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iStock Photo / monkeybusinessimages
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Un impacto pasado por alto: la tecnología y la profesión docente

publicado 8 septiembre 2022 actualizado 8 septiembre 2022
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La Internacional de la Educación (IE) organizó recientemente un evento de consulta para aportar comentarios al Informe de Seguimiento de la Educación en el Mundo 2023 sobre la tecnología y la educación.

Los miembros de la IE de todo el mundo dejaron bien sentado que la tecnología está integrándose en la educación de una manera que va más allá de un equipo en el aula. Configura los planes de estudio, la pedagogía, los sistemas de gestión del profesorado y la naturaleza de la propia profesión. La tecnología no solamente está cambiando nuestra manera de enseñar, sino también qué enseñamos, quién enseña y, como ha demostrado la pandemia, dónde enseñamos, ya que las escuelas y el profesorado implementaron y encabezaron un cambio casi de la noche a la mañana en la impartición de la enseñanza y el aprendizaje. La tecnología , aun cuando permite el acceso a la educación durante los cierres de las escuelas, también crea un nuevo contexto al que tanto el profesorado como el alumnado tienen que adaptarse y sortear, planteando nuevos retos y consecuencias.

Sin embargo, a menudo se pasan por alto las diversas formas en que la tecnología aplicada a la educación está afectando a la propia profesión docente. Con el fin de ofrecer una perspectiva más holística del trabajo con la tecnología aplicada a la educación, la consulta se centró en la vida laboral del profesorado.

La consulta generó un animado debate y determinó tres aspectos destacados sobre la forma en que la tecnología aplicada a la educación afecta a la profesión docente.

Condiciones de trabajo

La aplicación de la tecnología y el paso al teletrabajo han ejercido un profundo impacto en las condiciones de trabajo y el bienestar del profesorado y del personal de los servicios educativos.

El Informe sobre la situación de la profesión docente en el mundo 2021 de la IE demostró la preocupación que suscita el hecho de que los avances tecnológicos y los cambios de políticas ya contribuyen a aumentar la carga de trabajo del profesorado y a disminuir su bienestar. A medida que la accesibilidad del personal docente se ha incrementado, la línea divisoria entre el trabajo y el hogar se ha difuminado al cuestionarse el derecho a la desconexión.

El profesorado expresó cómo la tecnología, que en teoría debería reducir la carga administrativa, está aumentando esta carga en la práctica y plantea preocupaciones en torno a los derechos de privacidad digital, no solamente en relación con los datos del alumnado, sino también del profesorado. Por ejemplo, la introducción de sistemas de gestión del profesorado para hacer un seguimiento de su asistencia puede conllevar repercusiones para el personal docente, al tiempo que no se abordan las causas fundamentales del absentismo del profesorado. La facilidad con que se capturan, se almacenan y vigilan los datos en los espacios digitales requiere una regulación rigurosa, así como supervisión y auditoría periódica por parte del personal docente y de sus sindicatos.

Plan de estudios y evaluación

El plan de estudios y la pedagogía también se están transformando debido a la tecnología aplicada a la educación. A medida que las “competencias digitales” se convierten en una prioridad, el cuerpo docente observa cómo se priorizan las asignaturas de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM), y cómo se resta prioridad a aquellas que pueden ser digitalizadas más fácilmente, en detrimento de la diversidad de oportunidades de aprendizaje.

Del mismo modo, a medida que los sistemas pasan a las evaluaciones digitales, el plan de estudios se reduce para moldearse a las pruebas. El profesorado también está preocupado por las formas en que puede exacerbarse la desigualdad cuando se utilizan pruebas digitales (velocidad de tecleo, familiaridad con el dispositivo, la posibilidad de navegar en la web de las pruebas, etc.).

