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La educación no debe ser una sala de espera para la vida, por David Edwards, SG de la IE

por: David Edwards publicado 2 abril 2019 actualizado 8 abril 2019

“A menudo se pretende que la finalidad de la educación de la primera infancia es preparar a los niños para la escuela, de modo que las escuelas puedan, a su vez, preparar a los niños para la edad adulta y para el trabajo. Este enfoque reduce la infancia a una sala de espera”. Steffen Handal, Presidente de la Unión de la Educación de Noruega (UEN)

El crecimiento del cerebro de los niños pequeños es tan rápido y su capacidad de aprendizaje tan grande que supera la imaginación. Según un estudio, para el sexto mes de gestación ya se han creado casi todos los miles de millones de neuronas (células nerviosas) que conforman un cerebro maduro, generando nuevas neuronas a una ritmo medio de más de 250.000 por minuto. A la edad de cinco años, un niño ha alcanzado el 90% de la totalidad de su capacidad cerebral.

Aunen ausencia de pruebas científicas, todos aquellos que tienen hijos, o han tenido la posibilidad de convivir algún tiempo con niños, no pueden dejar de sorprenderse ante su capacidad para aprender, recordar, cuestionar, así como procesar y asociarla información. El apetito voraz de los niños por aprender hace de la existencia una aventura apasionante e ilimitada. 

La educación debe servir al desarrollo natural y normal de los niños. Debe responder a su deseo eimpulso de aprender. 

“Reforma”de la educación

Los niños son seres humanos que aprenden. Los adultos son seres humanos que aprenden. No son mercancías. Si se olvida la dimensión humana, el aprendizaje deja de sorprender y se convierte en una mera ocurrencia, en un producto derivado, o accidental. Si nuestro mundo dedica sus esfuerzos a volvernos robots, el aprendizaje puede convertirse en una reacción a un “1984” moderno, una reacción donde el pensamiento y el aprendizaje se conviertan en actos de rebelión.

Nadie, ni siquiera el reformista más ferviente e inspirado en el mercado, se propondría transformar la educación con el fin de bloquear el aprendizaje. Sin embargo, eso es precisamente lo que consigue el efecto de la ingeniería inversa, que toma como punto de partida el “producto final” para luego llegar al niño. Este proceso puede producir más bien simples artilugios que verdadero saber.

Inglaterra está muy “avanzada” en la reforma de la educación. A la par de los Estados Unidos, ha adoptado las reformas más radicales. El año pasado, una de las organizaciones miembros de la IE en el Reino Unido, la National Education Union (NEU), realizó una encuesta entre los docentes sobre el estrés del alumnado. Se demostró que el hecho de verse forzados a funcionar como meros artilugios o widgetsgenera reacciones plenamente humanas.

El sindicato NEU recogió información procedente de 730 participantes miembros del personal educativo en el ámbito de la educación de la primera infancia, la enseñanza primaria, secundaria ciclo inferior y superior, universidades y escuelas de educación superior y de formación continua, y constató un aumento alarmante de indicios de problemas de salud mental en comparación con los últimos cinco años, e incluso en comparación con un año antes. En términos generales, el 49% de los estudiantes mostraron tendencias suicidas, el 56% se automutilaba (el 81% en las escuelas de enseñanza secundaria), el 45% presentaba trastornos de la alimentación y el 49% de los educadores señalaron que los estudiantes estaban experimentando ataques de pánico.

La escuela debe ser un entorno sano y seguro en donde el aprendizaje, lejos de ser forzoso, seaestimulado y fomentado. En otras palabras, debe seguir formando parte, como en el caso de los niños más pequeños, de las necesidades y el curso normal de la vida. Debería ser, sí, incluso divertida. Este proceso de aprendizaje está bloqueado por un estrés de suma intensidad y omnipresente.

