La Escuela Parami: un faro de esperanza y un testimonio de solidaridad mundial por parte de los sindicatos de la educación
En medio del caos político, de una dictadura militar y de los desplazamientos provocados por el persistente conflicto en Myanmar, la Escuela Parami se erige como un magnífico ejemplo de resiliencia y esperanza.
Fundada en 1998 por la Confederation of Trade Unions of Myanmar (CTUM), esta escuela comunitaria de Tailandia brinda oportunidades educativas vitales a niños y niñas de Myanmar que han emigrado o han tenido que buscar refugio al otro lado de la frontera.


Reafirmando su compromiso con la solidaridad internacional, el Japan Teachers' Union (JTU) ha prorrogado su apoyo a este proyecto hasta 2029. La renovación del acuerdo responde a décadas de compromiso del JTU con los sindicatos de la educación de Myanmar, tanto dentro del país como en el exilio.
Un legado de apoyo a la comunidad educativa de Myanmar
Desde el establecimiento de la Oficina de Birmania (Myanmar)-Japón en 2001, el JTU ha trabajado en estrecha colaboración con la Japanese Trade Union Confederation (JTUC-RENGO) y los sindicatos afiliados, con objeto de reforzar la solidaridad nacional e internacional. La Escuela Parami ha sido fundamental en esta colaboración, sobre todo durante los períodos marcados por el régimen militar, el trabajo forzoso y las graves violaciones de los derechos humanos en Myanmar.
Durante una visita realizada el 12 de octubre de 2023, los y las representantes del JTU pudieron conocer mejor los retos a los que se enfrenta la escuela. Muchos/as docentes –participantes activos/as en el Movimiento de Desobediencia Civil– no pueden registrarse como trabajadores o trabajadoras migrantes en Tailandia, lo que les deja en una situación jurídica y financiera precaria. A pesar de estos obstáculos, siguen impartiendo una educación integral a 505 estudiantes, abarcando desde la primera infancia hasta la enseñanza secundaria.
Durante la visita, el director y dos docentes compartieron relatos personales de dificultades y determinación. Viéndose obligados/as a vivir sin reconocimiento jurídico y enfrentándose a una inseguridad diaria, siguen centrados/as en lo más importante: la seguridad, el aprendizaje y el futuro de sus alumnos y alumnas. Muchos/as graduados y graduadas se incorporan a trabajos decentes o continúan sus estudios en universidades tailandesas, lo que pone de relieve el impacto positivo de la escuela en la vida de los y las jóvenes.

Invertir en el futuro
Reconociendo la urgente necesidad de disponer de una financiación sostenida, el JTU prometió una importante ayuda financiera y se asoció con JICHIRO, la Central Sindical de Trabajadores y Trabajadoras de Prefecturas y Municipios de Japón, que organiza a los trabajadores y las trabajadoras de la Administración local y a empleados y empleadas de empresas privadas que prestan servicios públicos en las comunidades.
Los fondos se destinarán principalmente a cubrir los sueldos del profesorado y el material didáctico esencial, contribuyendo así a atender una de las necesidades más acuciantes de la Escuela Parami.
Puntos destacados de la misión y prioridades futuras
Otras de las necesidades son las instalaciones sanitarias, que carecen de suministros médicos adecuados. Los dormitorios y los autobuses escolares son insuficientes para el creciente número de estudiantes. A pesar de estos retos, el profesorado se mantiene comprometido. Imparte un amplio plan de estudios, que incluye los idiomas birmano y tailandés, inglés, matemáticas, ciencias, estudios sociales, música y formación profesional, como costura y reparaciones eléctricas básicas.
Tsukasa Takimoto, entonces presidente del JTU, elogió al personal docente por su inquebrantable compromiso. Subrayó la importancia de compartir estas realidades con los y las miembros del JTU en Japón, con vistas a ahondar en la comprensión y ampliar el respaldo a las iniciativas de solidaridad de los sindicatos de la educación en todo el mundo.
En marzo de 2025 se produjo un terremoto en Myanmar que dañó varias instalaciones escolares. El JTU proporcionó ayuda de emergencia para que la escuela pudiera seguir funcionando y el alumnado pudiera seguir aprendiendo.
El proyecto de solidaridad con la Escuela Parami pone de relieve el hecho de que los sindicatos pueden ser un salvavidas cuando la democracia se ve atacada y las comunidades se ven obligadas a exiliarse. Al solidarizarse con la CTUM y los educadores y las educadoras que siguen dando clase en condiciones difíciles, el JTU está ayudando a presente a proteger el alumnado, al tiempo que construye los cimientos de un futuro más justo, pacífico y democrático para Myanmar.