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Erradicar el trabajo infantil y conseguir que los niños y las niñas vayan (o regresen) a la escuela: una lucha que libra el personal docente y sus sindicatos por todo el mundo

publicado 9 junio 2023 actualizado 22 marzo 2024

“Uno de mis alumnos, de 9 años, se había marchado ya a Kayes, a 750 km de nuestro pueblo, para trabajar en una mina de oro, debido a la situación económica de su familia. Su padre me dijo que si yo podía ir a Kayes, permitiría que su hijo regresase a la escuela. Así que pedí prestado dinero a mis hermanos (22.000 francos CFA, o sea, 33 euros) para pagar el viaje en autobús hasta Kayes. El niño estaba dispuesto a volver a la escuela. A día de hoy está sacando muy buenas notas. Lo hice porque, actualmente, si uno no tiene estudios, no tiene nada”. Este testimonio de Tiecoura Bagayoko, maestro maliense de 58 años, de la escuela Faradje Bamaro, ilustra el compromiso y el papel clave que desempeñan los y las docentes y sus sindicatos implicados en diversos proyectos para garantizar que los niños y las niñas vayan a la escuela (no al trabajo) y permanezcan en ella.

Habiendo recibido formación sobre trabajo infantil por parte del Syndicat National de l'Éducation et de la Culture (SNEC) en 2015, Bagayoko volvió a batallar en 2021-2022 para conseguir que otros tres niños que habían abandonado los estudios regresaran a su escuela.

Por todo el planeta, los proyectos de lucha contra el trabajo infantil implementados por sindicatos de docentes, con el apoyo de la Internacional de la Educación (IE) y de sus socios  [1], han hecho posible que más de 11.000 niños escapen a la explotación: 5.869 niños extrabajadores han vuelto a las aulas, mientras que 5.643 niños en riesgo de abandono escolar han proseguido con sus estudios.

Estos resultados los han logrado en menos de 8 años  [2] 26 sindicatos afiliados a la IE que participan en proyectos de lucha contra el trabajo infantil en 15 países. Sin embargo, estas son solo cifras oficiales debidamente registradas, a veces en condiciones difíciles. Las cifras reales son, sin lugar a dudas, más elevadas.

La presidenta de la IE, Susan Hopgood, recalca, por su parte, que “la erradicación del trabajo infantil es una de las principales prioridades de la Internacional de la Educación. Existe un amplio consenso en cuanto a que la forma más eficaz de erradicar el trabajo infantil es mejorar el acceso a la educación así como la calidad de la misma. Una educación universal de calidad puede romper los ciclos intergeneracionales de la pobreza y de la dependencia del trabajo infantil por parte de las familias”.

Hopgood señala asimismo que, desde hace más de 10 años, la IE, en estrecha colaboración con sus organizaciones miembros, ha estado involucrando a directores y directoras de escuelas, así como a docentes, padres y madres y a la comunidad en general, en proyectos que cuentan con un enfoque holístico y que abarcan cuestiones relacionadas con la calidad de la enseñanza, la seguridad de las escuelas, la ética profesional, la educación inclusiva, la igualdad de género y el estatuto y las condiciones de trabajo del personal docente.

“Quiero dar las gracias y felicitar a los y las docentes y a sus sindicatos que, sin rendirse jamás, día tras día, a través de proyectos contra el trabajo infantil, están consiguiendo que niñas y niños retomen el camino de la enseñanza, capacitándoles para forjarse un futuro mejor, para ellas y ellos, sus familias y sus comunidades”, concluye Hopgood.

Desarrollar zonas libres de trabajo infantil

La mayoría de los proyectos respaldados por la IE y sus socios implican el desarrollo de zonas libres de trabajo infantil. La formación sindical del profesorado de la zona seleccionada es siempre una de las primeras etapas de estos proyectos. Esta formación suele abarcar las definiciones de trabajo infantil, así como mejores enfoques pedagógicos. El personal docente también aprende a comunicarse mejor con la comunidad sobre el tema del trabajo infantil.

Gracias a esta formación, muchos y muchas docentes explican que ahora saben distinguir entre trabajo infantil, que repercute en la escolarización, la salud o el desarrollo del niño o de la niña, y que está prohibido, y trabajo “de socialización”, que es un trabajo ligero que puede realizar un niño o una niña en casa o los alrededores sin consecuencias negativas.

