Personal docente de la educación de la primera infancia bajo presión: los datos de la OCDE respaldan las reivindicaciones sindicales a favor de empleos de calidad y una remuneración justa
Las nuevas conclusiones de la encuesta internacional sobre enseñanza y aprendizaje de la primera infancia Teaching and Learning International Survey (TALIS) Starting Strong, realizada a gran escala por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), ponen de relieve una realidad mundial y una reivindicación sindical: una educación de la primera infancia (EPI) de calidad depende de empleos estables, respaldados por una remuneración justa, tiempo, formación y una dotación de personal suficiente para hacer posible una buena pedagogía.
Un personal que sostiene el sistema educativo sin beneficiarse de condiciones de trabajo justas
El tema del seminario web “TALIS Starting Strong: nuevos datos sobre el personal de la educación de la primera infancia”, celebrado el 16 de abril de 2026, tenía como objetivo ofrecer a las organizaciones afiliadas a la Internacional de la Educación (IE) un espacio de discusión sobre lo que implican los datos derivados del estudio TALIS Starting Strong 2024 para el fortalecimiento de los sistemas de la EPI mediante mejores condiciones laborales y una mejor formación.
Al iniciar la discusión, Antonia Wulff, directora de Investigación, Políticas y Promoción de la IE, se mostró satisfecha de poder basarse en datos que reflejan lo que los sindicatos llevan años constatando: “Las conclusiones del informe ponen de manifiesto que el personal se encuentra bajo presión. La realidad del personal docente de la primera infancia está constituida de una escasez estructural y persistente de personal, de elevados niveles de estrés y de oportunidades limitadas en términos de desarrollo profesional”.
Destacó que, aun cuando el personal docente de la primera infancia se declara muy satisfecho con su trabajo, gran número indica estar descontento con su remuneración, sus perspectivas de carrera y el reconocimiento que recibe, lo que pone de manifiesto un sistema que se basa en el compromiso, pero que a la vez infravalora a las personas que hacen posible el aprendizaje de la primera infancia.
Un “sistema sólido” debe ser un lugar de trabajo sólido
Al presentar las conclusiones del informe, Elizabeth Shuey, analista del equipo de Educación y Acogida de la Primera Infancia de la OCDE, insistió en que cualquier definición rigurosa de la calidad debe incluir el bienestar del personal y las trayectorias profesionales: “Los sistemas sólidos de la educación de la primera infancia también abarcan al personal, ya que son lugares de trabajo para las personas que ejercen allí su profesión”.
Añadió que un sistema sólido debe ofrecer “satisfacción profesional y perspectivas de carrera, así como oportunidades de aprendizaje y colaboración, al tiempo que mantiene el estrés en niveles razonables”.
La encuesta TALIS Starting Strong refleja las voces del personal y de la dirección de la educación preescolar y de los centros que acogen a niñas y niños menores de tres años en 17 países y entidades subnacionales, y pone de relieve la escasez persistente de personal, así como el estrés relacionado con la carga de trabajo y la limitación de recursos.
También muestra que el profesorado de todos los países concede gran importancia al desarrollo social y emocional de niñas y niños. En la encuesta un gran número afirma ayudar a las personas niñas a “expresar sus sentimientos día a día”, mientras que otras prácticas, como la lectura diaria, varían considerablemente.
El personal de la dirección de la EPI señala una comunicación estrecha y frecuente con las familias, pero “interacciones menos regulares con especialistas en desarrollo infantil o con los servicios de salud”, a pesar de que muchos miembros del personal trabajan con niños y niñas cuya lengua materna difiere de la utilizada en el entorno educativo, un reto adicional que requiere de apoyo.
La formación para mejorar las prácticas, aún fuera del alcance de demasiados integrantes del personal docente
En materia de formación profesional, los datos ponen de relieve la participación, pero también los obstáculos y las carencias. Aun cuando más del 80% del personal participó en actividades de desarrollo profesional durante el año anterior a la encuesta, principalmente a través de cursos, seminarios o talleres, un número mucho menor participó en un aprendizaje integrado en el trabajo y colaborativo.
Esta es una cuestión importante porque, como señaló Elizabeth Shuey, los enfoques integrados en el trabajo “pueden ser los más eficaces para hacer evolucionar las prácticas” y el asesoramiento personalizado o coaching, “una de las formas más eficaces de desarrollo profesional continuo”, solo fue accesible para “menos del 40% del personal durante el año anterior a la encuesta”.
A continuación, destacó que “el trabajo con niños y niñas con necesidades educativas especiales” es el principal ámbito en el que el personal afirma necesitar más desarrollo profesional, al tiempo que la atención que requieren estos niños y niñas también representa una importante fuente de estrés en un contexto donde la formación es insuficiente y las responsabilidades excesivas.
La autonomía profesional puede mitigar el estrés, añadió, pero no puede compensar la escasez crónica de personal y la sobrecarga de trabajo.