La escuela en tanto que comunidad 

Una encuesta posterior de la NEU sobre el estrés de los docentestambién reveló un nivel muy alto de  estrés: el 81% de los docentes había pensado abandonar la profesión el año anterior. Gran parte de esta situación tiene relación con la excesiva carga de trabajo y el poco control que ejercen sobre su trabajo. Tanto en el caso de los docentes como de los alumnos, deben ir a la escuela con una sonrisa en la cara y no con un dolor de estómago. 

La escuela es una comunidad. Es un tejido de relaciones. Relaciones que se dan entre los estudiantes, entre los docentes y entre estudiantes y docentes. En tanto que comunidad, funciona mejor si es estable, sana y segura. “Segura” significa seguridad física, libre de peligro y de acoso, pero también un entorno que brinde seguridad para ser uno mismo, para pensar libremente, discutir, dar rienda suelta a su creatividad e ir más allá de las líneas establecidas.

La escuela no debe ser una competición en la que todo el mundo trata de ser “el mejor número uno” y “tener éxito” haciendo trampa o aprovechándose de los demás, o incluso destacando en una prueba. Es, más bien, un entorno de colaboración donde la persona adquiere fuerza e independencia al contacto con el grupo, y no compitiendo entre sí. Es una comunidad en la que se aprende de unos y otros y no solamente de los libros o pantallas, una comunidad donde los valores, las culturas y las prácticas de libertad y democracia prosperan y se desarrollan. 

Entornos de aprendizaje para los niños y para los que fueron niños

Del mismo modo que la educación no debe ser la sala de espera para el trabajo, el trabajo no debe ser el cementerio para el aprendizaje. Puede terminarse la escolaridad, pero no el aprendizaje. 

El futuro del aprendizaje está íntimamente conectado con el futuro del trabajo. Es posible que la razón por la que tantos jóvenes están mal preparados para el trabajo es que su educación les ha preparado precisamente para el trabajo y no para la vida.

Para la mayoría de las personas, el trabajo ha dejado de ser una serie de tareas repetitivas. Cada vez más se ven confrontadas a la necesidad de adaptarse a los cambios en la naturaleza y en la organización de su trabajo. Esta capacidad de adaptación depende del grado en que se dominan las tareas específicas, de una mejor comprensión de los vínculos que existen entre el empleo y la capacidad de detectar los problemas y de encontrar y proponer soluciones. 

El aprendizaje a lo largo de la vidadepende, en gran medida, de la forma en que los trabajadores han aprendido a aprender. Gran parte de la educación ha sido compartimentada, pero en el mejor de los casos, no cabe en pequeñas casillas bien ordenadas, ya queprepara simultáneamente para la vida, incluida la ciudadanía activa y el empleo.

La clave para el futuro de la educación son los docentes. Si se les ha formateado para realizar tareas repetitivas, si se les ha privado de la oportunidad de reflexionar y de dar forma a su trabajo y se les ha conferido un estatus inapropiado e irrespetuoso, incluso insultante, no podrán ayudar a configurar el presente oel futuro de los estudiantes. 

Las generaciones futuras deberían poder mirar atrás y recordar a los docentes que ayudaron a guiar su vida, como lo hizo el escritor francés, Albert Camus. En una carta al señor Germain, después de recibir el Premio Nobel de literatura en 1957, escribió,

“Cuando supe la noticia, pensé primero en mi madre y después en usted.

Sin usted, sin la mano afectuosa que tendió al niño pobre que era yo, sin su enseñanza no hubiese sucedido nada de esto.

No es que le dé demasiada importancia a un honor de este tipo. Pero ofrece por lo menos la oportunidad de decirle lo que usted ha sido y sigue siendo para mí, y de corroborarle que sus esfuerzos, su trabajo y el corazón generoso que usted puso en ello continúan siempre vivos en uno de sus pequeños escolares, que, pese a los años, no ha dejado de ser un alumno agradecido".

Las opiniones expresadas en este blog pertenecen al autor y no reflejan necesariamente ninguna política o posición oficial de la Internacional de la Educación.