Los sindicatos de la educación se comprometen a liderar la lucha por una nueva era de financiación de la educación
Tras el resultado tan decepcionante de la reunión de reposición de fondos de la Alianza Mundial para la Educación (AME), dirigentes de sindicatos de la educación de todo el mundo se congregaron para exigir medidas urgentes a los Gobiernos. La Internacional de la Educación (IE) y sus organizaciones miembros intensificarán la presión ejercida sobre los líderes políticos para conseguir una financiación plena de la educación pública y defender el derecho de cada niño y niña a aprender.
La reunión en línea, con el lema Los sindicatos impulsan una nueva era de liderazgo en la financiación de la educación, tuvo lugar el 24 de septiembre de 2026, un día después del evento de alto nivel de la campaña “Multiply Possibility” (Multiplica las Posibilidades) de la Alianza Mundial para la Educación, celebrado en paralelo a la Asamblea General de las Naciones Unidas. Proporcionó un espacio abierto a las personas que dirigen los sindicatos para evaluar los resultados de las iniciativas de reposición y debatir la siguiente fase de la acción colectiva.
La Alianza Mundial para la Educación apoya la transformación de los sistemas educativos en más de 90 países de ingresos bajos. Por consiguiente, su reposición es fundamental para mantener la educación pública, apoyar al profesorado y garantizar el ejercicio del derecho a la educación de los niños y niñas que son objeto de pobreza, desigualdad, conflictos y otras crisis.
La financiación está muy por debajo de las necesidades de la infancia
La campaña de la Alianza Mundial para la Educación pretendía movilizar 5000 millones de dólares estadounidenses para el Fondo de la Alianza Mundial para la Educación y 10 000 millones adicionales en cofinanciación. Sin embargo, el resultado inicial fue de 2100 millones de dólares en compromisos confirmados y previstos con el Fondo, junto con 1000 millones en compromisos de cofinanciación y 400 millones de dólares procedentes de la comunidad filantrópica y de socios del sector privado.
Aunque varios Gobiernos mantuvieron o aumentaron sus compromisos, el resultado general estuvo drásticamente por debajo de lo necesario. La UNESCO calcula que el déficit de financiación anual en los países de ingresos bajos y de ingresos medianos bajos para la educación es de 97 000 millones de dólares estadounidenses.
Para los sindicatos de la educación, el déficit de financiación pone en riesgo los programas de apoyo al profesorado, las comidas escolares, las becas, la igualdad de género y el acceso a la educación en algunas de las comunidades más vulnerables del mundo.

Cassandra Hallett, secretaria general adjunta de la Internacional de la Educación y miembro de la Junta Directiva de la Alianza Mundial para la Educación en representación de la profesión docente, agradeció a los Gobiernos que dieron un paso adelante, pero advirtió que el resultado había fallado a los niños y niñas más necesitados.
“Ayer no fue en muchos sentidos el día que necesitan los niños y niñas más vulnerables del mundo. Muchas naciones ricas no dieron un paso al frente y no asumieron compromisos con la Alianza Mundial para la Educación”, declaró a las personas presentes. “Aunque la Internacional de la Educación elogia a los países que mantuvieron o aumentaron sus compromisos, nos preocupa profundamente el déficit, porque eso supone que muchos de los 270 millones de niños y niñas sin escolarizar van a seguir quedándose atrás”.
Hallett también enfatizó que la Alianza Mundial para la Educación se basa en la asociación más que en la caridad, y une a países donantes y asociados en torno a una responsabilidad compartida con la educación pública.
“La Alianza Mundial para la Educación es un compromiso compartido con la educación pública y con la erradicación de la crisis del aprendizaje que existe en el mundo”, afirmó. “Es un modelo de asociación, y esa es una de las fortalezas de la Alianza Mundial para la Educación y el motivo por el que la Internacional de la Educación está tan comprometida”.
Los sindicatos de la educación no se quedarán parados
Mugwena Maluleke, presidente de la Internacional de la Educación, también dio las gracias a los países que aumentaron o mantuvieron su respaldo. No obstante, destacó que el hecho de que muchos países ricos no se comprometieran a destinar los recursos adecuados suponía abandonar a las personas más vulnerables.
Instó a las organizaciones miembros a presionar a los Gobiernos, colaborar con los parlamentos y movilizar el apoyo del público. Insistió en que los sindicatos de la educación deben dejar claro que la educación es un derecho humano y un bien público, así como una fuerza poderosa para lograr la paz, la democracia y el progreso social.
“Sabemos que la educación es un derecho humano. Sabemos que la educación es un bien público. Y sabemos que la educación es uno de esos instrumentos especialmente influyentes para conseguir la paz, la democracia y el progreso en muchos países. Nuestras economías son el espejo de nuestros sistemas educativos, y donde podemos marcar la diferencia para recibir a un niño en el aula cada día. La diferencia para su vida, sus comunidades y sus países se observarán entonces. Y, en un momento de intensificación de la crisis del aprendizaje, guerras y conflictos mundiales sin precedentes y una crisis climática cada vez mayor, sabemos que una educación pública inclusiva y de calidad es esencial para el futuro de nuestro planeta”.
