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ComNet Europe: los comunicadores de los sindicatos se movilizan para impulsar la educación pública, la democracia y los derechos de los trabajadores y las trabajadoras

publicado 12 mayo 2026 actualizado 4 junio 2026

Los responsables de comunicación de los sindicatos de la educación de toda Europa se reunieron a iniciativa de la red de comunicadores ComNet Europe, de la Internacional de la Educación (IE), con el fin de definir una narrativa común: es preciso defender y financiar la educación pública, proteger la democracia y garantizar que la inteligencia artificial en las escuelas sea diseñada por las educadoras y los educadores, y no que esta se les imponga del exterior.

Las personas participantes procedían de Bélgica, Eslovaquia, Eslovenia, España Estonia, Francia, Islandia, Irlanda, Kosovo, Lituania, Países Bajos y el Reino Unido.

La red de compañeros y compañeras se reunió en Bruselas, Bélgica, el 28 de abril de 2026, y escuchó las intervenciones de David Edwards, secretario general de la IE; Jelmer Evers, director de la región europea de la IE y del Comité Sindical Europeo de la Educación (CSEE); Thomas Bouissaguet, responsable de campañas y comunicación del CSEE; y Joseph Erickson, director del proyecto documental Class Wars.

Las campañas son elementos cruciales en la lucha mundial por la financiación de la educación pública

En su intervención, el secretario general de la IE, David Edwards, situó el trabajo de comunicación dentro del plan estratégico más amplio de la IE, que abarca cinco prioridades clave:

  1. Profesión: mejorar y promover la condición y el bienestar de nuestra profesión.
  2. Educación pública: garantizar una educación pública de calidad para todos.
  3. Personas: defender los derechos humanos y sindicales, la igualdad de género y la justicia social.
  4. Planeta: promover la paz, la democracia y la justicia climática.
  5. Poder: desarrollar el poder sindical para “Impulsar nuestro plan”.

Subrayó que la campaña de la IE ¡Por la pública! Creamos escuela, actualmente activa en más de 50 países, surgió del interés en situar la escasez mundial de docentes en la agenda internacional y “asegurarnos de que todos los países adopten medidas positivas para abordar este déficit de personal docente en colaboración con los representantes de la profesión docente”.

“Esta campaña nos permite adaptarla a las necesidades de la organización afiliada, cualquiera que sea el nivel en el que trabaje”, explicó.

A juicio de Edwards, la comunicación forma parte integrante de la manera en que los sindicatos transforman los momentos estratégicos en movilización. “No vamos a lograrlo si no contamos con la financiación adecuada”, afirmó, vinculando la lucha por la financiación de la educación con reivindicaciones más amplias como la justicia fiscal y el alivio de la deuda.

La democracia, la profesión y la IA: las acciones colectivas de los sindicatos europeos de la educación

Los sindicatos de la educación cuestionan cada vez más las decisiones políticas tomadas en instancias superiores al ámbito nacional. A este respecto, el director del CSEE, Jelmer Evers, advirtió de que, si los sindicatos están ausentes en estas instancias, corren el riesgo de quedarse “rezagados”.

Describió las tres principales prioridades del CSEE: la democracia, la educación pública y la profesión, así como la IA y la digitalización.

Señaló que, desde las discusiones sobre los planes de estudios en materia de ciudadanía democrática hasta la rápida difusión de políticas en torno a las “competencias básicas”, las discusiones a nivel europeo “se incorporan rápidamente en el diálogo nacional y muy rápidamente en el aula”.

Tras señalar la importancia de comprender “los realineamientos geopolíticos”, recordó que “si se quiere democratizar Europa en su conjunto, es preciso que las escuelas y las universidades, como instituciones públicas, sean democráticas. Y el diálogo social es un aspecto clave de esta democratización. El diálogo social entre trabajadores, empleadores y ministros a ese nivel es extremadamente importante”.

Jelmer Evers subrayó también que el panorama político en las instituciones de la Unión Europea (UE) se encuentra en plena transformación: “El lobby empresarial es extremadamente poderoso, más agresivo que antes”, y las grandes tecnológicas disponen de medios considerables y son muy influyentes.

Insistió en que habrá muchos programas, ideas y propuestas de reforma, por ejemplo, sobre la ciudadanía o la educación democrática, sobre digitalización y alfabetización digital para el alumnado, y que en todas estas cuestiones deben tenerse en cuenta los puntos de vista del alumnado, del personal docente y de los trabajadores y trabajadoras de la educación.

Una de sus mayores preocupaciones se refería a la perspectiva de una desregulación digital a través de una legislación “ómnibus”, destinada a eludir y a debilitar las protecciones previstas en numerosas leyes, lo que podría socavar las normas conquistadas con tanto esfuerzo y que permiten controlar a las poderosas empresas y mantenerlas fuera de las aulas.

