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PISA 2025: Los sindicatos de educación se preparan para actuar ante los nuevos datos

publicado 17 julio 2026 actualizado 23 julio 2026

Mientras los gobiernos de todo el mundo esperan los resultados del Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes (PISA) 2025 de la OCDE, que se publicarán el próximo mes de septiembre, los sindicatos se movilizan para garantizar que la voz del personal docente sea incluida en el debate.

Un taller en línea organizado recientemente por la Internacional de la Educación invitó a representantes sindicales a conocer mejor de qué manera pueden participar en la presentación del informe, trabajando en colaboración con los ministerios de educación de sus respectivos países. Los ponentes destacaron la importancia de trascender el debate sobre la clasificación de los países con mejores y peores resultados, aprovechar esta oportunidad para aprender unos de otros y priorizar la inversión en educación.

Más allá de los titulares

En su discurso de apertura, Larry Flanagan, del Comité Asesor Sindical, comparó los resultados de PISA con la «Copa Mundial de la Educación» e hizo hincapié en que los políticos suelen tratar este evento como una competición, centrando su atención en qué países obtienen los mejores y los peores resultados. Así pues, Flanagan explicó cómo este enfoque tiende a pasar por alto los aspectos verdaderamente útiles y relevantes de PISA.

«Si miramos más allá de las clasificaciones, PISA proporciona datos muy valiosos que, como sindicatos, podemos utilizar. Este evento previo al lanzamiento contribuye a preparar a nuestras organizaciones miembro para que saquen el máximo partido de esos datos y convenzan a sus respectivos ministerios acerca de lo que se necesita en cuanto a inversión y dónde debe destinarse».

Un examen actualizado para un mundo en constante cambio

PISA 2025 supone un cambio respecto a los modelos anteriores del examen, ya que comprende nuevas áreas temáticas que tienen por objeto medir la preparación de los y las estudiantes para un mundo cada vez más complejo. Entre estas, figura el Aprendizaje en el Mundo Digital (LDW, por sus siglas en inglés), que evalúa la resolución de problemas informáticos y el aprendizaje autorregulado, así como una sección de ciencias modernizada que se centra en la toma de decisiones en el mundo real a la hora de abordar los desafíos medioambientales.

«Hoy en día el éxito exige más que alfabetización, aritmética y conocimiento científico», expresó la analista sénior de la OCDE, Miyako Ikeda, en su presentación a las personas participantes en el taller. «Los estudiantes necesitan cada vez más saber desenvolverse en entornos digitales, gestionar su propio aprendizaje y evaluar la información de forma crítica. Deben resolver problemas desconocidos. Por lo tanto, PISA 2025 amplía la perspectiva».

El primer volumen de resultados de PISA evaluará la preparación del estudiantado no solo a través de estas evaluaciones académicas, sino también mediante un análisis de los entornos académicos y las condiciones de aprendizaje. En este sentido, se le formuló al alumnado una serie de preguntas acerca del apoyo por parte del profesorado, las políticas escolares sobre dispositivos digitales y la frecuencia de uso de la IA en las tareas escolares. Estos elementos se correlacionaron posteriormente con los datos sobre el rendimiento escolar y las actitudes hacia la educación.

Ikeda puso de relieve que esta sección resultará especialmente relevante para los sindicatos y los responsables políticos: «Estos valores de datos facilitarán una mejor comprensión de lo que sucede en el aula y en el entorno del alumnado. PISA 2025 proporcionará datos valiosos sobre cómo estos diferentes elementos se relacionan con el aprendizaje y la participación de los estudiantes». La analista expresó que estos datos pueden utilizarse para evaluar qué prácticas escolares resultan más o menos eficaces a la hora de preparar a los y las estudiantes para el mundo. Posteriormente, los sindicatos pueden presentar estas estadísticas ante los responsables políticos y ministerios para abogar por ciertas políticas.

«Para eso tenemos los deportes»

Durante el taller, la presidenta de la AFT, Randi Weingarten, se hizo eco de los comentarios de Flanagan sobre la necesidad de trascender la mentalidad competitiva y alegó que los resultados de PISA ofrecen una oportunidad para la colaboración entre países.

«En lo que respecta a nuestro objetivo, a nuestro mundo y a nuestra obligación, la manera de ayudar a todos los estudiantes es mediante un esfuerzo colaborativo… es muy diferente a los mercados. Se trata de cómo ayudamos a todos, que es parte de lo que explica por qué la OCDE no solo habla de los que obtienen los mejores resultados, sino de todos. Debemos encontrar la manera de ayudar a todas las personas, y ese es un imperativo político fundamental, difícil de lograr en un mundo que disfruta dividiendo en ganadores y perdedores».

No obstante, Weingarten también advirtió sobre el «turismo político», un fenómeno en el que algunos países intentan simplemente copiar programas aplicados en otros: «Las políticas no se pueden sencillamente extrapolar de un país a otro con un simple chasquido de dedos. Esta es la razón por la que PISA resulta tan importante si llevamos a cabo un aprendizaje y una adopción reflexivos, en lugar de simplemente decir: imitemos y copiemos».

La entrada completa del blog de Randi Weingarten sobre la enseñanza en la era de la IA, publicada en Mundos de la Educación, se encuentra disponible aquí: Dispositivos a un lado, ojos en alto, manos a la obra: 10 puntos para impulsar la enseñanza y el aprendizaje en la era de la IA.

De la teoría a la práctica

Marjolaine Perreault, directora general de la Centrale des syndicats du Québec (CSQ) e integrante del Consejo Ejecutivo de la IE, compartió su experiencia práctica sobre cómo se utilizan los resultados de PISA para fundamentar las decisiones políticas en Canadá. Además de poner de relieve ámbitos de la educación pública que deben ser revisados, su organización también brinda información valiosa al propio sindicato.

«De acuerdo con la CSQ, la importancia de estos datos radica también en que ofrecen la oportunidad de fortalecer el diálogo social, ya que nos permiten entablar el diálogo. Y cada momento en que podemos hablar sobre educación representa, para nosotros, un momento importante, un momento relevante que nos ofrece la oportunidad de actuar. Los docentes y las docentes son importantes; constituyen un elemento central de la labor del equipo escolar, y el personal educativo también lo es», afirmó Perreault.

Matthieu Pelard, economista de la CSQ, también habló sobre la capacidad de la organización para traducir los datos de PISA en medidas concretas a nivel gubernamental, y puntualizó que los países que obtienen mejores resultados en PISA son aquellos que garantizan una verdadera igualdad de oportunidades:

«En Quebec, seguimos abogando a favor de una mayor inversión. Creemos firmemente que las desigualdades escolares deben reducirse, especialmente en el caso de determinados estudiantes: aquellos con necesidades educativas especiales, cuyo número en las aulas ordinarias ha aumentado exponencialmente en los últimos años. La carga de trabajo que esto supone para el personal docente es muy notable. Es importante utilizar PISA para demostrar que debemos ser capaces de construir una argumentación contundente para ayudar a todos los estudiantes a lograr el éxito educativo, independientemente del país».

Asimismo, Flanagan clausuró el taller con un claro llamamiento a la acción, haciendo una vez más hincapié en la importancia de la colaboración entre los y las responsables políticos y los y las profesionales:

«Como representantes de los profesionales, los sindicatos de educación tienen un papel fundamental que desempeñar a la hora de fomentar dichas alianzas. Por lo tanto, si se lanza un proyecto a nivel nacional y su sindicato no participa, plantéese la pregunta: ¿por qué?».