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Irak: El sindicato denuncia que los salarios del personal docente llegan con retraso, reducidos o no llegan del todo

publicado 13 marzo 2026 actualizado 16 marzo 2026

El personal docente de la región del Kurdistán iraquí lleva años sufriendo retrasos, deducciones o la falta de pago de sus salarios. El presidente del Kurdistan Teachers’ Union (KTU), Abdulwahed Mohammed Haje, afirma que la crisis se ha convertido en el cuento de “Las mil y una noches” y exige al Gobierno Regional del Kurdistán que corrija esta injusticia y respete los derechos del profesorado.

Tras años de boicots y protestas, el personal docente afirma que las autoridades siguen sin “prestar atención, sin responder y sin solucionar el problema” del pago de los salarios, lo que no deja al KTU otra opción que “recurrir a todas las formas de lucha civil” a fin de presionar al Gobierno Regional del Kurdistán para que resuelva la dramática situación salarial del personal docente.

El núcleo de esta alarmante situación radica en una crisis que se ha prolongado durante más de una década: salarios que llegan con retraso, reducidos o que no llegan del todo.

Once años de incertidumbre: cuando el salario se convierte en una “crisis constante”

En circunstancias normales, un retraso en el pago del salario - “de un mes, dos, o incluso seis” - puede deberse a razones que se pueden explicar y subsanar, señala el presidente del KTU, Abulwahed Mohammed Haje. No obstante, a lo que el profesorado de la región ha hecho frente desde 2015 va mucho más allá de los retrasos. Según Haje, de más de 121 meses, aproximadamente la mitad no les fueron abonados o se les pagó mediante un mecanismo coercitivo de “ahorro” y deducciones tan drásticas que, en su opinión, resulta más acertado decir que el gobierno “consumió” los salarios que le correspondían legítimamente al personal docente.

El informe detallado de Haje describe una cronología sobría:

  • 2015: no se pagaron los salarios de octubre a diciembre; el personal docente recibió solamente la mitad del salario correspondiente al mes de septiembre, y el resto se prometió, pero nunca se entregó.
  • 2016: los doce meses se pagaron mediante un “sistema de ahorros” que supuso un recorte del 60%.
  • 2017: once salarios pagados mediante el mismo sistema; un salario “desapareció”.
  • 2018: once salarios pagados con una deducción del 21%; solo un mes pagado de manera íntegra.
  • 2019: se pagaron los salarios, pero con constantes retrasos e incertidumbre.
  • 2020: no se pagaron siete meses; uno se pagó por completo; tres con una deducción del 21%; uno con una deducción del 18%.
  • 2021: seis meses completos; seis con una deducción del 21%.
  • 2022: todos los meses pagados.
  • 2023: nuevos retrasos; tres salarios “caídos en un pozo sin fondo”.
  • 2024: un salario desviado, en una amarga metáfora, a “dulces festivos”.
  • 2025: dos salarios retenidos, descritos como “anticipos” para contratos.

La magnitud de la injusticia

En total, subraya, el Gobierno Regional del Kurdistán debe a cada persona docente y empleada pública entre 20 y 100 millones de dinares.

Más allá del perjuicio económico, Haje advierte de una molestia adicional: el agotamiento provocado por las repetidas declaraciones oficiales que prometen una solución mientras la crisis persiste. “Cuando sostienen que ‘el problema salarial es temporal y será resuelto’, ¿cómo puede ser ‘temporal’ si dura 11 años?”, pregunta Haje. Para el dirigente del KTU, la frase recurrente de fin de mes - “Hemos enviado la lista”, “Los trámites han comenzado”, “Ya ha sido financiado” – se ha convertido en una “guerra psicológica en su máxima expresión”.

La referencia a “Las mil y una noches” no es casual. En esos cuentos, cada noche termina en suspenso, con la promesa de una nueva historia para el día siguiente. El dirigente del KTU explica que para el profesorado del Kurdistán iraquí la cuestión de los salarios ha llegado a parecerse a esa estructura narrativa: “La gente ahora cree que el tema del salario se ha transformado en el cuento de “Las mil y una noches”, ya que nunca termina. En los últimos once años cada mes ha tenido su propia ‘historia’ de existencia o inexistencia”.

No obstante, cuando están en juego el material escolar de tus hijos e hijas, la compra de alimentos o el pago de un préstamo, no nos lo tomamos como un juego de entretenimiento, sino como una señal de incertidumbre, admite Haje. El salario del personal docente no es un recurso narrativo. Es la base de la dignidad en el trabajo, y los cimientos de un sistema de educación pública estable.

El salario del personal docente es un asunto de educación pública

La crisis salarial no es solo una cuestión de derechos laborales. Además, representa una amenaza directa para la calidad y la continuidad de la educación pública. Cuando los gobiernos no garantizan salarios justos y periódicos, socavan la profesión, agravan el abandono de esta y deterioran las condiciones de aprendizaje que merece el estudiantado.

La campaña mundial de la Internacional de la Educación ¡Por la pública! Creamos escuela deja clara esta conexión. La campaña insta a los gobiernos a invertir en la educación pública como un derecho fundamental y un bien público, así como a invertir más en el personal docente mediante el respeto de los derechos laborales, unas buenas condiciones de trabajo, cargas de trabajo manejables y salarios competitivos.

Llamado del KTU: hacer frente a la crisis, respetar los derechos

En opinion de Haje, lo sucedido “no tiene precedentes” y resulta “inaceptable”, y las autoridades de la región deben dejar de tratar los salarios como algo negociable o prescindible. el profesorado, así como el personal educativo ya han hecho gala de paciencia y perseverancia durante años de incertidumbre. No deberían seguir pagando las consecuencias del estancamiento político o la mala gestión financiera, afirmó.