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La democracia en peligro en Haití: los sindicatos de la educación se movilizan

publicado 2021-04-29 actualizado 2021-04-29

A pesar de la movilización masiva de la sociedad civil, al frente de la cual están los sindicatos de la educación, el presidente, Jovenel Moïse, erosiona cada día un poco más la democracia haitiana. El derecho a la sindicalización y el derecho a la educación ya no se respetan. El país se hunde en la violencia ante la mirada indiferente de la comunidad internacional. La IE lanza hoy una campaña de solidaridad con sus organizaciones afiliadas de Haití.

Desde hace muchos meses, Haití se encuentra sumido en un caos generalizado marcado por la violencia de las bandas armadas y el cuestionamiento de los fundamentos democráticos por parte de la máxima autoridad del país.

Continúan los ataques a la democracia

Pese a que su mandato presidencial finalizaba el 7 de febrero de 2021, Jovenel Moïse ha decidido aferrarse un año más al poder. El Parlamento ha dejado de funcionar desde hace más de un año debido a la imposibilidad de celebrar elecciones, por lo que Jovenel Moïse está gobernando a golpe de decreto. Además, tiene previsto celebrar un referéndum para modificar la Constitución, si bien la propia Constitución del país lo prohíbe explícitamente. Ante la multiplicación de los abusos de autoridad, muchos sindicatos y organizaciones de la sociedad civil temen que se produzca una concentración de poder en manos del presidente de la República. Consideran que existe un verdadero riesgo de que Haití vuelva a convertirse en una dictadura, y lamentan las reacciones sumamente moderadas por parte de la comunidad internacional y, en particular, de los representantes y las representantes del Core Group*.

La violencia generalizada siembra el caos

La violencia se ha extendido por todo Haití. Los sindicatos y las organizaciones de derechos humanos coinciden en que el Gobierno está instrumentalizando las bandas armadas. Los secuestros, asesinatos y violaciones perpetradas por dichas bandas se están multiplicando de forma alarmante.

Esta violencia generalizada paraliza las actividades del país y restringe gravemente las libertades y los derechos fundamentales del alumnado, el profesorado, los sindicalistas y las sindicalistas y la ciudadanía haitiana. La subida de los precios de los alimentos básicos también está provocando un deterioro de las condiciones de vida de muchas personas en un país que ya figuraba entre los más pobres del planeta.

Repercusión significativa en el derecho a la educación

Al igual que todas las organizaciones afiliadas a la IE de Haití, el secretario general de la Fédération Nationale des Travailleurs en  Education  et en Culture (FENATEC), René  Prévil  Joseph, está muy preocupado por el impacto de la situación de seguridad en los niños y las niñas, en el personal docente y en el derecho a la educación. “Los niños y las niñas se ven expuestos de camino a la escuela a la violencia de las bandas. Un niño fue inclusollegó a ser secuestrado delante de sus compañeros a la entrada del colegio. En determinadas zonas las escuelas están cerradas por razones de seguridad”, explica. “Todos estos hechos suponen un freno para el desarrollo socioeconómico de Haití, que debe pasar necesariamente por la educación y la formación”, concluye.

Magalie Georges, secretaria general de la  Konfederasyon  Nasyonal  Anseyan  Dayiti (CNEH), hace la misma observación: “Los directores de escuela son víctimas del chantaje. La situación económica priva a los y las profesionales de la educación de los recursos necesarios para cubrir los gastos de escolarización y de transporte de los niños y las niñas. Los docentes y las docentes son cada vez más pobres. El profesorado del sector de la enseñanza privada se queda sin sueldo cuando cierran las escuelas”.

Los sindicatos no pueden ejercer su actividad

La actual situación política y de seguridad afecta en gran medida al libre ejercicio de los derechos sindicales esenciales. Los controles de carretera establecidos por las bandas armadas hacen que viajar por el país sea extremadamente peligroso y complicado. Los líderes sindicales ya no pueden desplazarse a las provincias para recaudar las cuotas de los afiliados. Además, los dirigentes sindicales siguen siendo objeto de medidas punitivas, en particular de traslados arbitrarios, lo cual les impide llevar a cabo sus actividades legítimas.

En agosto de 2020, el ministro de Educación Nacional y Formación Profesional, Agénor Cadet, trasladó de forma arbitraria a dos dirigentes sindicales de organizaciones afiliadas a la IE, a saber, Magalie Georges y Georges Wilbert Franck. A pesar de la movilización masiva por parte de los docentes y las docentes haitianos, que se declararon en huelga durante todo el mes de septiembre de 2020, y de las acciones emprendidas por la IE y sus organizaciones afiliadas, el ministro se ha negado a revocar su decisión. “A día de hoy, el ministro de Educación Nacional sigue vulnerando los derechos de los sindicalistas y las sindicalistas al trasladarlos a zonas muy alejadas. Con estas nuevas olas de represión, los puentes entre el Mministerio y los sindicatos están totalmente cortados”, comenta Georges Wilbert Franck, coordinador de la Union Nationale des Normaliens/Normaliennes et Educateurs/Educatrices d’Haïti (UNNOEH).

Los sindicatos se movilizan por la democracia

Al no haber podido dialogar con el ministro de Educación, las organizaciones afiliadas a la IE han tenido que replantearse su estrategia. Los sindicatos de la educación se han unido a las organizaciones de la sociedad civil y de defensa de los derechos humanos para exigir el respeto de los valores democráticos y los derechos y libertades del pueblo haitiano. 

“Ante la barbarie que reina actualmente en Haití, el sector sindical no ha tenido más remedio que optar por la resistencia para intentar recuperar los espacios democráticos indispensables para el ejercicio de las libertades fundamentales”, explica Georges Wilbert Franck.

Desde principios de año se han organizado huelgas y manifestaciones a gran escala, pero la situación de seguridad dificulta la continuidad de la movilización. Además, las organizaciones afiliadas a la IE y las organizaciones de la sociedad civil creen que la movilización y las acciones a nivel nacional no bastarán para poner fin a los ataques a la democracia, y . Rreclaman una reacción mucho más enérgica por parte de la comunidad internacional, en particular de los miembros del Core Group, para que se condene la permanencia de Jovenel Moïse en el poder, así como sus maniobras dictatoriales.

Llamamiento a la solidaridad de la IE

La Internacional de la Educación lanza hoy una campaña para reforzar el apoyo a sus organizaciones afiliadas haitianas en su lucha por la democracia, por el derecho a la educación y por la libertad sindical en Haití. La IE va a movilizarse en varios frentes con todas sus organizaciones afiliadas del mundo, en particular reforzando su actuación ante los organismos de las Naciones Unidas, presionando aún más a las autoridades haitianas y a los países del Core Group, y llevando a cabo acciones de cooperación al desarrollo en apoyo de sus miembros.

* El Core Group es una agrupación de representantes de los países más influyentes en Haití: los embajadores de Alemania, Brasil, Canadá, España, Estados Unidos, Francia y la Unión Europea, así como el Representante Especial de la Organización de los Estados Americanos y el Representante Especial del Secretario General de las Naciones Unidas.