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Es hora de analizar dónde fallan las pruebas para que den la talla

publicado 3 mayo 2017 actualizado 4 mayo 2017
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Los sindicatos de docentes llevan mucho tiempo advirtiendo del cada vez mayor alcance de las pruebas internacionales. En esta aportación comentaré algunas de las razones por las cuales el Union of Education Norway se muestra especialmente crítico con respecto del Programa Internacional de Evaluación de Estudiantes (PISA). También explicaré algunas vías alternativas para invertir los recursos con vistas a mejorar la educación de nuestros hijos y nuestros estudiantes.

Bien, ¿dónde está el problema?

Desde que se publicaron los primeros resultados de PISA en 2001, la encuesta se ha convertido en una importante premisa para el debate público en numerosos países –y, además, se utiliza para promover la introducción de reformas exhaustivas. Debido a los medios de comunicación, y a la forma en que los resultados se han presentado y utilizado políticamente, la encuesta PISA también tiene una gran influencia en las percepciones de las personas en torno al sistema educativo. En el contexto noruego, tuvimos un "shock de PISA" en 2001 que tuvo como resultado unos cambios dramáticos en el sistema educativo. Según varios estudios, Noruega es uno de los países donde los resultados de PISA han tenido mayor influencia, por ejemplo, fomentando cambios en los planes de estudios y en nuestro sistema nacional de control de calidad. A pesar de que las pruebas internacionales existentes sólo evalúan una pequeña parte de los resultados de la enseñanza, los resultados de PISA se están llegando a utilizar como una imagen representativa de la calidad general de los sistemas educativos. Tanto el personal educativo como los investigadores han observado que los estudios internacionales como PISA trasladan el centro de atención a las soluciones a corto plazo para obtener un mejor puesto en la clasificación, y desatienden los objetivos educativos a largo plazo que no pueden evaluarse. Como sindicatos, debemos responder a este reto. Mi mensaje es que deberíamos tener mucho más cuidado a la hora de permitir que estos resultados tengan tanto peso y tanto impacto en nuestros sistemas educativos.

Utilizar las encuestas y las experiencias internacionales con el fin de mejorar nuestro sistema nacional no es un problema en sí, y PISA también evalúa competencias que son importantes para nuestros estudiantes. Uno de los principales problemas es que los resultados no tienen en cuenta las diferencias entre las culturas y los contextos. La educación está estrechamente relacionada con la cultura, la historia, los sistemas políticos y el lenguaje, lo cual hace que sea difícil comparar los resultados fuera de las fronteras de cada país. Por tanto, debemos tener cuidado a la hora de adoptar las soluciones y las prácticas de otros países. La encuesta PISA no se ha creado partiendo del plan de estudios nacional de los países miembros. La determinación y la selección de competencias (DeSeCo) se efectuaron a través de procesos políticos en la OCDE y el Consejo de PISA donde están representadas las autoridades políticas, lo cual no se reconoce cuando los medios de comunicación y los políticos interpretan y presentan los resultados de PISA en tanto que investigación. Otro problema es la cantidad de recursos, tanto de tiempo como de dinero, que invertimos en PISA y en otras muchas encuestas nacionales e internacionales que producen datos masivos sobre nuestro sistema educativo. Si lo sumamos todo, ¿merece la pena?

Pero, ¿qué alternativas existen?

A medida que PISA se va desarrollando, intentando incluir y evaluar un abanico más amplio de capacidades del siglo XXI o capacidades mundiales, nosotros como sindicatos tenemos la gran responsabilidad de influir y presentar nuestras alternativas. La Internacional de la Educación es un actor clave en este trabajo y ha establecido una base fundamental para que la profesión se tenga en cuenta y participe en el desarrollo de PISA. Debemos trabajar juntos para garantizar un debate abierto sobre el marco teórico y metodológico de la encuesta y sensibilizar sobre lo que estos datos están mostrando o no, y cómo deberían presentarse para aumentar las oportunidades de los estudiantes de aprender y desarrollarse.

Básicamente, consideramos que el cambio y la mejora deben basarse en una visión amplia del conocimiento. Debemos alejarnos de la noción de que la comparación de resultados o la competencia en los puestos de la clasificación es un requisito previo necesario para desarrollar escuelas de calidad. El objetivo principal de las pruebas debería ser desarrollar y reforzar el aprendizajey el desarrollo, no recopilar datos de gestión comparativos. Para ello, necesitamos tiempo y recursos para recopilar datos a pequeña escala y locales. Existe un amplio abanico de datos locales que también deberían tomarse como punto de partida para desarrollar una EPI y escuelas de calidad. Una buena alternativa a los datos masivos es dedicar más tiempo a reforzar la comunidad profesional para que podamos extraer y analizar los datos que nosotros necesitamos para desarrollar nuestras prácticas en beneficio de nuestros estudiantes. En este sentido, otra base para el cambio y la mejora es una formación docente sólida y un sistema de educación postsecundaria y permanente que garantice que podemos hacernos cargo de esta responsabilidad como profesionales.

Las opiniones expresadas en este blog pertenecen al autor y no reflejan necesariamente ninguna política o posición oficial de la Internacional de la Educación.