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Los sindicatos de la educación son esenciales en la lucha global contra la creciente desigualdad mundial

publicado 30 abril 2026 actualizado 5 mayo 2026

De acuerdo con Amitabh Behar, director ejecutivo de Oxfam Internacional, los sindicatos de la educación constituyen un factor clave en la lucha global contra la desigualdad extrema y el creciente poder político de las personas ultrarricas. Behar explicó cómo las personas multimillonarias ya no se conforman con comprar otro yate de lujo y aspiran a tener influencia política para mantener las estructuras de desigualdad que alimentan sus ganancias.

En el discurso que pronunció ante la 72.ª reunión del Consejo Ejecutivo de la Internacional de la Educación (IE), Behar destacó la urgencia de forjar amplias alianzas a fin de hacer frente a lo que describió como una “emergencia” de desigualdad.

Behar hizo referencia al reciente informe publicado por Oxfam, Contra el imperio de los más ricos: Defendiendo la democracia frente al poder de los multimillonarios, que pone de manifiesto que por primera vez el número de multimillonarios en todo el mundo ha superado los 3 000, y su riqueza combinada ha alcanzado el nivel más alto de la historia. Al mismo tiempo, una de cada cuatro personas en el mundo padece hambre, lo que evidencia lo que Oxfam describe como una profunda y peligrosa contradicción en el núcleo de la economía global actual.

Más allá de la sorprendente concentración de riqueza, el informe advierte que los multimillonarios utilizan cada vez más sus fortunas para acumular poder político. Mediante la compra de influencia política, la manipulación de decisiones gubernamentales, la adquisición de importantes medios de comunicación y plataformas de redes sociales, o la contratación de poderosos equipos jurídicos para garantizar la superioridad legal frente a detractores y organismos reguladores, los multimillonarios se sitúan por encima de la rendición de cuentas democrática.

Así pues, los multimillonarios han comenzado a “comprar votos, a comprar políticos, a comprar elecciones y a comprar gobiernos”, advirtió Behar y añadió: “No se conforman con el poder económico. Lo que estamos presenciando es el auge de las oligarquías, que se basa fundamentalmente en la concentración de riqueza económica y poder politico”.

Advirtió que los gobiernos terminan defendiendo la acumulación de riqueza de la élite, en lugar de defender los derechos de los ciudadanos y la libertad del pueblo, y añadió: “No olvidemos que la pobreza económica provoca hambre, pero la pobreza política genera ira”.

También hizo referencia a las manifestaciones populares que surgen en todo el mundo contra las crecientes desigualdades: “Solo el año pasado tuvieron lugar 144 manifestaciones multitudinarias en más de 60 países. Esto ha dado lugar a cambios de régimen y de políticas. Las personas han tenido que asumir el coste económico, así que es algo generalizado. El poder de la población es colosal y está en auge”.

“Más del 50% de los grandes medios de comunicación pertenecen a los mismos multimillonarios”, recalcó. “Nueve de las diez mayores plataformas de redes sociales, y sabemos lo que las redes sociales han provocado en el mundo al polarizar las sociedades y al influir en la opinión pública, pertenecen, una vez más, a los mismos multimillonarios”.

Behar continuó haciendo hincapié en que estos medios “no informan de que la gente común no acepta estas oligarquías. La indignación se está extendiendo a la calle”.

En opinión de los sindicatos de la educación, esta concentración de poder tiene consecuencias directas y perjudiciales. La desigualdad extrema socava los sistemas de educación pública, debilita los servicios públicos y desvirtúa las instituciones democráticas. A medida que crece la influencia de los multimillonarios, las políticas que protegen los derechos de las personas trabajadoras, financian la educación pública y fomentan la justicia social quedan cada vez más relegadas.

La Internacional de la Educación ha defendido sistemáticamente que contar con unos sistemas de educación pública sólidos y adecuadamente financiados resulta esencial para reducir la desigualdad y fortalecer las sociedades democráticas. El informe de Oxfam refuerza este mensaje, instando a los sindicatos de educación a reconocer el papel fundamental que desempeñan a la hora de oponerse al dominio de los multimillonarios y la defensa de la libertad democrática.

Behar hizo un llamado a la acción y planteó cinco maneras de combatir la desigualdad:

  1. Gravar a los multimillonarios.
  2. Invertir en educación, seguridad social y salud.
  3. Un salario digno para todas las personas trabajadoras
  4. Cancelar la deuda internacional.
  5. Reformar la arquitectura financiera internacional, tradicionalmente colonizada.

Behar concluyó afirmando que el poder sindical es una de las fuerzas más eficaces y poderosas a la hora de afrontar la desigualdad extrema y evitar que las instituciones democráticas pasen a ser controladas por los oligarcas.