Ei-iE

Department of Engineering, University of Cambridge / Flickr.
Department of Engineering, University of Cambridge / Flickr.

«Revalorizar las profesiones femeninas», de Pauline Schnegg.

por: Pauline Schnegg publicado 2020-06-04 actualizado 2020-06-05

El dios griego Kairos representa una oportunidad a aprovechar, y está representado por un joven desnudo que solo tiene un mechón de cabello en la frente. Cuando pasa por nuestro lado pueden pasar tres cosas: no lo vemos; lo vemos y no hacemos nada; o según viene, extendemos la mano y lo cogemos por el mechón para «atrapar la oportunidad». Intentemos ver esta devastadora pandemia de COVID-19 como un kairos: un momento oportuno, un hueco imprevisto en el orden habitual de las cosas, para evaluar lo tangible desde otro ángulo y encontrar nuevas vías para orientar la realidad. Debemos aprovechar la oportunidad de cambiar el orden mundial y hacerlo más justo.

Para materializar esta aspiración de aprovechar el momento oportuno para el cambio, a partir de nuestras experiencias con la crisis de COVID-19, debemos afrontar lo evidente: hay que revalorizar las profesiones ejercidas predominantemente por las mujeres y, en el ámbito que nos atañe, las profesiones del sector de la educación.

En una tribuna publicada el 18 de abril por el diario francés Le Monde, un grupo de investigadores, economistas, sociólogos, politólogos, etc., integrado principalmente por mujeres, pedía al gobierno francés que adoptase las medidas necesarias[i] para «revalorizar los empleos y las carreras predominantemente femeninas». Esta tribuna, creada por las economistas Rachel Silvera[ii], que también es miembro muy activo del colectivo confederal de mujeres y diversidad de género de la CGT, y Séverine Lemière, economista de la red MAGE (Mercado laboral y género), y que cuenta con el apoyo de todas las organizaciones sindicales, miembros de partidos políticos y numerosos investigadores e investigadoras, tiene por objeto dar la máxima difusión posible a las conclusiones que Rachel Silvera viene planteando desde hace varios años y que han servido como base para nuestras reivindicaciones. Las profesiones ejercidas predominantemente por mujeres, de igual valor, están menos remuneradas que las ejercidas predominantemente por hombres.

El artículo L3221-2 del Código laboral francés establece que: «Todo empleador deberá garantizar que sus empleados mujeres y hombres reciben un salario igual por un mismo trabajo o un trabajo de igual valor». «La Ley de igualdad profesional de 1983 define el concepto de igualdad de valor y establece que ‘se consideran de igual valor los trabajos que requieren que los empleados tengan un conjunto comparable de conocimientos profesionales (certificados por medio de un título, diploma o práctica profesional), capacidades derivadas de la experiencia adquirida, de responsabilidades y de carga física o mental’. Por tanto, permite aplicar la igualdad salarial entre empleos diferentes pero que se consideran de igual valor. Y, por consiguiente, comparar el valor de los empleos altamente feminizados con el de otros empleos realizados predominantemente por hombres», precisa la tribuna. Sin embargo, los empleos ejercidos principalmente por mujeres están mucho peor remunerados que los ejercidos por hombres: una enfermera francesa, una matrona, reciben salarios más bajos que un técnico electricista en un hospital. De hecho, las aptitudes que se exigen principalmente a las mujeres, relacionadas con el cuidado, la educación, la limpieza y las ventas, están menos reconocidas y valoradas que las aptitudes técnicas en nuestra sociedad, donde los valores siguen siendo muy patriarcales.