Para los profesionales de la comunicación, explicó, no debería considerarse un mero “discurso abstracto de la Unión Europea”. Lo que está en juego es concreto: los datos del alumnado, la vigilancia, la carga de trabajo, la autonomía profesional y la misión democrática de las escuelas públicas.

“Trust the Teacher”: desarrollar una identidad, con claridad y acción colectiva

“En comunicación, cuanto más se hace, más difícil resulta seguir el hilo”, subrayó Thomas Bouïssaguet, responsable de campañas y comunicación del CSEE.

Para abordar este aspecto, presentó el marco del CSEE integrado por tres campañas organizadas en torno a un concepto de identidad como organización europea y dos vías orientadas a la acción.

Este concepto, Trust the Teacher (Confía en el docente) está diseñado para servir de marcador unificador: un medio para hacer visibles los valores y garantizar que las reivindicaciones públicas sean reconocibles y coherentes.

Bouïssaguet describió cuatro pilares cimentados en los valores sindicales progresistas y destinados a transmitir esta identidad en todos los contextos: condiciones de trabajo de calidad (en particular escuelas seguras, una carga de trabajo razonable y salarios justos), autonomía y voz profesionales, desarrollo profesional continuo, e igualdad, respeto y escuelas democráticas.

Las dos campañas de acción traducen esta identidad en elementos de presión, señaló. Una, EU Teachers Agenda (la Agenda de la UE para docentes), se centra en “que nos dejen participar”, y se dirige a instancias decisorias específicas que marcan el rumbo de la educación; mientras que la otra, Stop the Digital Omnibus (Detén el Omnibus Digital), tiene como fin contrarrestar las amenazas de desregulación en la esfera digital con una sencilla consigna: “No a normas digitales para la educación sin contar con el personal docente”.

Asimismo hizo un llamamiento a la recopilación de pruebas y destacó la estructura de movilización: un seguimiento de la campaña para medir qué están haciendo los sindicatos afiliados y herramientas listas para usar (cartas, material gráfico, documentos explicativos) destinados a apoyar la colaboración con los ministerios y los eurodiputados.

Un documental muestra que “no puede separarse la democracia de la educación pública”

La reunión también analizó la narrativa más allá de los medios habituales gracias al cineasta Joseph Erickson y su proyecto documental Class Wars, al que se presentó como “un docente investiga el desmantelamiento mundial de la educación pública”.

Erickson, que también es profesor, explicó que quiere que la película llegue a la juventud y mencionó la producción de una versión larga y otra adaptada a la enseñanza para su uso en el aula.

Asimismo, manifestó claramente su voluntad de trabajar con los sindicatos: “Cuando empecé a dar clases, estaba muy entusiasmado con la idea de afiliarme al sindicato, porque siempre he tenido la sensación de que es ahí donde está la comunidad. Es ahí donde reside la solidaridad”.

Señaló que las redes sindicales pueden difundir el mensaje sin depender de los multimillonarios que controlan el acceso a los medios de comunicación, lo que calificó de “poder sindical”: la capacidad de organizarse colectivamente.

“Al principio era un proyecto estadounidense”, recordó, “pero nos dimos cuenta de que la extrema derecha está muy bien organizada a escala internacional”, y de que “existe una desfinanciación sistémica de la educación pública en todas partes. Niños y niñas son condenados al fracaso. El profesorado es condenado al fracaso”.

Al evocar al personal docente que se ve confrontado a ataques políticos contra las escuelas, afirmó que “No puede disociarse la democracia de la educación pública. Es preciso contar con un sistema de educación pública sólido para que haya democracia. Ambas son indisociables”.

A continuación puso de relieve lo que debería seguir a la presentación del documental: “campañas de impacto”, es decir, un trabajo organizado de proyecciones, sesiones de preguntas y respuestas, así como actividades de sensibilización estructuradas que transformen una película, más allá de su contenido, en una herramienta.

ComNet Europe: hacia una agenda de comunicación contundente

Las personas participantes también compartieron retos y estrategias en cuanto al uso de las redes sociales, así como boletines informativos y publicaciones, para la comunicación sindical.

En todas las intervenciones, la comunicación se destacó como la vía para que los sindicatos de la educación denominen la lucha, organicen a la ciudadanía y construyan la unidad necesaria para alcanzar los objetivos educativos.

ComNet Europe seguirá definiendo la narrativa sobre la situación con respecto a la educación pública, asegurando la visibilidad de educadoras y educadores como expertos y organizando la presión pública allí donde se toman las decisiones políticas relativas a la educación, al personal docente y al personal de apoyo educativo.