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Photo: GPE/Mediabase
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#SABERexposed “La participación del sector privado”, por Brendan DeCoster.

por: Brendan DeCoster publicado 2019-11-07 actualizado 2019-11-12

Continuando la serie de blogs que analizan críticamente la iniciativa del Banco Mundial conocida como SABER, las siglas en inglés de “Enfoque sistémico para lograr mejores resultados en la educación”, paso a examinar algunos de los aspectos más cuestionables de los argumentos del Banco: 1) que representan un consenso acerca de la participación del sector privado y 2) que no persiguen una agenda ideológica en relación al mismo.

Gita Steiner-Khamsi, profesora de la Universidad de Columbia, afirmó recientemente que el sector privado en la educación permanecerá para siempre y que, por lo tanto, será necesario abordarlo y colaborar con él (Brehm, 2019). El dominio del Banco Mundial SABER - Engaging the Private Sector (SABER - Hacer participar al Sector privado) (SABER-EPS), pretende hacer exactamente esto. De acuerdo con el informe allí publicado, lo hace de manera objetiva y con base empírica. El informe reitera varias veces que el Banco no pretende prescribir políticas, sino simplemente proporcionar información. Afirma que "el objetivo de este documento no es abogar por la escolarización privada, sino esbozar las políticas con base empírica más eficaces que los Gobiernos pueden utilizar para orientar a estos proveedores no estatales hacia la promoción del aprendizaje para todos los niños y jóvenes" (p. 5).

Como demostraron las dos entradas anteriores del blog (que pueden ver aquí y aquí), estas afirmaciones de imparcialidad y objetividad de las pruebas son un fino velo que oculta una agenda claramente ideológica, acorde con años de recomendaciones políticas que han empujado hacia la privatización, la descentralización y las reformas basadas en el mercado. En el caso de SABER-EPS, su supuesta imparcialidad y su "consenso sobre las mejores prácticas" (p. 12) revelan un claro impulso por una mayor presencia de actores privados como primera opción para la oferta de enseñanza, algo que de ningún modo representa un consenso sobre las mejores prácticas o sobre la evidencia empírica disponible.

Aunque reconoce brevemente las críticas que señalan que la educación privada exacerba las desigualdades sociales, representa la renuncia del Gobierno a la responsabilidad de proveer la educación y favorece los intereses económicos por encima de los académicos (pág. 15). SABER-EPS argumenta que luego de una revisión exhaustiva de todas las evidencias disponibles, y basándose en el Informe sobre el Desarrollo Mundial de 2004, hay cuatro objetivos de política claros que representan un consenso de las mejores prácticas con respecto a la participación de los actores del sector privado en la educación, a saber: 1) Fomentar la innovación por parte de los proveedores, 2) Exigir responsabilidades de las escuelas, 3) Empoderar a todos los padres y las madres, estudiantes y comunidades, y 4) Promover la diversidad de la oferta (pág. 12).

Si bien los tres primeros objetivos pueden considerarse parte de la típica retórica en torno a la reforma educativa, el objetivo final es el que muestra una clara inclinación ideológica. Como reconoce el propio informe de SABER-EPS, en los marcos legales existentes, el Estado tiene la responsabilidad de proporcionar la educación a la ciudadanía. Sin embargo, el SABER-EPS afirma que sólo mediante la ampliación de la red de oferta educativa, para incluir a los actores privados, será posible proporcionar educación para todos, sobre todo en los países en desarrollo (p. 26). Además, el informe afirma que "el apoyo gubernamental a las escuelas privadas también ha demostrado ser una inversión inteligente... El pleno apoyo financiero a las escuelas privadas aumenta los incentivos para que los proveedores entren en el mercado" (p. 28).

De hecho, si miramos los informes por países, basados en el SABER-EPS, esto se hace aún más patente. Hasta ahora se han examinado diez países utilizando el marco de SABER-EPS: - Bangladesh, Ghana, Malaui, Mauritania, Nepal, Nigeria (Estado de Lagos), Senegal, Suazilandia, Tanzania y Zambia. El Banco recomienda expandir la oferta privada de educación en nueve de estos países (todos menos Zambia), recomienda expandir la financiación estatal a la educación privada en ocho (todos menos Suazilandia y Zambia) y recomienda reducir la regulación de la educación privada en seis de los diez países (todos menos Bangladesh, Mauritania, Suazilandia y Zambia). De hecho, en las recomendaciones para Nepal, el Banco afirma que el Estado debería "proporcionar financiación inicial u otros incentivos (por ejemplo, terrenos y edificios públicos) para promover una mayor oferta de oportunidades post-primaria en zonas desatendidas... considerar la posibilidad de eliminar los límites impuestos a las matrículas para los proveedores privados... incluir a las escuelas con fines de lucro en los programas de financiación del Gobierno para las escuelas post-primaria" (p. 24).