En la mayoría de los casos, los sindicatos amplían estas sesiones de formación a personas que tienen peso en la comunidad, como, por ejemplo, delegados de ayuntamientos y de asociaciones de padres y los jefes tradicionales, para que puedan brindar apoyo a los y las docentes a la hora de implementar el proyecto. Un ejemplo concreto de este apoyo es realizar visitas conjuntas a los padres y las madres de niños y niñas que han abandonado la escuela a causa del trabajo, o cuya escolarización peligra debido a la excesiva carga de trabajo, para tratar de convencerles de que cambien de comportamiento.

Sensibilización a todos los niveles

En la comunidad se llevan a cabo actividades de sensibilización sobre la importancia de la educación y los riesgos asociados al trabajo. A menudo se crean clubes de lucha contra el trabajo infantil en el seno de escuelas de la zona seleccionada. Los alumnos y las alumnas que forman parte de esos clubes preparan actuaciones de teatro de calle, poemas y canciones que abordan todos los temas relacionados con los derechos del niño y de la niña, incluido el derecho a ir a la escuela en condiciones adecuadas.

La sensibilización también se realiza a través de emisiones de radio, artículos de prensa y la confección de paneles publicitarios con mensajes contra el trabajo infantil, que se colocan en lugares estratégicos de la comunidad. En varios países, el proyecto crea organizaciones de madres de alumnos y alumnas, y sus miembros desempeñan un importante papel de sensibilización para prevenir el abandono escolar, sobre todo el de las niñas. En la zona del proyecto se organizan jornadas especiales para conmemorar fechas importantes, como el Día Mundial contra el Trabajo Infantil (12 de junio) y el Día del Niño Africano (16 de junio).

Llamar la atención de las autoridades

El desarrollo de “zonas libres de trabajo infantil”, limitadas a varios pueblos, no es un fin en sí mismo, sino que el objetivo de estos proyectos es instar a las autoridades a que se hagan cargo del problema y actúen, utilizando métodos desarrollados por los sindicatos de docentes. El método de las zonas libres pretende asimismo situar o reposicionar a los y las docentes y a la educación pública de calidad en el centro de las soluciones para la erradicación sostenible del trabajo infantil. Numerosos ejemplos notificados a la IE muestran que, como resultado de este tipo de proyectos, las autoridades están siguiendo los pasos de los sindicatos.

En Togo, por ejemplo, la Fédération des syndicats de l'Éducation nationale (FESEN) desarrolla desde 2019 un proyecto en el cantón de Kazaboua. Lanto Akaba-Abalo, jefe de ese cantón, declara: “El proyecto de la FESEN ha tenido un impacto considerable en las cuatro escuelas seleccionadas de mi cantón, y se ha observado una gran mejora en la tasa de abandono escolar. Así que he establecido comités y he sensibilizado y formado a los directores de las otras 10 escuelas del cantón para que puedan seguir su ejemplo”.

Moustapha Guitteye, secretario general del SNEC, pone otro ejemplo de Malí: “El SNEC ha creado un ‘espacio de diálogo social’ en cada uno de los pueblos donde desarrolla proyectos contra el trabajo infantil. Este espacio incluye representantes del alcalde, de las autoridades educativas locales, de la asociación de madres de alumnos y alumnas, así como jóvenes, docentes y comités de gestión escolar. Los miembros de estos grupos se reúnen periódicamente para debatir sobre la lucha contra el trabajo infantil en su comunidad, y aprovechan la ocasión para abordar todas las problemáticas de la escuela”. El SNEC ha compartido la experiencia positiva de sus espacios de diálogo social con el Gobierno maliense, que se ha inspirado en ello para ampliar el plan a 270 pueblos, añadió.

Un proyecto sindical para crear comedores escolares

En algunas de las regiones más pobres, la malnutrición es uno de los principales factores del abandono escolar: hay alumnos y alumnas que llegan a la escuela por la mañana con el estómago vacío, por lo que no están en condiciones de seguir adecuadamente las clases; otros se van de la escuela a mediodía y ya no vuelven. Muchos acaban abandonando los estudios. En los casos en que los Gobiernos nacionales no han creado todavía comedores en las escuelas del país, los proyectos sindicales a veces consiguen movilizar a las fuerzas locales para paliar esas carencias.

Así ocurre en Malawi, donde se han creado seis comedores escolares en la zona de Chigudu, en un total de 15 escuelas incluidas en un proyecto desarrollado durante los últimos años por los sindicatos miembros de la IE, a saber, el sindicato de docentes Teachers' Union of Malawi (TUM) y el sindicato de empleados de escuelas privadas Private Schools Employees Union of Malawi, (PSEUM). Los comedores están organizados por las escuelas con el apoyo de los jefes de las aldeas de los alrededores. La comida se sirve a primera hora de la mañana, para incitar al alumnado a llegar a la hora. Es el resultado de la concienciación sobre la importancia de la educación y de la dinámica a favor de la educación creada por el proyecto: los jefes han decidido que las aldeas de los alrededores de la escuela se turnen para proporcionar la comida para el programa de alimentación escolar.

