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Mundos de la Educación

Image copyright: Хөдөлмөрийн Хүний Төлөө
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Defender el valor de la educación: liderazgo, solidaridad y poder colectivo

publicado 23 enero 2026 actualizado 22 enero 2026
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La educación es la columna vertebral del progreso social y el desarrollo nacional; sin embargo, en Mongolia se subestima desde hace demasiado tiempo a quienes dedican su vida a la enseñanza. Desde las aulas a la primera línea de las protestas, la valentía, la resiliencia y la acción colectiva han permitido al profesorado cosechar victorias históricas. La Federación de Sindicatos de Educación y Ciencia de Mongolia (FMESU, Federation of Mongolian Education and Science Trade Unions) ha transformado la lucha en solidaridad, demostrando que, cuando el personal educativo se une, puede cambiar el rumbo del futuro.

Campaña para recuperar la dignidad de la profesión docente

Mi camino desde la docencia de historia en una escuela de secundaria a la presidencia de la FMESU ha estado marcado por la férrea creencia de que el profesorado merece dignidad, una retribución justa y una voz colectiva fuerte. Esta convicción ha guiado cada paso de nuestra lucha por devolver el respeto a la profesión docente y garantizar derechos a quienes sostienen el sistema educativo.

La FMESU tiene una misión clara: contribuir a una educación de calidad para todas las personas, crear las condiciones para mejorar los niveles de vida y defender los intereses y los derechos laborales de nuestra profesión. No son objetivos abstractos, se anclan en las vivencias del personal educativo, que se enfrenta al aumento de la carga de trabajo, al declive de la salud mental, a la enfermedad y a las consecuencias de la falta de personal cualificado. La crisis educativa no afecta solo al profesorado, también repercute directamente en la calidad de la enseñanza y en el futuro de la infancia.

En 2023, la FMESU se sumó a la campaña " ¡Por la pública! Creamos escuela" adoptando el lema "Боловсролын Санхүүжилтийг Төр Хариуц". La campaña ofrece una plataforma para la labor de promoción y el intercambio de experiencias y buenas prácticas con colegas de todo el mundo, sobre todo de la subregión del Norte de Asia, además de valiosos cursos sobre desarrollo de estrategias, planificación, mensajes y participación pública. También facilita recursos para ampliar capacidades, herramientas para una comunicación eficaz con la sociedad y las entidades políticas y ayuda para el diseño de campañas.

Esta iniciativa nos recuerda una verdad fundamental: cuando el profesorado se organiza, se informa y se alía, es posible un cambio real.

Nuestro esfuerzo sindical se ha centrado en la aplicación de un acuerdo colectivo bilateral firmado con el Ministerio de Educación y vigente desde enero de 2025. Durante todo el año, presentamos propuestas y solicitudes formales, participamos activamente en los debates sobre los presupuestos nacionales y dimos a conocer las necesidades urgentes del personal educativo mediante conferencias de prensa.

En septiembre, convocamos una protesta nacional que reunió a 10 000 personas docentes y personal de apoyo educativo. En octubre, para celebrar el Día Mundial de las y los Docentes, la FMESU organizó una sentada pacífica frente al Parlamento. Durante cinco días, 5000 maestras y maestros se congregaron en esa plaza, desafiando el frío y la fatiga y mostrando su inquebrantable compromiso con los derechos del profesorado y el refuerzo del sistema educativo público. No fue un mero gesto simbólico, fue una declaración: el personal educativo no seguirá callado frente al menosprecio y la creciente degradación de su poder adquisitivo y su reconocimiento profesional.

Debido a la falta de respuesta a estas demandas, las afiliadas y los afiliados tomaron la difícil decisión de emprender acciones sindicales. Durante 13 días, movilizamos a 40 000 docentes y miembros del personal de apoyo educativo en todo el país, tanto en las escuelas urbanas como en las rurales. Fue un hito histórico que puso de manifiesto el auténtico poder de la solidaridad colectiva.

