La crisis oculta a la que se enfrentan las mujeres que trabajan en las cocinas de las escuelas preuniversitarias en Ghana
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Alimentan a miles. ¿Quién cuida de ellas?
Cada mañana, antes de que suene la primera campana y comience la primera clase, un grupo de mujeres ya está trabajando en las escuelas de Ghana. Encienden fuegos, levantan ollas pesadas, cortan verduras y preparan comidas para miles de estudiantes en todo el país. Cuando el estudiantado se sienta a comer, estas mujeres ya llevan horas trabajando en espacios llenos de humo, con ventilación inadecuada y, a menudo, sin el equipo de protección personal apropiado, agua limpia o siquiera infraestructuras básicas de seguridad. Estas son las mujeres que trabajan en las cocinas de las escuelas de Ghana. Son la columna vertebral invisible del sistema educativo preuniversitario del país. Hacen posible el programa de Educación Secundaria Superior Gratuita y un elevado índice de matrícula. Y, sin embargo, forman parte del personal más ignorado, menos valorado y menos protegido del sector educativo. Hay que acabar ya con esta invisibilidad.
Una doble carga y una crisis con sesgo de género a simple vista
Todos los riesgos a los que se enfrenta a diario el personal de cocina de las instituciones preuniversitarias de Ghana no son abstractos. Son físicos, inmediatos y acumulativos. Las mujeres ocupan predominantemente estos puestos y están expuestas al calor de los fuegos abiertos, las superficies calientes y las herramientas afiladas que provocan quemaduras y cortes. Estas mujeres respiran humo todos los días en cocinas con poco o ningún acceso a ventilación y, con los años de servicio, se ven afectadas por estas exposiciones. Permanecen de pie durante horas sobre superficies duras y levantan cargas pesadas repetidamente bajo la presión de alimentar a cientos de niños y niñas dentro de un horario establecido. Todas estas tareas se desempeñan sin las medidas ergonómicas adecuadas, el equipo de seguridad apropiado ni la protección institucional que su trabajo requiere. Más allá del desgaste físico, estas mujeres soportan una doble carga, una carga adicional que rara vez recibe atención en las políticas públicas. Tras largas horas cocinando y sirviendo comida en las escuelas, regresan a casa para realizar trabajo de cuidados no remunerado, como cocinar, cuidar de los niños y gestionar el hogar, sin apenas tiempo para descansar, desarrollarse profesionalmente o recuperarse. Además, tienen oportunidades limitadas de ascenso y experimentan inseguridad laboral, baja visibilidad en el sistema y, en algunos casos, situaciones de acoso. No es solo un problema de seguridad laboral, sino un problema de justicia de género que exige una respuesta basada en la justicia de género.

Un sistema que aprovecha el trabajo de las trabajadoras sin protegerlas
Es fundamental señalar que el sistema de educación preuniversitaria de Ghana no puede funcionar adecuadamente sin el trabajo del personal de cocina. Sin este, el alumnado pasaría hambre en las aulas y la energía que permite al estudiantado concentrarse y aprender disminuiría. Las condiciones del Servicio de Educación de Ghana reconocen que el personal de cocina en el nivel preuniversitario trabaja en entornos de riesgo y necesita medidas de salud y seguridad, así como ropa protectora. Sin embargo, existe un gran vacío en las políticas y en las iniciativas destinadas a abordar estos desafíos.
Respuesta del TEWU: campaña a favor de cocinas verdes y seguras
El Teachers and Educational Workers' Union del TUC-Ghana (TEWU) puso en marcha una campaña nacional a favor de cocinas verdes y seguras en todas las instituciones preuniversitarias de Ghana. Es una campaña práctica basada en principios. Las cocinas verdes son espacios energéticamente eficientes y respetuosos con el medio ambiente, con ventilación adecuada, libres de humo, de exposición al calor y de contaminación para las trabajadoras y las comunidades cercanas. Es importante señalar que la campaña del TEWU está respaldada por un marco explícito con enfoque de género. Exige unos horarios de trabajo justos y humanos que reconozcan la importancia del descanso, la protección frente al acoso en el lugar de trabajo y la igualdad de oportunidades para que las mujeres reciban formación y asciendan a puestos de liderazgo. El TEWU reconoce que no es suficiente con mejorar la infraestructura de las cocinas si no se abordan las desigualdades estructurales de género presentes en estos entornos de trabajo. El TEWU del TUC hace un llamado al Servicio de Educación de Ghana, al Servicio de Educación y Formación Técnica y Profesional, al Ministerio de Educación, a los consejos de administración de escuelas y distritos, y a las oficinas regionales de educación para que actúen con rapidez en la resolución de estos problemas.
El TEWU también se sirve de la campaña ¡Por la pública! Creamos escuela para pedir al gobierno de Ghana que aumente la financiación para la educación en pro del personal de apoyo educativo.
Hacia una responsabilidad mundial
Ghana no puede abordar este problema sola. Los desafíos a los que se enfrentan las mujeres que trabajan en las cocinas de las escuelas de Ghana reflejan patrones presentes en muchos países de ingresos bajos y medios donde se prepara comida para el estudiantado. Las mujeres continúan asumiendo la carga operativa de estas prácticas en contextos donde la infraestructura de seguridad laboral se queda rezagada. El TEWU del TUC insta a los asociados del sector de la educación a nivel mundial, a los actores del desarrollo, a las organizaciones no gubernamentales, así como a las organizaciones internacionales de derechos laborales, a participar en esta iniciativa mediante la prestación de apoyo para la promoción de infraestructuras de cocina modernas, ventiladas y energéticamente eficientes; programas de desarrollo de capacidades y formación en salud y seguridad en el trabajo; y la documentación y difusión de buenas prácticas de aquellos países donde las cocinas escolares ecológicas y las políticas laborales que protegen a las mujeres han dado resultados satisfactorios. El bienestar del personal de cocina debe formar parte de la conversación mundial sobre la alimentación escolar, la educación de calidad y el trabajo decente, y no considerarse un tema secundario.
Inversión, no gratitud: un llamado a la acción
El personal de cocina de las escuelas preuniversitarias de Ghana no necesita reconocimientos simbólicos. Necesita lugares de trabajo seguros y herramientas de protección. Necesita cocinas concebidas para mantener la dignidad humana, no solo para cumplir funciones mínimas. Necesita el reconocimiento institucional de que su trabajo es cualificado y esencial y merece una inversión equivalente a la del resto del sistema educativo. Si el personal de cocina está protegido, el estudiantado estará bien alimentado y gozará de mejor salud. Cuando las mujeres en estos puestos sean verdaderamente valoradas, el sistema educativo de Ghana será más equitativo y sostenible. Los datos probatorios son contundentes: invertir en el personal de cocina es invertir en una educación de calidad. El TEWU del TUC no cesará hasta que cada cocina escolar del país refleje seguridad, sostenibilidad y respeto hacia las mujeres que trabajan en ellas. Pedimos a Internacional de la Educación, a sus afiliadas y a la comunidad internacional que se nos unan en apoyo a las mujeres que cocinan, a las personas niñas que comen y al futuro de la educación pública en Ghana.
Las opiniones expresadas en este blog pertenecen al autor y no reflejan necesariamente ninguna política o posición oficial de la Internacional de la Educación.