Para la emancipación de la mujer: la revalorización

Para rectificar esta injusta realidad social debe haber una verdadera voluntad política que la crisis de COVID-19 —que ha puesto de relieve la necesidad y el valor de estas profesiones para el público en general— no ha hecho más que confirmar. Aquí es donde el gobierno debe aprovechar la oportunidad para aplicar la ley y, como exige la CGT[iii], aumentar los salarios, reconocer las dificultades del trabajo realizado y mejorar las condiciones laborales. Para actuar de manera proactiva debe establecer objetivos en materia de diversidad de género en el ámbito profesional. Invertir en la economía de cuidados significa crear puestos de trabajo y mejorar la calidad de estos, pero también liberar a las mujeres de las tareas que asumen gratuitamente la mayor parte del tiempo, principalmente manteniendo a sus familiares a riesgo de acumular varias jornadas de trabajo en 24 horas. Así lo ha revelado también esta crisis de COVID-19, al exigir a muchas mujeres que teletrabajen mientras se ocupan de las tareas domésticas, los niños y los familiares. Invertir en la economía de cuidados es rentable, como muestra el estudio de la Confederación Sindical Internacional "Invertir en la economía de cuidados.Un análisis de género sobre los incentivos de empleo en siete países de la OCDE" (marzo de 2016): una inversión del 2% del PIB en la economía de cuidados en solo siete países permitiría crear más de 21 millones de puestos de trabajo y ayudaría a los países a hacer frente al doble reto del envejecimiento de la población y el estancamiento económico.

Revalorizar las profesiones del sector educativo 

En el sistema educativo nacional francés hay alrededor de 800.000 mujeres afectadas, algunas de ellas son docentes, otras no: por supuesto, se entiende que el Estado que les paga tendrá que aumentar sus presupuestos para hacerlo correctamente. Pero también deberá invertir la tendencia de los últimos años hacia una mayor precariedad laboral en estas profesiones principalmente femeninas. Esto es lo que reivindica la Federación de Enseñanza, Investigación y Cultura de la CGT. En 2018, tal como se muestra en el informe de[iv]situación comparativo, cuando el personal del sector educativo nacional aumentó en un 2,1% general, se produjo un aumento drástico de la precariedad: se observó un incremento del 35,7% en el caso del personal AESH (acompañantes de alumnos en situación de discapacidad) y un 11,8% en el caso del profesorado no titular. No ser titular no solo significa no beneficiarse la seguridad laboral asociada al estatuto de funcionario, sino —y sobre todo— tener un salario más bajo por un trabajo de igual valor. Así pues, el Estado como empleador debe reinvertir en los ámbitos de la educación, los cuidados, la limpieza y las ventas, que con tanto desprecio ha tratado durante años y, en lugar de medallas o reconocimientos irrisorios por un trabajo en el que todas estas mujeres ponen en riesgo sus vidas, debe trabajar en una revalorización justa de los empleos ocupados predominantemente por mujeres mediante un programa de implementación supervisado.

De hecho, en Francia, las mujeres que trabajan en estas profesiones predominantemente femeninas sufren esta discriminación, además de otras formas de discriminación habituales. Por ejemplo, las maestras de primaria y secundaria cobran 313 euros netos menos al mes que sus compañeros hombres. Tienen menos bonificaciones y se les paga menos por las horas extras[v]. En sus evaluaciones, a la mayoría de ellas solo se les considera «muy satisfactorias», mientras que a la mayoría de sus compañeros masculinos se les considera «excelentes»[vi]. En un intento de remediar este problema, pero sin tan siquiera considerar la más mínima compensación por la pérdida de ingresos de las mujeres a lo largo de sus carreras en el sistema educativo nacional, el gobierno ha puesto en marcha «planes de acción», que cada administración pública debe poner en marcha antes de finales de 2020. Sin embargo, la crisis de COVID-19 podría ser catastrófica para las mujeres, ya que la obligación de aplicar estos planes de acción no entrará en vigor hasta el último trimestre del año siguiente. ¿Es así como reconocemos su contribución profesional durante esta crisis?

Por una inversión masiva del Estado a favor de los empleos ejercidos por las mujeres

