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Namibia: La educación es una prioridad nacional, pero hay que abordar muchos desafíos

publicado 18 agosto 2026 actualizado 21 agosto 2026

Sindicatos de la educación reafirmaron que una educación pública de calidad comienza con una financiación de calidad, durante el Taller Subregional de África Austral de la Internacional de la Educación (IE) celebrado en Johannesburgo, Sudáfrica, los días 23 y 24 de julio de 2026, en el marco de la campaña ¡Por la pública! Creamos escuela.

Representando a Namibia, el sindicato Namibia National Teachers' Union (NANTU), miembro de la IE, presentó un informe nacional sobre la implementación de la campaña ¡Por la pública! en su país durante este evento, convocado por la IE África y acogido por los sindicatos sudafricanos South African Democratic Teachers Union (SADTU) y National Professional Teachers' Organisation of South Africa (NAPTOSA),

Aunque el sindicato acoge con satisfacción el compromiso de Namibia con la financiación de la educación pública, advirtió que la promesa de una educación gratuita seguirá siendo papel mojado a menos que los Gobiernos aborden asimismo las aulas superpobladas, las carencias, la falta de infraestructuras y los costes ocultos adicionales que impiden al alumnado disfrutar plenamente de su derecho a aprender.

NANTU reconoció que Namibia ha asumido compromisos importantes con la educación pública, incluyendo la enseñanza gratuita en escuelas públicas de primaria y bachillerato y, desde enero de 2026, la cobertura total por parte del Gobierno de las tasas académicas y de matrícula para estudiantes primerizos en universidades estatales y privadas, así como en centros de formación profesional.

Según NANTU, aunque la financiación pública es claramente importante, una educación pública de calidad requiere inversión que llegue a las aulas, apoye al profesorado y elimine las barreras financieras más amplias que encuentran los alumnos y sus familias.

Un importante compromiso público con la educación

Namibia tiene una población de alrededor de 3 millones de personas, con unos 927.647 alumnos en sus escuelas, según el informe del sindicato. El país sigue siendo uno de los que más invierten en educación de África, destinando alrededor del 8,9% del PIB a la educación, por encima del 6% establecido como criterio de referencia internacional en las recomendaciones de las Naciones Unidas sobre la profesión docente.

El informe explica que esta inversión se traduce en 24.800 millones de dólares namibios (alrededor de 1.300 millones de euros), lo que representa alrededor del 24% del presupuesto nacional. Para NANTU, dichas cifras son importantes porque demuestran que la educación pública puede y debe tratarse como una prioridad nacional, no como una línea presupuestaria residual.

“Felicitamos al Gobierno por incrementar la financiación pública para la educación”, declaró el sindicato. No obstante, subrayó que las tasas académicas y de matrícula son solo una parte de todos los costes educativos.

Una educación gratuita debe incluir costes que mantienen al alumnado fuera de la escuela

NANTU pide al Gobierno que amplíe progresivamente la financiación pública completa para cubrir costes periféricos que siguen afectando al alumnado y a sus familias, incluyendo residencias o material escolar.

No se puede hablar de educación realmente gratuita si los alumnos siguen enfrentándose a costes que determinan si pueden asistir a la escuela, permanecer en ella o continuar sus estudios. La escolaridad gratuita es un paso importante, pero el derecho a la educación también depende del transporte, el material escolar, el alojamiento, la nutrición, una infraestructura segura y sistemas de apoyo que hacen posible el aprendizaje.

Escasez de docentes, hacinamiento y docentes cualificados desempleados

El sindicato expresó asimismo serias preocupaciones sobre el personal y el tamaño de las clases. Indicó que Namibia cuenta con unas 2.400 escuelas y 35.000 docentes. Pero aunque hay un excedente en cuanto a profesores de primaria, hay escasez a nivel de secundaria.

NANTU advirtió que el tamaño real de las clases supera las normas aprobadas, alcanzando una proporción alumno-docente de 1:45 o 1:55 en algunos casos.

Aulas saturadas dificultan que el profesorado pueda prestar al alumnado la atención individual necesaria. Intensifican la carga de trabajo, debilitan las condiciones laborales y erosionan la calidad de la educación pública. En Namibia, sigue habiendo docentes cualificados desempleados mientras que las aulas permanecen superpobladas. NANTU señaló esta contradicción, mencionando “docentes cualificados desempleados frente a clases superpobladas”.

El sindicato pide por tanto que se aborde el exceso de oferta de profesorado, para contribuir a descongestionar aquellas clases que se sitúan por encima de las normas aprobadas.

El profesorado necesita algo más que incentivos

NANTU también destacó la necesidad de valorar y motivar al profesorado. Se señaló que el profesorado está bien formado y que hay docentes cualificados que siguen desempleados. Al mismo tiempo, el sindicato advirtió sobre la falta de motivación entre el profesorado. NANTU indicó que, aunque los docentes reciben una “bush allowance”–incentivo gubernamental pagado a funcionarios públicos que trabajan en zonas remotas o conflictivas, para compensar por las difíciles condiciones de vida y trabajo–, esto no resulta suficiente y el incentivo es demasiado pequeño.

Para el sindicato de la educación, se trata de una cuestión esencial de justicia y calidad. No se puede esperar que el profesorado asuma la carga de sistemas con pocos recursos sin condiciones decentes, incentivos adecuados y respeto profesional. Invertir en educación implica también invertir en el profesorado que hace posible la educación pública cada día.

La financiación debe llegar a las aulas y mejorar las condiciones de aprendizaje

NANTU identificó varios desafíos a los que se enfrentan el sindicato y el sistema educativo, incluyendo procesos de contratación lentos, recursos insuficientes para la enseñanza y el aprendizaje, aulas superpobladas y falta de infraestructuras.

Su informe señaló asimismo que la falta de recursos para la enseñanza y el aprendizaje está vinculada a limitaciones de financiación, destinándose entre un 70% y un 80% del 24% total de la asignación educativa a los costes de personal. Sin embargo, el Gobierno no debe subfinanciar materiales, infraestructuras o apoyo al alumnado.

Diálogo social y compromiso sindical con el Gobierno

NANTU no se limita a identificar problemas en el sector educativo. El sindicato colabora activamente con el Ministerio de Educación, Innovación, Juventud, Deportes, Artes y Cultura a través del Comité Técnico Nacional para abordar la situación, subrayó el informe.

Este compromiso refleja el papel crucial del sindicato en la defensa y mejora de la educación pública, incorporando la experiencia de profesores, alumnos y comunidades a los debates políticos.