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Las organizaciones afiliadas a la Internacional de la Educación alzan la voz en solidaridad con el profesorado y el estudiantado devastado por la guerra en Oriente Medio

publicado 8 abril 2026 actualizado 8 abril 2026

La Internacional de la Educación (IE) reunió a sindicalistas de la educación de todo el mundo en un seminario web de solidaridad con las organizaciones afiliadas afectadas por la guerra en Oriente Medio. Durante la reunión en línea, en la que participaron docentes y sindicalistas directamente afectados por la guerra, los miembros de la IE reiteraron su llamamiento a un alto el fuego inmediato, la protección de las comunidades escolares y el compromiso con la paz en la región.

"Estamos aquí hoy porque nuestros sindicatos eligen la solidaridad, elegimos la paz y elegimos proteger a las personas niñas y a quienes les enseñan", declaró el presidente de la IE, Mugwena Maluleke, que dirigió la reunión.

"Aunque hoy nos centramos en Oriente Medio, estas crisis reflejan patrones globales, como se observa en Sudán, la República Democrática del Congo, Ucrania y muchas otras regiones afectadas por conflictos; donde se vacían las aulas, se mata al profesorado y al estudiantado y se erosiona el futuro de la niñez", añadió.

La sesión contó con relatos de primera mano de dirigentes sindicales de la educación de Bahréin, Irán, Irak, Kuwait, Líbano, Palestina y Siria, que arrojaron luz sobre las realidades cotidianas de la violencia, el desplazamiento, la destrucción de escuelas, las crisis humanitarias y económicas, y las inmensas presiones a las que se enfrenta el profesorado que se esfuerza por mantener vivo el aprendizaje.

Las integrantes del Consejo Ejecutivo de la IE, Jalila al Salman de Bahréin y Manal Hdaife, del Líbano y presidenta de la Estructura Interregional de los Países Árabes, estuvieron presentes para representar las voces de la región.

El seminario web en línea, celebrado el 2 de abril, se produce en un momento en que la guerra se expande en la región tras los ataques a gran escala lanzados el 28 de febrero de 2026 por Estados Unidos e Israel contra Irán. La campaña militar ha incluido ataques aéreos, con misiles y drones sostenidos en todo el territorio iraní, dirigidos a instalaciones militares, infraestructura relacionada con la energía nuclear, sistemas energéticos, redes de transporte y, cada vez más, áreas civiles e instituciones públicas. Irán ha seguido con represalias contra Israel, las bases estadounidenses y los estados del Golfo.

Al menos 30 universidades y decenas de escuelas han resultado dañadas o destruidas, millones de personas se enfrentan a la escasez de electricidad, la inflación y los desplazamientos, y las autoridades iraníes han intensificado la represión interna, las detenciones masivas y los apagones de Internet desde que comenzó la guerra.

En el Líbano, un frente de guerra secundario, el conflicto involucra ataques aéreos israelíes y operaciones terrestres dentro del Líbano y ataques con cohetes y aviones no tripulados de Hezbolá contra Israel. Según diversas fuentes, más de 1.000 personas civiles han muerto y más de 1,2 millones han sido desplazadas. Escuelas, hospitales e infraestructuras civiles han sido atacados de forma reiterada, y alrededor del 70% de las escuelas públicas se utilizan ahora como refugios.

Si bien cada país enfrenta desafíos distintos, las personas participantes dejaron en claro que estas no son crisis aisladas. En cambio, los testimonios pintaron una imagen de una catástrofe regional única e interconectada impulsada por una guerra impuesta e inestabilidad.

Los sistemas educativos de toda la región se enfrentan al colapso. Las escuelas han sido destruidas, cerradas o reutilizadas como refugios para familias desplazadas. En algunos países, las escuelas y el estudiantado se han visto en la obligación de conectarse a Internet a pesar de los cortes de energía y otros desafíos. Este enfoque no es inclusivo ni sostenible en el contexto actual. Gran parte de la región carece de acceso fiable a internet, electricidad, infraestructura digital adecuada o incluso equipos informáticos básicos.

