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La IE condena el intento de golpe de Estado en Ecuador

publicado 11 octubre 2010 actualizado 11 octubre 2010

La IE ha condenado el intento de golpe de estado en Ecuador y expresó su compromiso de defender el principio de los gobiernos democráticamente elegidos en todas las regiones.

El 30 de septiembre, lo que comenzó como una protesta policial sobre los posibles recortes de beneficios se fue de control cuando la enojada policía disparó gases lacrimógenos y atacó al Presidente Correa de Ecuador en el momento en que los confrontaba en un cuartel del ejército. Cuando la policía comenzó a amotinarse, sectores de la fuerza aérea asumieron el control, cerraron aeropuertos y suspendieron vuelos, y grupos civiles se unieron a la sublevación. Los manifestantes rodearon el edificio, reteniendo al Presidente en el interior durante más de 12 horas.

El Presidente Correa fue finalmente rescatado por soldados especiales y declaró que los disturbios fueron un intento de golpe de Estado, que sumió al país en un estado de emergencia.

Las protestas son el reto más serio para el presidente Correa, un ex profesor universitario de economía, quien asumió el cargo en 2007 y ganó un segundo mandato en 2009, prometiendo una revolución social en beneficio de los pobres. Anteriormente fue Ministro de Economía, pero fue obligado a renunciar después de cuatro meses cuando criticó públicamente al Banco Mundial por negarle un préstamo a Ecuador.

Las cifras recientes muestran que el gobierno del presidente Correa duplicó el gasto en salud, aumentó el gasto social y manejó con éxito los 3200 millones de dólares de deuda externa, la cual se determinó había sido negociada en condiciones de ilegitimidad. La economía de Ecuador también ha logrado terminar el año 2009 sin recesión, y se prevé que crecerá un 2,5 por ciento este año.

En su observación sobre el golpe de Estado de 2009 en Honduras que destituyó ilegítimamente al Presidente Zelaya de su cargo electo y lo alejó de su patria, el presidente de Ecuador dijo: "Hemos tenido informes de inteligencia que decían que después de Zelaya seguía yo". Esta predicción casi resultó ser cierta.

La Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) condenó el intento de golpe. El Secretario General de UNASUR, Néstor Kirchner, declaró: "América del Sur no puede tolerar que los intereses corporativos amenacen y presionen a gobiernos elegidos democráticamente por miedo a perder privilegios indebidos."

En una declaración emitida después de una cumbre de emergencia en Buenos Aires, la Presidenta de Argentina, Cristina Fernández fue apoyada por Evo Morales de Bolivia, Juan Santos de Colombia, Sebastián Piñera de Chile, Alan García de Perú, José Mujica de Uruguay y Hugo Chávez de Venezuela, así como por delegados de Brasil y Paraguay, en su reacción contra la rebelión policial que desafió al gobierno de Ecuador.

Expresaron su "firme compromiso" con la preservación de la democracia, condenaron "enérgicamente" "el intento de golpe y el secuestro del Presidente Rafael Correa" y pidieron que los responsables fueran juzgados y condenados.

También declararon que "no tolerarán ningún otro desafío a la autoridad constitucional ni ningún intento de golpe contra el poder civil legítimamente elegido, y en el caso de futuras crisis, tomarán medidas inmediatas, como el cierre de fronteras, la suspensión del comercio, el tráfico aéreo y la provisión de energía y servicios públicos."

El profesor argentino de teoría política en la Universidad de Buenos Aires, Atilio Borón, expresó: "La respuesta de UNASUR, junto con la defensa de la democracia manifestada por el pueblo ecuatoriano en su salida masiva a las calles, fue más contundente que en el caso de Honduras, y decisiva al evitar que la conspiración escalara a un golpe de estado completo, el cual era el objetivo último del motín policial."

Aunque la declaración final no mencionaba específicamente a Honduras, el fantasma del golpe de 2009 en el que el Presidente Zelaya fue retirado de su casa a punta de pistola y echado de su país a bordo de un avión era palpable.

El Ministro de Relaciones Exteriores argentino, Héctor Timerman, dijo que los países de UNASUR no dejarían que la crisis se intensifique, y añadió: "Vamos a poner el límite en Honduras."

El bloque de UNASUR no ha reconocido al mandatario hondureño, y en América del Sur, los únicos países que reanudaron relaciones con Honduras son Colombia, Perú y Chile.