“Debemos seguir redoblando esfuerzos, ejerciendo presión donde más importa y movilizando el apoyo del público en favor de sistemas de educación pública financiados adecuadamente”, declaró el líder de la IE. “Les insto a respaldar la campaña ¡Por la pública! Creamos escuela de la Internacional de la Educación con energías renovadas”.
A continuación, recordó que ¡Por la pública! Creamos escuela es más que una campaña. “Es un movimiento. Nos une porque luchamos por algo juntos. Luchamos por la educación juntos: las comunidades, los Gobiernos y quienes pueden contribuir a la educación”.
Una respuesta sindical en todo el mundo
Quienes participaron debatieron el modo en que los sindicatos pueden fortalecer la promoción en los países donantes y asociados, movilizar a sus miembros y exponer las consecuencias de las decisiones políticas que priorizan la austeridad, la amortización de la deuda o el gasto militar en detrimento de la educación pública.
Según datos del Instituto Internacional de Estocolmo de Investigaciones para la Paz, el gasto militar mundial ha alcanzado ya los casi tres billones de dólares al año. El gasto militar lleva aumentando 11 años consecutivamente, y se ha incrementado en más del 40 % durante la última década. Solo los países de la OTAN acaparan más de la mitad del gasto militar mundial.
El seminario web puso de relieve la importancia de combinar la solidaridad internacional con la acción nacional. Los recursos de la Alianza Mundial para la Educación complementan la inversión nacional en lugar de sustituirla, mientras que las subvenciones pueden ayudar a los países a ampliar la educación sin aumentar el nivel de endeudamiento ya de por sí insostenible.
En sus palabras de clausura del debate, Hallett destacó que el seminario web señalaba el comienzo de una fase renovada de promoción sindical.
“La solidaridad forma parte de nuestro ADN, y con la promoción de nuestra campaña, ¡Por la pública!, y nuestros miembros, y el compromiso compartido con ellos, independientemente de su código postal y su lugar de residencia en el mundo en que vivimos, confío en que podemos marcar el comienzo de una nueva era de financiación de la educación”, señaló. “Este no es sino el principio de esta siguiente fase de promoción”.
La IE exige en una declaración institucional un liderazgo coherente, valiente y creativo
En una declaración publicada tras el evento de reposición de la Alianza Mundial para la Educación celebrado en la ciudad de Nueva York, la Internacional de la Educación puso de relieve lo que describió como un fracaso colectivo del liderazgo político. En la declaración se advierte de que la mayoría de los países donantes eligieron “la inacción sobre la solidaridad y la austeridad frente a la inversión”.
La IE reconoció los compromisos asumidos por Alemania, Australia, Canadá, Dinamarca, España, Francia, Irlanda, Italia, Kuwait, el Reino Unido y la Unión Europea. También acogió con satisfacción las contribuciones de una serie de fundaciones, al tiempo que enfatizaba que las donaciones privadas no pueden sustituir la inversión pública sostenida respaldada por la acción gubernamental.
“La campaña de reposición de la AME instó a los países donantes a multiplicar las posibilidades, pero en su lugar, la mayoría optó por restar fondos y añadir a la misma crisis de aprendizaje de la que dicen preocuparse. Este no es el tipo de liderazgo que el mundo necesita. En estos tiempos excepcionales, necesitamos un liderazgo excepcional”.
Por lo tanto, la declaración insta a los líderes políticos a ser:
- Coherentes, adaptando sus acciones a sus compromisos asumidos en el contexto de los objetivos de desarrollo sostenible y la agenda Educación 2030 y entregando los fondos nacionales e internacionales necesarios.
- Valientes, adoptando legislación para aumentar y proteger el presupuesto educativo frente a la austeridad.
- Creativos, trabajando con el profesorado y el personal de apoyo a la educación para desarrollar políticas públicas que respondan a los desafíos actuales y ofrezcan la mejor enseñanza posible a la población infantil y joven.
En la declaración también se reafirma que el acceso a la educación es un derecho humano fundamental y se señala que el movimiento mundial de los sindicatos de la educación no descansará hasta que cada niña, niño y joven tenga acceso a una escuela pública gratuita y de calidad que cumpla sus aspiraciones.
El mensaje del seminario web fue inequívoco: los Gobiernos ricos aún tienen la oportunidad y la responsabilidad de actuar. Los sindicatos de la educación se organizarán, se movilizarán y mantendrán la presión hasta que los Gobiernos proporcionen la financiación pública sostenible necesaria para que la educación de calidad sea una realidad para cada niño y niña en todo el mundo.