Remuneración, reconocimiento y subvaloración de la educación de la primera infancia en función del género
Los datos de TALIS Starting Strong revelan una brecha persistente entre el valor que crea el personal de la educación de la primera infancia y la forma en que es valorado por la sociedad. El personal docente suele sentirse valorado por la niñez y las familias, pero “se siente mucho menos valorado por la sociedad”, y la satisfacción respecto al salario es baja en todos los países.
Como reconoció Antonia Wulff, “el personal docente de la primera infancia está comprometido, motivado y su trabajo les apasiona. Pero muy a menudo se les infravalore económica y socialmente”. Estableció un vínculo entre esta situación y “una infravaloración y una infrafinanciación mundial que desde hace mucho tiempo afecta a la educación de la primera infancia y, sobre todo, al personal mayoritariamente femenino que la imparte”.
Esta realidad de género también influye en la tasa de deserción: más del 90% del personal de la EPI son mujeres, y la reducción de la escasez de personal debe tener en cuenta la necesidad de que el personal concilie las tareas de cuidado en el trabajo y en el hogar, especialmente en el personal con salarios bajos, donde las mujeres suelen verse obligadas a hacerse cargo de cuidados no remunerados.
Reflexiones sindicales: una lucha, numerosos contextos
Durante el seminario web, las organizaciones afiliadas a la IE también reflexionaron sobre la relevancia de los datos para la realidad cotidiana de sus miembros con el fin de afinar las estrategias sindicales.
Desde Nueva Zelanda, Cassie Katene, de NZEI Te Riu Roa, señaló que “los retos a los que nos enfrentamos son los mismos en todo el mundo”.
Asimismo, subrayó que “todos sabemos que las condiciones de trabajo del personal docente son las condiciones de aprendizaje del estudiantado”. Y advirtió contra “las decisiones y reformas dictadas por los intereses de las empresas que anteponen los beneficios al estudiantado y socavan los salarios y las condiciones de trabajo del profesorado”, insistiendo en que “una inversión seria y un apoyo al aprendizaje” son esenciales.
A continuación, hizo un llamado a reforzar el poder sindical, especialmente en las cadenas privadas con ánimo de lucro: “Con una voz unificada y un poder colectivo, el potencial de cambio es enorme”.
Jon Kaurel, de Union of Education Norway, describió lo que ocurre cuando se producen recortes de personal: una “crisis de personal en las guarderías” que obliga al cierre de centros o a la reducción de los horarios de apertura, lo que amenaza con reducir la educación infantil al “cuidado de personas niñas y a dejar de lado las prácticas pedagógicas”.
Estableció un vínculo entre la carga de trabajo y el aumento de las enfermedades mentales y explicó que las tareas nuevas “simplemente vienen a sumarse a todas las demás, lo que agrava el estrés y el equilibrio entre vida laboral y vida privada. Asimismo, transmitió un mensaje basado en datos empíricos según el cual “se necesita personal suficiente y salarios decentes para retener y atraer a docentes de educación de la primera infancia cualificados”.
Desde Benín, Gaétan Kponoukon, secretario general de SYNAEM-Benín, el sindicato nacional de docentes de educación de la primera infancia del país, señaló que los datos de la OCDE reflejan la realidad de los sindicatos en toda África: la educación de la primera infancia está infradotada y es poco reconocida, las medidas destinadas a mejorar la situación del personal docente se aplican lentamente y el profesorado suele trabajar con contratos precarios.
Asimismo, destacó: “El sector de la educación de la primera infancia es la base misma de todo sistema educativo. Sin una situación laboral decente y buenas condiciones de trabajo para el personal docente de la primera infancia, no puede haber una educación de calidad”.
Marjolaine Perreault, directora general de la Centrale des syndicats du Québec (CSQ) y miembro del Comité Ejecutivo de la IE, destacó hasta qué punto la escasez de personal y la falta de financiación afectan con mayor dureza a la educación de la primera infancia en Quebec, y advirtió de que las soluciones “a corto plazo”, es decir, menos personal cualificado y más cursos de formación de corta duración, socavaban los estándares de cualificación, la estabilidad y la calidad.
También destacó los logros sindicales, haciendo hincapié en los aumentos salariales y las inversiones en el desarrollo profesional continuo. Añadió que “debemos reinvertir en el sector público, mejorar las condiciones de trabajo y revalorizar la profesión”.
De los datos empíricos a la negociación: poner los datos al servicio de las personas trabajadoras
Al clausurar la reunión, Antonia Wulff alentó a las organizaciones afiliadas a reconocer el valor de los datos empíricos desde un punto de vista político: “Disponer de datos procedentes de un experto neutral como la OCDE nos resultará a menudo útil cuando entablemos el diálogo con los gobiernos, las instituciones y en el marco de los procesos de formulación de políticas”.
Asimismo, instó a los sindicatos a seguir impulsando la implementación de TALIS a nivel nacional, idealmente en colaboración con los gobiernos, ya que las conclusiones “se hacen eco de lo que promovemos y reivindicamos desde hace años”.
Puede obtenerse más información sobre la política de la IE en materia de educación de la primera infancia aquí.
El resumen de la IE, The findings of Starting Strong: Key data on the profession, está disponible aquí en inglés.