El diálogo social en el centro de la lucha contra el trabajo infantil

Una de las características comunes de los proyectos contra el trabajo infantil respaldados por la IE es el fortalecimiento del diálogo social, inicialmente a escala local y, después, a escala nacional. El hecho de incluir a las autoridades locales en la formación inicial del proyecto permite contar con su apoyo para la labor de concienciación sobre la importancia de la educación. En países como Malawi, Uganda y Malí, los jefes tradicionales y las autoridades locales adoptan incluso normativas locales para penalizar a los padres y las madres que no envían a sus hijos e hijas a la escuela, con sanciones que van desde multas hasta la exclusión de mecanismos de solidaridad comunitaria.

Prevención de la trata de niños y niñas

La dinámica educativa generada por estos proyectos va más allá de la lucha contra el trabajo infantil. En muchos casos, la trata de niños y niñas puede prevenirse gracias a la atención de todos los actores de la comunidad.

Es el caso de Togo, donde las campañas de sensibilización llevadas a cabo en el marco del proyecto de la FESEN en dos comunas de la Región Central han contribuido en gran medida a reducir el número de niños y niñas víctimas de la trata desde estas comunas hacia Nigeria.

En 2021, en Burkina Faso, Balkissa, una niña de 7 años matriculada en el primer año escolar en el pueblo de Doh, consiguió librarse de la trata gracias a un proyecto sindical implementado por las organizaciones afiliadas a la IE. Su tía, que vive en Côte d’Ivoire, quería llevársela a ese país, donde trabaja en plantaciones. Balkissa corría el riesgo de ser explotada laboralmente, como les sucede a muchos niños y muchas niñas de África Occidental víctimas de la trata hacia Côte d’Ivoire.

“Ella no quería abandonar a sus padres ni la escuela, y sus padres tampoco querían que se marchara. Pero en nuestra tradición, una tía tiene ciertos derechos sobre sus sobrinas, y los padres no pueden oponerse a sus deseos”, explica Amidou Bako, director de la escuela de Doh y coordinador local del proyecto.

“La madre de Balkissa, impotente ante esta situación, se dirigió a la responsable de la asociación de madres de la escuela creada por nuestro proyecto. Esta, a su vez, alertó al club de lucha contra el trabajo infantil de la escuela y al comité de lucha contra el trabajo infantil del pueblo, que también habían sido creados por nuestro proyecto. Conseguimos movilizar a toda la comunidad del pueblo para presionar a la tía, gracias a lo cual Balksissa pudo quedarse en nuestro pueblo y seguir estudiando”, cuenta con orgullo Bako.

Una parte de los matrimonios precoces de niñas también puede evitarse gracias a la vigilancia reforzada por parte de los y las docentes y las comunidades que participan en este tipo de proyecto.

Los y las docentes formados/as consiguen un impacto duradero

A través de contactos regulares con sus organizaciones afiliadas, la IE sigue de cerca lo que ocurre en las zonas de los proyectos, a veces años después de que haya cesado la financiación de la actividad. Y ha podido comprobar que los y las docentes formados/as siguen luchando contra el abandono escolar y el trabajo infantil, a veces muchos años después de que finalice el proyecto.

En Albania, por ejemplo, una docente de Levan explica que ella y sus colegas siguen utilizando los métodos para combatir el trabajo infantil que aprendieron durante los seminarios sindicales en 2010.

El entusiasmo por la educación que suscita el desarrollo de zonas libres de trabajo infantil suele traducirse en una mejora de los resultados académicos en las escuelas seleccionadas por los proyectos.

En muchos casos, estos proyectos también ayudan a los sindicatos de docentes a mejorar su imagen de cara al público y las autoridades, e incluso a reclutar nuevos miembros. Un estudio de la IE y de Algemene Onderwijsbond (AOb) publicado en 2020 reveló aumentos significativos en el número de miembros de los sindicatos en las zonas seleccionadas, que oscilaban entre el 23% en Uganda y el 47 % en Nicaragua.

1. ^

Principalmente AOb y Mondiaal FNV de los Países Bajos, la Fondation Fair Childhood de la Gewerkschaft Erziehung und Wissenschaft de Alemania, Hivos y la coalición Stop Child Labour.

2. ^

Albania, Burkina Faso, Burundi, Côte d’Ivoire, India, Malawi, Malí, Marruecos, Nicaragua, Senegal, Togo, Tanzania, Turquía, Uganda, Zimbabwe.