La huelga no fue fácil. Requirió valentía para soportar la presión, resiliencia para sobrellevar las dificultades y unidad para mantener la fortaleza. Las familias del estudiantado y el profesorado aportaron comida, ánimos y apoyo moral. La sociedad se puso del lado del personal educativo, reconociendo que nuestra lucha no es solo por la comunidad docente, sino también por el futuro de las nuevas generaciones de Mongolia.

El camino de la solidaridad hacia la victoria

Como resultado de esta acción colectiva, el salario básico del profesorado y del personal de apoyo educativo aumentó un 50 % en enero de 2026 y subirá un 26 % más a partir de noviembre de 2026. Ha sido una victoria extraordinaria y la prueba de que la unión de la comunidad docente puede transformar el futuro.

El 12 de noviembre de 2025, cosechamos otro éxito sonado con la firma del acuerdo colectivo para 2026-2028 entre el Ministerio de Economía y Desarrollo y la FMESU. El acuerdo entró en vigor tras su inscripción en los registros del Ministerio de Familia, Trabajo y Protección Social, creando un marco jurídico más sólido para defender los derechos del personal educativo.

Estas conquistas no han sido fruto de iniciativas individuales, si no de la unidad. Fueron la culminación de un largo proceso de negociación, diálogo y trabajo colectivo y demostraron que la perseverancia, la resistencia y la solidaridad pueden superar todos los obstáculos, por infranqueables que parezcan.

La FMESU y su base de afiliación no han recorrido este camino en soledad. La Internacional de la Educación y nuestros compañeros y compañeras de todo el mundo han seguido la situación de cerca, acompañándonos con su solidaridad y su aliento durante las huelgas. Su apoyo nos ha recordado que la batalla por la educación es internacional y que cada victoria en Mongolia contribuye a un movimiento mayor por la justicia y la dignidad en la educación.

La unidad, la solidaridad y el poder colectivo han revelado su fuerza real. A pesar del frío, de la presión y de la carga de trabajo, nos hemos levantado con más fuerza, resiliencia y determinación. Hemos corroborado que el coraje no consiste en la ausencia de adversidades, sino en la capacidad de afrontarlas codo con codo.

Como presidente, debo garantizar que todos los acuerdos se cumplan plenamente y sin demoras, que se respeten los derechos del profesorado y el personal de apoyo educativo y que nuestro sindicato siga creciendo. Mantenemos nuestro compromiso de empoderar a nuestras afiliadas y afiliados mediante la formación y la concienciación sobre sus derechos. Y, lo que es todavía más importante, estamos ampliando y fortaleciendo nuestro núcleo fundamental, los comités sindicales escolares.

La remuneración justa, las condiciones de trabajo seguras y el respeto por la labor educativa no son lujos, son inversiones esenciales para el futuro de nuestra sociedad. El poder de nuestro movimiento reside en la solidaridad y la unión; seguiremos defendiendo el valor de la educación.

La lucha de la FMESU es un ejemplo de audacia, resiliencia y unidad que atestigua el poder de la acción colectiva y la fortaleza del profesorado que se niega a que lo silencien. Nuestras victorias en materia de mejoras salariales, protecciones jurídicas más sólidas y recuperación del respeto por la enseñanza son etapas de un viaje más largo hacia la justicia y la dignidad en la educación.

La campaña "¡Por la pública! Creamos escuela" nos ha demostrado que las alianzas del profesorado pueden cambiar el curso de la historia. Sentimos un gran orgullo como docentes, como sindicalistas y como fuerza colectiva. Seguiremos peleando, con más energía y determinación, por unas condiciones de trabajo decentes, por el empoderamiento de nuestra base de afiliación y por el reconocimiento de la educación como una prioridad nacional.

¡Por la pública! Creamos escuela - ¡La unión hace la fuerza!

Las opiniones expresadas en este blog pertenecen al autor y no reflejan necesariamente ninguna política o posición oficial de la Internacional de la Educación.