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A school in Port-au-Prince previously under the command of gangs is represented by community brigades and Haitian police. Credit: Antoine Martin/SIPA/2605061311
A school in Port-au-Prince previously under the command of gangs is represented by community brigades and Haitian police. Credit: Antoine Martin/SIPA/2605061311

Haití: los sindicatos de la educación resisten frente a la inseguridad y la inestabilidad política

publicado 26 mayo 2026 actualizado 1 junio 2026

A pesar de la prolongada crisis política, la violencia generalizada y la creciente precariedad económica que sufre el país, los sindicatos de la educación de Haití continúan movilizándose para defender la educación pública y los derechos del personal docente. Reunidos en el marco de la campaña "¡Por la pública!", sus dirigentes sindicales han realizado un análisis claro de la situación y han reafirmado su determinación de exigir al Estado que respete sus compromisos.

Una transición política interminable

El grupo de dirigentes de las tres organizaciones sindicales haitianas que participan en la campaña ¡Por la pública! Creamos escuela — Lourdes Edith Joseph, secretaria general en funciones de la Confédération Nationale des Educateurs d'Haïti (CNEH); Hubermane Clermont, secretario general de la Fédération Nationale des Travailleurs en Education et en Culture (FENATEC); y Kensone Delice, coordinador de la Union Nationale des Normaliens/Normaliennes et Educateurs/Educatrices d’Haïti (UNNOEH) — describieron la situación como una transición política sin fin. En abril de 2024, un acuerdo preveía la creación de un consejo presidencial y de un gobierno de consenso, así como la celebración de elecciones antes de febrero de 2026. Sin embargo, este compromiso no se ha cumplido debido a la falta de unas condiciones políticas y de seguridad que permitan organizar los comicios.

"Haití atraviesa una transición que parece no terminar nunca", han resumido los responsables sindicales, que también han destacado que el país carece de Parlamento desde 2020 y que la población confía cada vez menos en la voluntad real de las autoridades para organizar elecciones.

La violencia de las bandas golpea duramente a la educación

La seguridad sigue en declive. Gran parte de Puerto Príncipe sigue bajo el control de grupos armados, mientras que los enfrentamientos y las masacres siguen sucediéndose en varias regiones del país. Esta violencia está provocando consecuencias directas para el profesorado y el alumnado.

Los bloqueos de carreteras y los peajes ilegales obligan a parte del profesorado a permanecer toda la semana en la capital para poder trabajar. Otros ya no cuentan con recursos suficientes para desplazarse diariamente a sus centros educativos. En las zonas controladas por las bandas, el traslado o el cierre de los centros educativos está provocando un fuerte incremento del abandono escolar.

Un acuerdo salarial que sigue sin aplicarse

En este contexto, el sector educativo continúa en tensión. Tras importantes movilizaciones, en enero de 2024 se firmó un protocolo de acuerdo con el gobierno que contemplaba, entre otras medidas, una revalorización salarial y la equiparación de los salarios de primaria con los de secundaria.

Hasta la fecha, explican los sindicatos, prácticamente no se ha adoptado ninguna medida para aplicar este acuerdo. La única medida ha sido el pago de una bonificación puntual. La llegada hace poco de un nuevo ministro de Educación aún no ha permitido aclarar las intenciones del gobierno.

El misterio de un presupuesto en aumento que no se refleja sobre el terreno

Los sindicatos también denuncian la falta de transparencia en torno al presupuesto educativo. Hace más de un año se anunció un incremento del 50 %, pero no ha tenido ningún impacto tangible ni para el profesorado ni para las aulas.

Ante la ausencia de un diálogo real con el ministerio, las organizaciones sospechan que los fondos se están destinando a la administración central en lugar de emplearse para mejorar las condiciones educativas. Por eso, consideran prioritario influir en la distribución interna del presupuesto.

¡Por la pública!: una campaña que une y moviliza

A pesar de la inseguridad, los sindicatos pusieron en marcha la campaña "¡Por la pública!" en septiembre de 2025. Diseñada colectivamente, la iniciativa se apoyó en alianzas con otras organizaciones de la sociedad civil y con sindicatos de distintos sectores.

La estrategia de comunicación apostó por las herramientas digitales y las redes sociales, mediante la difusión de vídeos breves, anuncios y folletos. Las organizaciones sindicales consideran que "hoy en día, la expansión de las redes sociales permite llegar a la opinión pública de manera más eficaz que los medios de comunicación tradicionales".

Una campaña con resultados concretos

El impacto de la campaña ha sido valorado de forma muy positiva. El personal docente a quien se ha consultado, tanto del sector público como del privado, destaca la relevancia de una campaña que pone el foco en la financiación de la educación. Los sindicatos han señalado que sus reivindicaciones están recibiendo ahora mayor atención por parte de las autoridades políticas y una cobertura mediática más amplia.

La campaña ha contribuido especialmente a mejorar la imagen del sindicalismo del sector de la educación, que ya no se percibe como una defensa de intereses corporativos, sino como una lucha en favor del interés general. Las organizaciones sindicales han destacado que "muchas personas entienden ahora que la batalla que estamos librando a nivel nacional es por el futuro del país".

Desafíos de gran magnitud

A pesar de todo, los desafíos siguen siendo enormes. Los sindicatos se preparan para retomar el diálogo con el ministro de Educación con el objetivo de exigir una mejor utilización del presupuesto y la aplicación del estatuto docente previsto en el decreto de 2014, que todavía no se ha puesto en práctica.

En un país marcado por la inestabilidad y la violencia, los sindicatos de la educación siguen defendiendo una causa esencial: la defensa del derecho a una educación pública de calidad, accesible para toda la población, un requisito imprescindible para reconstruir Haití sobre unas bases democráticas y sociales sólidas.