Asimismo, se plantearon serias preocupaciones sobre la propiedad y el desarrollo del plan de estudios. A medida que el profesorado sube más contenidos en plataformas digitales como Google Schools, no queda clara a quién corresponde la propiedad de los planes de estudio, de los recursos ni de los contenidos que han desarrollado, los cuales pueden incluir hojas de trabajo, lecturas, vídeos, archivos de audio y conferencias. Una vez que el contenido ha sido subido a la plataforma, se convierte en propiedad de quien lo emplea al acceder a la plataforma, pero la empresa tecnológica a su vez también accede al contenido y extrae los datos.

Al mismo tiempo, un número creciente de empresas de tecnología aplicada a la educación están introduciéndose en el espacio del desarrollo de los planes de estudios, vendiéndolos como acompañamiento de los dispositivos. Las nuevas formas de “educación en la sombra” a través de cursos en línea, tutorías privadas mejoradas digitalmente, e incluso plataformas de medios sociales, significa que los centros educativos serán cada vez más dependientes de la infraestructura digital proporcionada por las grandes corporaciones tecnológicas y de los recursos, herramientas y plataformas proporcionadas por la industria de la tecnología aplicada a la educación. Los afiliados de la IE expresaron su preocupación por la falta de información sobre la cantidad de dinero y datos que se intercambian en los contratos celebrados entre los sistemas educativos y estas empresas. Esta situación plantea interrogantes sobre quién crea y entrega los contenidos gratuitos y de alta calidad que se presentan en los centros educativos: ¿el profesorado con conocimientos y experiencia profesional o las grandes tecnológicas?

Nada que incumba al profesorado, sin el profesorado

Las decisiones relativas a la planificación, implantación, regulación y evaluación de la tecnología incluyen la formación, los planes de estudios, la pedagogía y los materiales o equipos que se utilizan. Es preciso que el profesorado, la dirección de los centros y el personal de los servicios educativos participen en estas decisiones.

En un estudio de la IE de 2020, Enseñanza y tecnología, descubrimos que al 45% de las personas encuestadas no se les consultó por ningún medio su punto de vista sobre la introducción de nuevas tecnologías digitales, mientras que al 29% se les consultó solo “sobre pocos aspectos”. La toma de decisiones unilateral y de arriba hacia abajo implica que el profesorado no tiene la oportunidad de formular preguntas ni de manifestar sus preocupaciones antes de su implantación. Lo mismo ocurre con el seguimiento y la evaluación de la tecnología.

Dirigentes sindicales compartieron ejemplos de cómo la rapidez del cambio a las evaluaciones en línea, con escasa participación de los sindicatos, dificultó su aplicación.

El diálogo social es un avance fundamental, especialmente en los espacios de negociación colectiva, aunque con una capacidad limitada. Esta transformación digital de, y en, la educación debería reflejarse en los convenios colectivos. Al principio de la pandemia, la organización miembro de la IE en Argentina, CTERA, alcanzó un importante acuerdo colectivo con el Gobierno, encaminado a reestructurar el trabajo en la educación durante el cierre y a combatir la sobrecarga de trabajo impuesta por el teletrabajo. El acuerdo estableció por primera vez la definición conceptual del derecho a la desconexión y exigió al Ministerio de Educación que invirtiera en la dotación de recursos tecnológicos para la educación a distancia.

La tecnología no va a desaparecer de los centros educativos, y muchos de los retos a los que nos enfrentamos con respecto a la tecnología aplicada a la educación en relación con la equidad, el acceso y la calidad ya existían antes de la pandemia. Sin embargo, es urgente aprender a través de estas experiencias, evaluar el impacto y medir los efectos positivos y negativos de las nuevas formas de trabajar con la tecnología aplicada a la educación. Las formas de utilizar la tecnología deben ser fruto de una elección deliberada y no solamente dejarse llevar y aceptarlas ciegamente como “la nueva normalidad” para la profesión docente sin plantearse preguntas.

Un informe que resume las principales conclusiones de este evento está disponible en línea .

Las opiniones expresadas en este blog pertenecen al autor y no reflejan necesariamente ninguna política o posición oficial de la Internacional de la Educación.