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Chile: inquietud por la salud y seguridad de los trabajadores

publicado 19 octubre 2010 actualizado 19 octubre 2010

La IE y su afiliada Colegio de Profesores de Chile han celebrado el rescate de los 33 mineros de Copiapó y han solicitado a las autoridades nacionales que garanticen los derechos de los trabajadores en cuanto a salud y seguridad en el lugar de trabajo.

Colegio de Profesores El Presidente, Jaime Gajardo, dijo: “Estamos contentos de que los mineros de San José hayan sido rescatados sin percances. Creemos que la vida ha ganado, que los derechos humanos han ganado y que el pueblo chileno ha ganado.

“Es importante que todos y cada uno de los gobiernos aborden el tema de la seguridad en el trabajo mediante una legislación concreta que asegure la participación del trabajador. En nuestro país también tenemos que hacer que el trabajo de todos los chilenos sea más humano”, añadió.

“El trabajo precario y la falta de seguridad constituyen hoy una profunda preocupación, no sólo en el sector minero sino en todos los sectores, y esto tiene que llevarnos a proporcionar una protección más fuerte en materia de salud y seguridad”, añadió Gajardo.

Por otro lado, el Director General de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), Juan Somavia, dijo: “Como Director General de la OIT, y como chileno, comparto la alegría de millones de personas de todo el planeta al presenciar el retorno de estos héroes desde las profundidades de la tierra. No podemos permitirnos olvidar cómo empezó este terrible drama, cuando un grupo de mineros se encontraron atrapados bajo tierra debido a unas medidas de seguridad inadecuadas. La seguridad en el trabajo es una preocupación fundamental de la OIT.”

Somavia siguió explicando que “el sector minero emplea al 1% de la mano de obra mundial, pero genera el 8% de los accidentes mortales. Cada día 6.300 personas fallecen por lesiones o enfermedades profesionales, lo que asciende a un total anual de 2,3 millones de muertes. A esto podemos añadir otros 337 millones de accidentes al año en el trabajo”.

Los 70 sindicatos nacionales de la industria minera que están afiliados a la Federación Internacional de Sindicatos de Trabajadores de la Química, Energía, Minas e Industrias Diversas (ICEM) supervisaron cuidadosamente la situación tras el desastre y enviaron mensajes de solidaridad. La ICEM calcula que más de 12.000 mineros mueren cada año en el trabajo.

El Director de Asuntos Industriales y Corporativos de la ICEM, Joe Drexler, dijo: “Los sindicatos mineros aplauden los esfuerzos del Gobierno de Chile y la respuesta internacional. No obstante, los sindicatos están preocupados por lo que vaya a pasar una vez finalice el rescate. ¿Hará este incidente dramático internacional que los gobiernos y los empleadores se esfuercen más para proteger las vidas de los mineros? Esta es una pregunta no sólo para Chile sino para los gobiernos y empleadores de todo el mundo”.

Drexler señaló que la causa principal de “las continuas tragedias mineras es la oposición de los gobiernos y empleadores a la sindicalización. Mientras los mineros carezcan de unos derechos protegidos por un sindicato y un convenio colectivo legal, estarán forzados a trabajar en condiciones que hacen peligrar sus vidas. Las legislaciones laborales existentes en Chile son endebles. Los empleadores no tienen ninguna obligación de negociar, siquiera tras la formación de un sindicato; y en cualquier lugar pueden existir sindicatos múltiples, lo cual da ventaja a los empleadores al mantener a los trabajadores divididos".

Drexler añadió: “A menos que los gobiernos mejoren las legislaciones mineras y laborales, no se producirá ninguna mejora en la vida laboral de los mineros. El Presidente de Chile, Sebastián Piñera, que ha aparecido de forma destacada en las noticias mundiales y cuya popularidad se ha disparado desde el colapso de la mina, es antisindicalista declarado”.

“Una segunda causa principal de los desastres en las minas es la escasa aplicación de las leyes y regulaciones relativas al sector minero. La ICEM lleva promoviendo desde 1995 el Convenio 176 de la OIT sobre salud y seguridad en las minas, que fue desarrollado en una base tripartita con los sindicatos, gobiernos y empleadores a fin de garantizar que las leyes y regulaciones de la minería cumplieran con las normas fundamentales para proteger a los mineros. Sin embargo, después de 15 años, sólo 24 países han ratificado el Convenio”, dijo Drexler.

La suerte de los trabajadores chilenos generó una oleada de solidaridad por todo el mundo. El Secretario General del Trades Union Congress del Reino Unido, Brendan Barber, envió una carta al Embajador chileno para “solicitar al Gobierno de Chile que ratifique el Convenio 176 de la OIT sobre salud y seguridad en las minas, puesto que esta ratificación supondría un paso positivo hacia el establecimiento de los sistemas necesarios para garantizar que no se vuelva a producir un desastre parecido en el sector minero chileno.