parte de su modelo de negocio de servicios educativos. Además, añadió Centenera:

El sistema de alquiler ha funcionado en otros países también utilizando instalaciones en desuso y alquilándolas, ya que es casi imposible tratar de encontrar un terreno para comprar en el área metropolitana de Manila. Sin embargo, existen edificios comerciales donde no se utilizan la segunda y tercera plantas. La planta baja siempre está ocupada por comercios minoristas, pero hay muchos otros espacios. Asimismo, hay edificios totalmente desocupados y al propietario no le importa que se utilicen como escuela con fines comerciales. (J. Centenera, comunicación personal, 1 de mayo de 2015)

Además del modelo de alquiler de locales a bajo costo, otra fuente importante que permite ahorrar costos a APEC es la contratación de profesores mal pagados e insuficientemente cualificados. La mayoría de los profesores de los centros APEC, aproximadamente el 70%, no cuenta con la acreditación profesional adecuada que se requiere para enseñar en establecimientos de enseñanza secundaria en Filipinas, es decir, un examen de licenciatura para docentes ( Licensure Examination for Teachers o LET). Aun cuando los sueldos de los docentes constituyen la mayor parte de los costos incurridos por cualquier sistema educativo, APEC ha reducido drásticamente sus costos de funcionamiento mediante la contratación de graduados universitarios a los que pagan sueldos extremadamente bajos. Los profesores de los centros APEC recién contratados ganan 12.500 pesos filipinos al mes, “casi un 50% menos de lo que gana un profesor titular en las escuelas públicas” (Profesor de APEC, comunicación personal, 11 de mayo de 2015). Un ingreso familiar de 12.500 pesos filipinos mensuales sitúa a los profesores de los centros APEC en la segunda categoría más baja en la clasificación socioeconómica (Clase D) de todo el país. Los profesores de los centros APEC reciben menos del salario mínimo. Como confiesa un profesor de este tipo de centros: “Apenas puedo sobrevivir con este sueldo. Tengo que trabajar en un segundo empleo para llegar a fin de mes solamente para mí. ¿Qué haría si tuviera una familia? Nunca podría mantener una familia ganando tan poco” (Comunicación personal, 11 de mayo de 2015). El modelo de escuela a bajo costo de APEC conlleva, por consiguiente, una baja remuneración de los docentes. El director de Recursos Humanos de APEC proporcionó la siguiente explicación: “No pagamos sueldos muy altos porque tenemos que asegurar que podremos equilibrar nuestros costos e ingresos’ (Rivera, 2014).

Las técnicas de reducción de costos puestas en práctica por APEC están destinadas a reducir al mínimo los costos operativos para que la empresa pueda seguir siendo financieramente sostenible y rentable. Como consecuencia, en el negocio de la enseñanza privada a bajo costo: “la calidad a veces se ve comprometida debido a la preocupación de las empresas por obtener beneficios” (gerente/director de un centro escolar APEC, comunicación personal del 25 de mayo de 2015). Más problemática resulta la complicidad por parte del Gobierno en este montaje, ya que ha diluido varias regulaciones que rigen la prestación de la educación básica en Filipinas para que APEC pueda aplicar su experimento de escolarización a bajo costo y con fines de lucro gozando de mínimas restricciones gubernamentales.

APEC también representa una estrategia corporativa diseñada para producir la mano de obra barata y flexible que requiere Ayala y otras empresas multinacionales al ofertar una educación básica privatizada de conformidad con las necesidades laborales de la industria. Mediante la aplicación del principio de “ingeniería a la inversa” a su plan de estudios, la APEC pretende producir un determinado tipo de graduados con competencias, valores y conocimientos concretos que puedan ser empleados en el mercado laboral mundial. APEC tiene como objetivo particular abordar la escasez de competencias en los sectores de la subcontratación de procesos de negocios ( Business Process Outsourcing-BPO) y de centros de llamadas en Filipinas, centrándose en las habilidades de comunicación en inglés. La Ayala Corporation considera la demanda y la posible escasez de competencias de los trabajadores para el sector de la subcontratación de procesos de negocios y los centros de llamadas como un mercado potencialmente lucrativo que puede abordarse a través de servicios educativos con fines de lucro enfocados a la empleabilidad y la formación industrial. James Centenera, persona clave en la organización de la asociación entre Ayala y Pearson, que dio génesis a APEC, lo explica de la siguiente manera:

