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El trato que reciben estudiantes solicitantes de asilo provoca la indignación de un director de escuela australiano

publicado 11 febrero 2016 actualizado 19 febrero 2016

Un director de escuela de Melbourne está dispuesto a asumir el riesgo de una posible pena de cárcel al expresarse abiertamente contra la difícil situación por la que están pasando sus estudiantes de secundaria que siguen viviendo en un centro de detención para solicitantes de asilo.

A pesar de un reciente fallo del Tribunal Supremo que declara efectivamente legal el proceso australiano de tramitación de solicitantes de asilo en ultramar, Paul Dingle, director de una escuela de secundaria, está manifestando públicamente su oposición a este sistema.

"Ya es hora de que mostremos un poco de compasión hacia estos jóvenes”, ha expresado el director Paul Dingle.

Tras pasar el día en la escuela, los estudiantes son enviados de vuelta a un centro de detención cercano. No obstante, los estudiantes podrían ser enviados en breve al centro de detención de inmigrantes en ultramar de la República de Nauru, una isla que estuvo temporalmente administrada por Australia, situada en el Océano Pacífico central. Este minúsculo país insular aloja actualmente a más de 600 detenidos.

En toda Australia hay 91 niños que permanecen en centros de detención situados en Australia continental, muchos de ellos vulnerables a ser trasladados a Nauru; 329 niños que se encuentran en detención comunitaria en Australia continental; y 68 niños que están actualmente detenidos en centros de detención en Nauru financiados por Australia.

El sindicato de enseñanza Australian Education Union (AEU), afiliado a la Internacional de la Educación (IE), se ha opuesto enérgicamente a los centros de detención.

“Entre los numerosos graves problemas que se han planteado está la falta de educación para muchos de estos niños. Muchos se han visto privados de una educación durante meses, o son acompañados a la escuela por guardias”, dijo la Presidenta del AEU Correna Haythorpe en una declaración publicada el año pasado. “Se trata de algo especialmente grave, porque sabemos que la educación, que se desarrolla fuera de los centros de detención para permitir a los niños interactuar con la comunidad, es un factor de protección contra los efectos a largo plazo de la detención”.

El problema de los solicitantes de asilo y de los refugiados es desde hace mucho tiempo un tema controvertido en Australia. Hoy en día, con los interminables conflictos que están teniendo lugar en Siria e Irak, Australia está siendo presionada para que acepte más refugiados.

A Dingle le preocupa que sus estudiantes – que, según él, se sienten contentos en la escuela y están haciendo amigos – puedan ser desplazados de repente, sin previo aviso, perturbando aún más sus jóvenes vidas ya traumatizadas. No obstante, al expresarse abiertamente está cruzando una sutil línea jurídica, puesto que la ley de fronteras Border Force Act prohíbe que las “personas encargadas” revelen información sobre los centros de detención.

Las condiciones en las instalaciones de Nauru también han suscitado críticas a raíz de diversos informes sobre el mal estado de las instalaciones educativas y sobre casos de acoso y de violencia sexual.