En un momento en que la CGT participa activamente en una iniciativa que incluye numerosas organizaciones, entre ellas los sindicatos, «Plus jamais ça, le jour d’après, Défendons ensemble des mesures urgentes et de long terme pour la justice sociale et climatique»  (Nunca más, el día después, Defendamos juntos medidas urgentes y a largo plazo en favor de la justicia social y climática) y lucha para que el gobierno invierta en los servicios públicos y deje de considerar los salarios de los funcionarios como una variable de ajuste[vii], el Estado francés debe actuar y aprovechar la oportunidad de crear un mundo más justo. Esto es también lo que defiende Esther Duflo, Premio Nobel de Economía de origen franco-americano. Ella sostiene que si los gobiernos dudan en gastar hoy, la crisis corre el riesgo de volverse «más mortal y, desde un punto de vista estrictamente financiero, más grave». Y continúa diciendo: «Cuando nos enfrentamos a una gran crisis de demanda como la que vivimos hoy, hay que inyectar recursos en la economía», lo cual significa, para los gobiernos que pueden hacerlo, «realizar préstamos masivos y estimular la economía al máximo»[viii]. Pero estimular la economía no significa apoyar a los bancos, significa elegir invertir en la economía de las profesiones predominantemente femeninas. Las mujeres políticas y sindicalistas del movimiento «coronaviril» lo demuestran muy bien. Denuncian una forma de machismo político y mediático que refuerza la voz masculina en detrimento de la participación de las mujeres en el periodo posterior a la crisis de Covid-19. Se oponen a ello y reivindican el reconocimiento tan necesario de los trabajos de investigación y las propuestas políticas de las mujeres. Sophie Binet[ix] y Rachel Silvera del colectivo confederal de mujeres y diversidad de género de la CGT participan en nombre de nuestro sindicato. Rachel Silvera, que ya había denunciado «la cuarta parte menos» que ganan las mujeres en Francia[x], aporta datos científicos a la necesaria revalorización de las profesiones ejercidas mayoritariamente por mujeres, e insiste en las consecuencias positivas en términos económicos y sociales de esta contribución[xi].

Estamos en medio de un momento crucial, del famoso Kairos: tendremos que saber aprovechar esta oportunidad de vivir en un mundo mejor y más justo, sobre todo para las mujeres, y revalorizar las profesiones ejercidas principalmente por ellas.

--

Este artículo ha sido redactado por Pauline Schnegg para el colectivo de mujeres y diversidad de género de la Fédération de l'Education, de la Recherche et de la Culture.

[i]Le Monde, tribuna publicada el 18 de abril de 2020 Coronavirus: «Il faut revaloriser les emplois et carrières à prédominance féminine» (Coronavirus: es necesario «mejorar los empleos y las carreras predominantemente femeninas». Dispnible en https://ufsecgt.fr/IMG/pdf/tribunemonde18.4.20.pdf

[ii]Rachel Silvera es economista, experta en conferencias de la Universidad de París-Nanterre, investigadora asociada en el CERLIS (Universidad de París-Descartes), codirectora del MAGE (Grupo de Investigación sobre Mercado Laboral y Género); especialista en cuestiones de igualdad profesional en materia de salarios, tiempo de trabajo y articulación del tiempo, empleo y relaciones laborales. En 2014 publicó el libro «Un quart en moins.Des femmes se battent pour en finir avec les inégalités de salaires» (Un cuarto menos. Mujeres que luchan paraacabar con la desigualdad salarial), La Découverte.

[iii]Contribución del colectivo de mujeres y diversidad de género de la CGT al grupo de trabajo confederal «El día después»

[iv]Informe de situación comparativo 2018-2019 sobre la igualdad profesional entre mujeres y hombres del Ministerio de Educación Nacional y Juventud.

[v]ídem

[vi]Fuente sindical CGT éduc'action 2018

[vii]Jean-Marc Canon: “La fonction publique ne doit plus être une variable d’ajustement économique” (La función pública ya no debería ser una variable de ajuste económico) (vídeo).

https://ufsecgt.fr/spip.php?article7771

[viii]France inter, martes 31 de marzo de 2020, Esther Duflo: «Una crisis de esta magnitud conducirá a una reflexión sobre diferentes aspectos de la economía».

[ix]Sophie Binet es la directora confederal de la CGT, donde se encarga de cuestiones de igualdad de género. También es Secretaria General Adjunta de la CGT des cadres et techniciens (UGICT-CGT).

[x]Rachel Silvera, Un quart en moins.Des femmes se battent pour en finir avec les inégalités de salaire,Paris, La Découverte, coll."Cahiers libres", 2014, 224 p.

[xi]https://www.huffingtonpost.fr/entry/confinement-la-colere-des-femmes-de-gauche-contre-le-coronaviril_fr_5eb2dc0fc5b6f8deb4eadea7

Las opiniones expresadas en este blog pertenecen al autor y no reflejan necesariamente ninguna política o posición oficial de la Internacional de la Educación.