Aquí no es suficiente el alcance y nivel de inglés que facilite un gran aumento de trabajadores para la subcontratación de procesos de negocios similar, en términos relativos, a la India. Es así como Ayala percibió esta escasez de competencias en el habla inglesa y también de otras habilidades profesionales, incluyendo la puntualidad, la gestión del tiempo, la planificación, las aptitudes sociales, y deficiencias por el estilo. Esta escasez de personal cualificado, que impedía el crecimiento del sector de subcontratación de procesos de negocios fue el detonador que hizo que Ayala se interesara en esta empresa educativa. Ayala formaba a tantas personas a la hora de contratarlas que se dijeron ¿por qué no simplemente crear nuestros propios centros de formación y universidades y centrarnos en la educación superior? En eso estaban cuando yo los conocí. Sin embargo, en ese momento, lo que en realidad les dije es que cuando se invierte a edad más temprana mayor es el impacto que puede tenerse; la verdad es que las universidades son solamente una solución de parche, apenas influirán en la capacidad de las personas para hablar inglés, a menos que lo aprendan antes; este retraso puede repararse un poco, pero no tanto como lo necesitamos. Por eso me dije: ¿por qué no empezamos más pronto y decidimos emprender y centrarnos en las escuelas de enseñanza secundaria? (Comunicación personal, 1 de mayo de 2015))

Por lo tanto, mediante el establecimiento de una cadena de escuelas de enseñanza secundaria privadas en el área metropolitana de Manila, APEC (y sus accionistas corporativos, Ayala y Pearson) planificaron (re)producir el capital humano necesario para una industria de subcontratación de procesos de negocio en expansión en Filipinas. Al extender e intensificar el control e influencia del sector privado en las relaciones sociales de producción a través de la oferta de educación básica, Ayala y Pearson tenían como objetivo socializar las fuerzas de producción, inculcando competencias y valores que puedan ser empleados por las empresas multinacionales. El congresista Antonio Tinio (representante del partido político pro educación en Filipinas) afirma:

Las grandes empresas se han introducido en el sector educativo motivadas por la idea de que la calidad de la educación en Filipinas está en declive, que nos estamos quedando atrás y ya no somos competitivos en el mercado global. Las empresas no pueden esperar a que el Gobierno subsane esta situación, por lo que van a invertir y ponerle solución ellas mismas. De modo que la motivación fundamental es la competitividad global. El tipo de educación que están auspiciando es la que desarrolla las competencias necesarias para el mercado laboral mundial. Por lo tanto, el impacto de la comercialización de la educación aquí, en Filipinas, supuestamente tiene como finalidad fortalecer los vínculos con el mercado laboral mundial. ¿Promoverá esta enseñanza un verdadero desarrollo para la mayoría de los filipinos? Pensamos que no. Los filipinos no van a salir de la pobreza gracias a la exportación de nuestra mano de obra o educando a nuestros estudiantes para que puedan convertirse en trabajadores mal remunerados y poco cualificados para las empresas extranjeras.

Las empresas de servicios educativos participan cada vez más en varios aspectos de la gobernanza y la oferta educativa, incluyendo la venta y prestación de servicios educativos con fines de lucro, lo cual socava el derecho a la educación gratuita y de calidad, (re)produce las desigualdades sociales, menoscaba las condiciones de trabajo de los docentes y erosiona la toma de decisiones democrática y la responsabilidad del sector público en el ámbito educativo. Por lo tanto, la proliferación de centros de educación básica privados con fines de lucro que venden las empresas con actividades en este sector debe ser debidamente regulada por las autoridades públicas con el fin de salvaguardar la educación como un derecho humano y un bien común. El caso de APEC demuestra que las empresas buscan actividades comerciales con fines de lucro en los sistemas educativos donde, como en Filipinas, se ha “abierto” el entorno regulatorio a la empresa privada y el sistema existente no atiende a un gran número de estudiantes. Esta es la razón por la que es fundamentalmente importante que los esfuerzos para reducir la expansión de las actividades corporativas transnacionales, que influyen y especulan en el ámbito educativo, aborden ambos problemas.

[1] https://www.pearson.com

[2] http://www.ayala.com.ph