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Financiar el futuro: sindicatos de la educación, estudiantes y sociedad civil se movilizan para promover la financiación de la educación en todo el mundo

publicado 10 julio 2026 actualizado 15 julio 2026

En un momento en el que numerosos países están recortando drásticamente los presupuestos destinados a la ayuda internacional, la necesidad de financiar la educación nunca ha sido tan imperiosa. En respuesta a estas tendencias, la Internacional de la Educación, Oxfam, el Foro Mundial de Estudiantes y la Campaña Mundial por la Educación se han unido para impartir un taller en línea con miras a identificar medidas concretas que permitan asegurar reposiciones de fondos cuantiosas para la Alianza Mundial para la Educación y La Educación No Puede Esperar en 2026 y consolidar la dinámica colectiva a fin de garantizar la debida financiación de la educación como piedra angular de unas sociedades justas, democráticas y sostenibles.

“Cuando el profesorado y el alumnado se expresan colectivamente, se añade más presión para inspirar el cambio”, declaró Nasser Al-Faqih, director de Alianzas, Promoción y Movilización de recursos de La Educación No Puede Esperar, durante el evento en línea que tuvo lugar el 25 de junio.

Margarita Focas Licht, de la Alianza Mundial para la Educación, y Al-Faqih presentaron sus respectivas campañas de reposición en las que enfatizaron no solo los objetivos compartidos de los dos fondos, sino también sus fortalezas complementarias. Mientras que la Alianza Mundial para la Educación se centra en desarrollar proyectos de educación a largo plazo en los países objetivo, La Educación No Puede Esperar proporciona financiación de una manera más rápida y flexible en contextos de crisis humanitarias. “No se trata de abogar por la Alianza Mundial para la Educación o por La Educación No Puede Esperar, hablamos de financiar la educación”, destacó Focas Licht.

El panorama cambiante en el ámbito de la ayuda

Los recortes realizados recientemente por los países donantes están replanteando la conversación en torno a la ayuda. Los datos de 2025 indicaron una disminución del 23 % en la asistencia oficial para el desarrollo (AOD), el mayor descenso registrado en un solo año. Según Matthew Simonds, oficial superior de Políticas y Promoción en Eurodad, muchos Gobiernos europeos apuntan a la opinión pública para justificar estos recortes y aseguran que la ayuda al exterior es impopular a nivel nacional. Esto ha dado lugar a un aumento de lo que muchos denominan “ayuda mutuamente beneficiosa”, un marco de desarrollo que supedita la ayuda a lo que los países ricos reciben a cambio.

Sin embargo, como señaló Simonds, estas alusiones a la opinión pública no recibieron respaldo en una encuesta realizada recientemente a los países del G7, y los marcos de ayuda mutuamente beneficiosa han resultado ser poco eficaces en el pasado. “Lo que tratamos de hacer en vez de eso —enfatizó— es crear un marco que vuelva a situar la solidaridad en el centro del debate sobre el desarrollo”.

Por otro lado, las personas que participaron en calidad de ponentes destacaron que esta promoción no debe centrarse únicamente en interactuar con los donantes extranjeros, sino también en alentar a los Gobiernos nacionales a gastar más en educación. Maria Ron Balsera, del Centro para los Derechos Económicos y Sociales, señaló que, entre el 90 y el 97 % de la financiación destinada a la educación proviene realmente de los Gobiernos nacionales, y mantuvo que “los impuestos siguen siendo la fuente más sostenible de financiación de la educación”. Desafortunadamente, muchos países en desarrollo pierden un porcentaje significativo de su financiación potencial debido al abuso fiscal, y los Gobiernos a menudo se ven obligados a dirigir las cantidades restantes hacia la amortización de la deuda en detrimento de la educación.

Como consecuencia de estos recortes del gasto, los costos de la educación suelen recaer en las familias en forma de mayores gastos de escolaridad, uniformes y escuelas privadas. “Cuando las corporaciones no pagan la parte que les corresponde, las familias deben asumir más gastos”, sostuvo Balsera, que añadió que “la cuestión no es si podemos permitirnos invertir en la educación, sino si podemos permitirnos no invertir en la educación. No nos enfrentamos a una falta de recursos, sino más bien a una falta de opciones políticas que movilicen los recursos para invertir en nuestro futuro”.

Defender la movilización de los recursos nacionales

Durante el taller, los sindicatos de la educación debatieron estrategias para presionar en favor de una mayor financiación nacional destinada a la educación en sus países de origen.

Daisy Zambuko, de la Asociación de Docentes de Zimbabue (ZIMTA), compartió algunas de las estrategias que su sindicato puso en marcha como parte de la campaña ¡Por la pública! Creamos escuela. La campaña, lanzada en colaboración con la Internacional de la Educación en 2023, ha presionado con éxito al Gobierno para aumentar el gasto en educación del 14 al 18 % del presupuesto nacional. Para lograrlo, el ZIMTA puso en marcha una estrategia de interacción continua con los parlamentarios miembros de las comisiones de presupuestos y educación para presentar pruebas y demostrar el modo en que un presupuesto más alto mejoraría los resultados de la educación. El ZIMTA también formó al profesorado en recopilación y presentación de pruebas del déficit de financiación en las escuelas para sentar las bases de la promoción sindical, y lanzó una campaña de comunicación con miras a ayudar a la ciudadanía a entender por qué importa la financiación de la educación y por qué debería ser un tema de conversación nacional.

Carolina Finnette, de la Tax Justice Network, reafirmó la importancia de llevar la cuestión del fraude fiscal a la conversación sobre la financiación, y apuntó que se pierden casi 500 000 millones de dólares estadounidenses cada año por las excepciones que el Gobierno concede a las corporaciones y los multimillonarios: “Es imperativo mantener un debate intersectorial para impulsar esta agenda; los impuestos deben formar parte de la conversación sobre la educación. Sin la justicia fiscal, la educación no conseguirá recursos suficientes”.

Influir en los donantes

Las personas que participaron en el evento también debatieron la manera de abogar por un aumento de la asistencia oficial para el desarrollo en el ámbito de la educación. En relación con la necesidad de un cambio de estrategia, Crispin Williams, de La Educación No Puede Esperar, destacó la importancia de reformular la narrativa en torno a la financiación de la educación y vincularla con las agendas generales, como la que aborda la democracia.

Williams también mencionó varios avances positivos, entre ellos que Irlanda fuera uno de los pocos países que aumentaron su AOD en los últimos años. Dado que Irlanda ha asumido recientemente la presidencia del Consejo de la Unión Europea como parte de su rotación semestral, ahora pueden darse más oportunidades para volver a situar la ayuda en el foco de atención y aumentar los mensajes relacionados destinados a otros Estados miembros de la UE.

Héctor Ulloa, del Foro Mundial de Estudiantes, reflexionó sobre la importancia de reformular los mensajes a los donantes relativos a la educación y señaló que “debemos poner el foco de atención en la educación como una medida vital en los contextos afectados por crisis, igual que las vacunas o las pastillas para purificar el agua, no solo como un complemento de otras medidas”. Enfatizó que la mejor manera de conseguirlo es a través de una coordinación continua entre las partes interesadas y los grupos de la sociedad civil: “En este momento de reposición de fondos, es importante disponer de estos espacios de coordinación y dar un paso adelante cuando la educación pase desapercibida”.