Los presupuestos de la educación pública se están reduciendo a medida que la inflación aumenta considerablemente, lo que provoca una grave inestabilidad salarial para el personal docente y el personal de la educación. En Kurdistán, Líbano, Palestina y Siria, el profesorado se queda sin salario o solo recibe un pago parcial, percibiendo salarios retrasados, irregulares o insuficientes que les impiden mantener a sus familias o seguir enseñando con dignidad.

En muchos países, los derechos sindicales también están sometidos a una presión cada vez mayor, lo que debilita aún más los ya frágiles sistemas educativos.

El liderazgo sindical describió la magnitud de la destrucción, incluidos los asesinatos en masa, los desplazamientos forzados y los ataques sistemáticos contra infraestructuras civiles, como escuelas, como un trauma colectivo regional. Muchos caracterizaron la situación como un genocidio contra la población de la región y contra su futuro.

También se hicieron eco de que la crisis actual es el resultado de la violencia continua, la parálisis política y la incapacidad de la comunidad internacional para hacer cumplir el derecho internacional, proteger a la población civil o proteger el derecho a la educación. Cada día de inacción agrava la catástrofe humanitaria y normaliza la destrucción de los sistemas educativos y el empobrecimiento de las personas trabajadoras de la educación, afirmaron.

En nombre de su región, hicieron un llamado claro a un "alto el fuego inmediato e incondicional, firmemente arraigado en los derechos humanos", y pidieron a los sindicatos que presionen a sus gobiernos para que actúen de forma decisiva e inmediata.

También pidieron:

  • Detener el asesinato de niños y niñas, proteger al profesorado y poner fin a la destrucción de los sistemas educativos.
  • Protección explícita de la educación y las escuelas: Las escuelas nunca deben ser atacadas, ocupadas o militarizadas.
  • Apoyo financiero y humanitario urgente para estabilizar los salarios del profesorado y apoyar a las familias desplazadas.
  • Restauración de los servicios políticos.
  • Apoyo a la educación en contextos de emergencia mediante el desarrollo de capacidades, la formación y el suministro de materiales pedagógicos y educativos en situaciones de emergencia.
  • Pleno respeto de los derechos sindicales.
  • Implicar a los sindicatos de la educación en todas las planificaciones de emergencia y reconstrucción.

"En este momento de profunda crisis, nuestra solidaridad como sindicatos de la educación no es solo un deber moral, sino un imperativo político, y nos unimos para defender el derecho a la educación, proteger a nuestros compañeros y compañeras y defender nuestros valores compartidos bajo ataque", declaró el Secretario General de la IE, David Edwards. "No los dejaremos solos", agregó.

El presidente de la Internacional de la Educación, Mugwena Maluleke, reiteró el compromiso de la IE con la paz y elogió a la afiliación por su firme apoyo a la educación en tiempos de crisis y su solidaridad más allá de las fronteras.

"Su coraje, su honestidad y su determinación nos recuerdan por qué la solidaridad no es un eslogan, es un salvavidas. Las personas docentes sindicalistas se mantienen firmes en medio de la guerra, el desplazamiento, el miedo y las inmensas pérdidas. Siguen organizándose, apoyando y defendiendo el derecho a la educación".

Maluleke añadió que "sabemos que los sindicatos de la educación son a menudo los últimos espacios democráticos que se mantienen en pie cuando la sociedad se derrumba a su alrededor. Debemos ser la voz mundial que insista en la paz, el alto el fuego y las soluciones políticas negociadas, porque los niños y niñas no pueden aprender dentro de la guerra permanente".

Finalizó el seminario web haciéndose eco del llamado de los miembros de la IE de todo el mundo.

"Hacemos un llamamiento para que se proteja a la población civil. Hacemos un llamado para que se protejan las escuelas. Pedimos un acceso seguro y sin trabas a la ayuda humanitaria. Hacemos un llamado para que se proteja a los trabajadores y trabajadoras de la educación".