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Invertir en la crisis: La participación privada en la educación de los refugiados sirios

publicado 14 abril 2017 actualizado 18 agosto 2021
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Mientras que la educación en situaciones de emergencia ha aumentado como prioridad política en los mandatos de las organizaciones internacionales (Menashy y Dryden-Peterson, 2015), la proporción total de asistencia exterior para el desarrollo destinada a la educación ha disminuido bruscamente en los últimos años, con una financiación persistentemente baja en los estados afectados por conflictos (UNESCO, 2015; 2016).

En este contexto, la participación del sector privado en la educación está tornándose más atractiva para una parte cada vez mayor de la comunidad internacional. Los actores privados han respondido a su vez con el fomento de nuevas iniciativas y la financiación de compromisos y acuerdos de colaboración para defender la causa de educar a los niños refugiados. Ese tipo de compromisos son indicativos del papel cada vez más protagonista de las entidades privadas como financiadores de la educación y como proveedores de servicios educativos en contextos de crisis.

Este estudio analiza la compleja interrelación existente entre el conflicto y la participación del sector privado a través de un estudio de caso de la educación de los refugiados sirios. Aunque la participación privada en este contexto se está expandiendo evidentemente, la naturaleza y la magnitud exactas de esta participación no quedan claras. En este estudio se trata de comprender mejor qué entidades privadas están participando en el sector, las actividades a través de las cuales las empresas privadas y las fundaciones respaldan la educación, y las razones y los motivos que subyacen tras su participación.

Las conclusiones indican un aumento reciente en la participación del sector privado en la educación de los refugiados sirios, donde empresas y fundaciones intervienen en diversos contextos y están implicadas en numerosas formas distintas de participación. También se exponen cuestiones que preocupan, entre ellas

  1. una coordinación insuficiente entre las empresas privadas y las fundaciones, y entre los sectores público y privado;
  2. intervenciones descontextualizadas con excesiva atención sobre la tecnología;
  3. la posibilidad de un aumento en el establecimiento de escuelas privadas a costa de la prestación pública;
  4. funciones poco claras de los actores empresariales en la formulación de políticas públicas y la financiación mundial; y 5) tensiones entre los objetivos humanitarios y las motivaciones orientadas hacia el ánimo de lucro para la participación en el sector.