Por lo tanto, resulta evidente que, aunque el informe EPS afirma que "el objetivo de (SABER-EPS) no es defender la educación privada" (p. 5), está muy a favor de ampliar la oferta privada de enseñanza, incluso si ello significa que el Estado deba proporcionar incentivos para hacerlo. El Banco justifica esto afirmando en el informe de SABER-EPS que hay "pruebas positivas, aunque no concluyentes, que sugieren que el aumento de las opciones puede mejorar el desempeño de los proveedores de servicios escolares, tanto públicos como privados" (p. 27).

Sin embargo, la base de datos que respalda el aumento de la oferta educativa privada es, en el mejor de los casos, frágil. Los resultados de Chile sugieren que un mayor énfasis en la elección de escuelas conduce, de hecho, a los niveles más altos de segregación escolar en toda la OCDE (Honey & Carrasco, 2019). Además, esa supuesta mayor variedad de opciones está constantemente limitada por la geografía, la clase social, los costes a fondo perdido y el capital social. No existe un consenso real sobre si los actores privados de la educación son más eficientes o eficaces que los públicos (Malouf Bous, 2019), algo expresado más claramente si cabe en las propias palabras del Banco, en su Informe sobre el Desarrollo Mundial de 2018: "no hay indicios sólidos de que las escuelas privadas ofrezcan mejores resultados de aprendizaje que las escuelas públicas" (p.176). De hecho, los estudios siguen siendo contradictorios respecto a los efectos reales de la escolarización privada frente a la escolarización pública (Baum, 2018; Benveniste, Carnoy y Rothstein, 2003; Lubienski y Lubienski, 2006; Verger, Fontdevila y Zancajo, 2016).

A pesar de ello, el equipo del SABER del Banco Mundial está convencido de que existe un consenso establecido de que un país es "latente" (es decir, atrasado) y necesita corrección si restringe las matrículas de las escuelas privadas (pág. 56), regula las escuelas concertadas (pág. 66) y no subvenciona las escuelas privadas (pág. 62). Tales afirmaciones muestran un claro sesgo a favor de la privatización y un claro desprecio por la evidencia empírica en torno a la educación privada en general.

Dado este evidente impulso a la privatización de la educación en la medida de lo posible, tal vez sería mejor cambiar el título de este dominio y llamarlo "Abrazando al sector privado", ya que esto es exactamente lo que parecen hacer la mayoría de las recomendaciones del Banco.

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El Enfoque sistémico para lograr mejores resultados en la educación (SABER) compara los sistemas educativos con las «mejores prácticas internacionales», catalogando los países como latentes, emergentes, establecidos o avanzados según su madurez política. Aunque el SABER existe desde 2011, aún no ha sido objeto de un verdadero escrutinio. Esta serie de cuatro entradas de blog realiza un análisis del SABER, destacando sus principales errores de concepción y aplicación. 

Referencias

Baum, D. (2018). The effectiveness and equity of public-private partnerships in education: A quasi-experimental evaluation of 17 countries. Education Policy Analysis Archives, 26 (105). http://dx.doi.org/10.14507/epaa.26.3436

Benveniste, L., Carnoy, M., and Rothstein, R. (2003). All Else Equal: Are Public and Private Schools Different? New York: Routledge.

Brehm, W. (Producer). (2019, April 15). Fresh Ed #150: Altered States of Education (Audio Podcast). Retrieved from http://www.freshedpodcast.com/gitalive/.

Honey, N, & Carrasco, A. (2019). Nuevo sistema de admisión escolar y su capacidad de atenuar la desigualdad de acceso a colegios de calidad: al inicio de un largo camino. Estudios en Justicia Educacional, 1. Santiago, Chile: Centro Justicia Educacional. Retrieved from https://www.researchgate.net/publication/331652968_Nuevo_sistema_de_admision_escolar_y_su_capacidad_de_atenuar_la_desigualdad_de_acceso_a_colegios_de_calidad_al_inicio_de_un_largo_camino

Lubienski, C. & Lubienski, L. (2006). Charter, Private and Public Schools and Academic Achievement: New Evidence from NAEP Mathematic Data. National Center for the Study of Privatization in Education, University of Illinois. Retrieved from https://nepc.colorado.edu/sites/default/files/EPRU-0601-137-OWI%5B1%5D.pdf

Malouf Bous, K. (2019). False Promises: How delivering education through public-private partnerships risks fueling inequality instead of achieving quality education for all. Oxford, UK: Oxfam. Retrieved from https://oxfamilibrary.openrepository.com/bitstream/handle/10546/620720/bp-world-bank-education-ppps-090419-en.pdf;jsessionid=F72D7B283393F4DB580A1718CA12A4E4?sequence=1

Verger, A., Fontdevila, C., and Zancajo, A. (2016). The Privatization of Education: A Political Economy of Global Education Reform. New York: Teachers’ College Press.